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Miércoles, 6 de junio de 2007

DISCOS › OPINION

La memoria, las memorias

 Por Paul Mccartney *

Empecé este álbum antes de Chaos And Creation in the Backyard. La primera sesión de grabación fue en el otoño de 2003 en Abbey Road, con mi banda de gira y el productor David Kahne. Estaba justo en el medio del trabajo cuando empecé a hablar con Nigel Godrich sobre un nuevo proyecto, que se convirtió precisamente en Chaos And Creation in the Backyard. Justo cuando terminaba todo lo referente a ese disco y recibía las nominaciones al Grammy de 2006, me di cuenta de que tenía que volver a aquel otro álbum y terminarlo. Así que fui y lo escuché de nuevo, preguntándome si lo disfrutaría... y me encantó. Lo que hice fue escuchar un par de cosas y pensar “OK, me gusta esta canción, pero ¿qué es lo que está mal?”. Y podía ser algo como un sonido de batería, con lo que podía hacer de vuelta la batería y ver adónde iba a parar.

Empecé desde allí y lo construí de nuevo. Fui pasando tema por tema y haciendo cambios: arreglé cosas de las que no estaba muy seguro y evolucioné desde ahí. Sin que me diera cuenta, sin que lo buscara siquiera, el disco empezó a tener su propio tema, algo que recorre todas las canciones y une el todo. Así que, supongo, es mitad nuevo material y mitad viejo material de 2003. En algunas partes es un disco muy personal, y es en buena parte retrospectivo, realizado a través de la memoria, como los recuerdos de cuando era chico, de Liverpool y de los veranos idos: un disco evocativo, emocional, movilizante... pero en realidad no puedo resumirlo en solo una frase.

Hay un medley de cinco canciones hacia el final que es deliberadamente retrospectivo. Creo que debe ser por el punto de mi vida en el que estoy, pero también pienso en cuando escribía con John y parte de eso también era mirar hacia atrás. Es como “Penny Lane” y “Eleanor Rigby”: ¡todavía hago los mismos trucos! Sé que la gente verá algunas canciones y las interpretará de diferentes maneras, pero ese siempre es el caso. La cuestión es que amo escribir canciones, por lo que escribo y escribo. Nunca llego al punto de ponerme a pensar de qué temas específicos voy a escribir. De manera inevitable, lo que estoy pensando encontrará la manera de meterse en lo que estoy haciendo.

El título del disco llegó cuando ya había terminado todo. Para mí, ese es el momento en que el título llega: con la excepción de Sgt. Pepper, no creo que haya hecho nunca un disco con The Beatles, Wings o solista en el que haya pensado un título y un concepto. Me puse a pensar en algo que lo resumiera todo y en mi cabeza apareció la frase Memory Almost Full. Es una frase que parece representar la vida moderna: en este momento, nuestros cerebros pueden llegar a sobrecargarse. También vi esa frase varias veces en mi teléfono; cuando presenté la idea en una ronda de amigos, casi todos le encontraban un significado diferente, pero todos dijeron que les encantaba. Esas reacciones ayudaron a solidificar el nombre.

Actualmente estoy en el trabajo de promoción y empezando a recibir las primeras impresiones de la gente sobre el álbum, hasta ahora muy buenas. Lo interesante de este momento es poder escuchar lo que otra gente hace con las canciones, cuáles son sus sentimientos. Del mismo modo, yo también estoy hablando del disco, y realmente disfruto del proceso de descubrimiento. Disfruté de verdad hacer este disco con David Kahne, y estoy orgulloso de todas las canciones: la pasamos muy bien, y espero que esa diversión pueda comunicarse a la gente que lo escuche.

* Texto escrito para el lanzamiento de Memory Almost Full.

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