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Miércoles, 7 de noviembre de 2007

EL PESO CULTURAL DE UN PUEBLO

El peso cultural de un pueblo

ENSAYOS SOBRE LA INMIGRACION GALLEGA

 Por Angel Berlanga

El libro Buenos Aires gallega -Inmigración, pasado y presente es bastante más que la caracterización de “punto de partida” que propuso el lunes pasado su compilador, el historiador Ruy Farías, cuando presentó el volumen que reúne las veintiséis conferencias que, a lo largo de tres jornadas, fueron dichas y oídas entre el 14 y 16 de agosto pasados en La Manzana de las Luces. En efecto, aquellos días se desplegó una diversidad de enfoques que robustecieron la idea de influencia, riqueza y persistencia en el tiempo de una comunidad que asentó definitivamente en la Argentina a unos 600.000 inmigrantes. Otro dato es tanto o más significativo: a lo largo de la primera mitad del siglo XX, Buenos Aires fue la ciudad con más gallegos del mundo. Ese peso cultural, se entiende, permitió la multiplicidad de abordajes: enfoques sociales de oleadas migratorias por épocas, historias de las asociaciones, cruces y producciones vinculadas a la música, la literatura y la pintura, miradas puestas en la discriminación y la autodiscriminación, rol de las nuevas tecnologías en el tendido de puentes integradores.

En el volumen, publicado por la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, hay textos del narrador orensano Francisco Fernández Naval sobre Cortázar y su relación con lo gallego, de la investigadora del Conicet Andrea Cobas sobre la literatura de Galicia aquí, del músico Carlos Fernández sobre la experiencia del grupo Xeito Novo, de la periodista Débora Campos sobre los blogs escritos en gallego desde esta ciudad como herramienta de identidad, de la escritora María Rosa Lojo sobre los gallegos en la literatura argentina, del poeta Rodolfo Alonso sobre inmigración y cultura. En la presentación también participaron las funcionarias Leticia Maronese y Liliana Barela, el historiador Luis Cortese y la delegada cultural de la Xunta de Galicia, María Xosé Porteiro, que prometió apoyo para reediciones, segundas partes y presentaciones del otro lado del océano.

“Es necesario reflexionar y debatir sobre lo que fuimos y lo que queremos ser como galaico-argentinos”, dijo Farías ante unas doscientas cincuenta personas en el auditorio de La Manzana de las Luces, una de las construcciones más antiguas de la ciudad. “Me resulta incomprensible –explicó– que una comunidad tan numerosa, dotada de una identidad y una cultura con rasgos diferenciados, con protagonismo en la cultura popular y presencia pública en la sociedad porteña actual, tenga un reflejo parcial e incluso distorsionado en la historiografía argentina y en el mismo saber colectivo de la gente.” Las razones son múltiples, dijo; entre ellas, aseveró que “la importancia histórica es un concepto arbitrario que se define menos por la cantidad de personas afectadas que por el poder económico y los recursos académicos”. “Debemos abandonar los estereotipos y los lugares comunes”, dijo Farías, y propuso ampliar estudios y enfoques al resto del país: “Nuestra mirada sobre la inmigración tendría que dejar de centrarse sobre Buenos Aires, porque lo cierto es que hubo y hay gallegos y descendientes, en todos los rincones de la Argentina”.

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