futuro

Sábado, 15 de noviembre de 2008

EN EL DIA MUNDIAL DE LA DIABETES

Una enfermedad crónica bajo control

Diabetes mellitas es el nombre de un grupo de enfermedades que tienen en común el aumento inadecuado de azúcar en la sangre. Instalado en la sociedad con más mitos y temores que realidades, este mal no tiene cura hasta ahora. Sin embargo, puede mantenerse bajo control y ya no hay motivos para que devenga en ceguera o en la amputación de una pierna.

 Por Jordana Dorfman

En Argentina, las estadísticas hablan por sí mismas y son elocuentes: unos 2,8 millones de personas padecen diabetes mellitus. Mientras el 50 por ciento no sabe que está enfermo, sólo el 30 por ciento de los que sí lo saben llevan un tratamiento adecuado. Todas las formas de la enfermedad comparten una misma variable: el exceso de azúcar (glucosa) en la sangre. Los diferentes tipos son el resultado de la insuficiente o nula producción de insulina por parte del páncreas. Y el punto es que esta hormona, la insulina, es la encargada de que la glucosa entre en las células del cuerpo para proveerlo de energía.

Si el azúcar no se incorpora a los tejidos, el organismo se lanza a una búsqueda desesperada de combustible y termina disparando procesos que generan toxinas. Lo cual puede derivar en una cetoacidosis diabética con riesgo de coma e incluso de muerte. Al mismo tiempo, los riñones se esfuerzan por eliminar el azúcar circulante a través de la orina, lo que puede desembocar en cuadros graves de deshidratación y pérdida de sales.

Y a largo plazo, si el paciente no regula sus niveles de glucosa en la sangre (glucemia) lo más probable es que termine sufriendo las famosas consecuencias de la diabetes, como desprendimiento de retina o daño neurológico, entre muchos otros. Sin embargo, los tratamientos actuales permiten esquivar las complicaciones severas y frenar el avance de las existentes. La clave está en tener acceso al tratamiento y tomar la decisión de realizarlo.

Mody y Lada, otras diabetes

Para controlar la enfermedad, el paciente tiene que suplir las funciones que su páncreas no cumple o cumple a medias. Y para ello, durante las 24 horas, debe regular casi milimétricamente la medicación, la actividad física y qué, cómo y cuándo comer, pero comer de todo. Quienes lo consiguieron dicen que de a poco estas costumbres se vuelven parte de la rutina y logran darse notables gustos culinarios sin dejar de lado tortas elaboradas con azúcar, panes o papas y sin perder la salud; algo impensable diez años atrás. Esto se consigue con una adecuada Educación Diabetológica, así, con mayúsculas.

La diabetes de tipo 2 es la más común de todas. En este caso, los tejidos del cuerpo tienen dificultades para incorporar la glucosa; el páncreas da pelea e intenta producir más insulina hasta que se agota y genera cada vez menos. Existen muchos factores de riesgo (padres diabéticos, sedentarismo, sobrepeso, haber tenido bebés de más de 4 kilos al nacer, diabetes gestacional –la que aparece sólo durante el período de embarazo–, entre otros). Sin embargo, según un estudio amplio (Diabetes Prevention Programme, EE.UU.) las chances de evitar la enfermedad son altas si se lleva una rutina de actividad física y alimentación saludable.

En la diabetes de tipo 1, el páncreas no produce insulina porque el cuerpo ataca y destruye sus propias células Beta, las responsables de producir la hormona. Esto ocurre por un proceso autoinmune. La utilización de insulina es imprescindible. Al aplicarse la hormona varias veces al día, estos pacientes deben saber manejar situaciones de hipoglucemia, es decir momentos en que la glucemia disminuye por debajo de lo normal; de lo contrario puede derivar en un coma. Situación que se presenta, también, con algunos medicamentos para el tipo 2.

Pero hay otros tipos de diabetes, como la Mody. En este caso se debe a un defecto genético que altera el funcionamiento de las células Beta y suele aparecer antes de los 25 años. Por otro lado, existe la diabetes Lada o 1 y medio, que es también una versión autoinmune como la 1, pero aparece después de los 30 años y se manifiesta con más lentitud. De hecho, algunos especialistas estiman que un 20 por ciento de casos de tipo 2 son Lada mal diagnosticados.

Sobre mitos y prejuicios

A pesar de que la diabetes se conoce desde hace más de tres mil años, persisten una gran cantidad de mitos que derivan en prejuicios e incluso en errores en los tratamientos. Así, algunos pacientes no se cuidan porque creen que igual llegarán las complicaciones; mientras desde la sociedad emergen situaciones en las que no se invita a casa a compañeros de la escuela que son diabéticos por miedo al contagio, o no se contrata a un diabético por suponer que necesitará tomarse días por enfermedad.

Según informa una encuesta reciente de la Federación Argentina de Diabetes (FAD) realizada en distintas ciudades del país, el 16 por ciento de los encuestados creía que la diabetes es contagiosa y el 43 por ciento, que la insulina puede generar problemas en diversos órganos. Y ambas afirmaciones son falsas. Tampoco es cierto lo que opinó el 45 por ciento respecto de que se puede tener “diabetes nerviosa” y por ende controlarla tomando tranquilizantes sin necesidad de la medicación específica. También es un error el del 58 por ciento de las personas que indicaron que las complicaciones de la diabetes no se pueden evitar.

Una persona con diabetes puede vivir sana, pero depende de sus posibilidades de acceder a la educación necesaria y a los insumos imprescindibles. La mayor parte de los diabéticos requiere de alguna medicación, en general costosa, y además necesitan contar con un glucómetro, un medidor portátil de glucosa. Cuanto más controles puede realizar el paciente mejor regula sus glucemias y más aleja los peligros de cetoacidosis e hipoglucemias. La cantidad de mediciones necesarias varía en cada persona y se deben hacer desde un par de veces por semana hasta más de cuatro veces en el día. ¿Dónde está el cuello de botella? Las tiras reactivas son muy caras. Además, éstos no son los únicos insumos imprescindibles. Y se lo puedo asegurar mientras me aplico insulina y tecleo el punto final de esta nota.

EDUCACION DIABETOLOGICA

El buen control de la diabetes depende de un adecuado manejo de comidas, medicación y actividad física. A quien no sabe leer se le dificulta acceder a esos conocimientos y ponerlos en práctica. Por este motivo, hace ocho años, el Dr. Lijteroff (presidente de la FAD) desarrolló un Plan de Alfabetización de Personas Adultas con Diabetes en el Hospital Santamarina (Monte Grande, provincia de Buenos Aires). Desde que se implementó, ninguno de los asistentes a los cursos volvió a sufrir internaciones por descompensaciones agudas. En [email protected] se puede consultar sobre la presencia de asociaciones de diabéticos en diferentes localidades del país y en www.diabeticos.org se puede acceder a un foro sobre la temática.

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