futuro

Sábado, 28 de diciembre de 2002

LOS DIEZ “HITS” CIENTIFICOS DEL AñO SEGUN SCIENCE

2002: un catálogo de moléculas, neutrinos y calaveras

Por Leonardo Moledo
y Federico Kukso

Llega fin de año y con él los muy acostumbrados rankings de todo tipo. El intento simplificatorio no es menor: se pretende resumir en escuetas líneas los logros (y desastres) de los pasados 365 días, abstrayendo la complejidad y la multideterminación de los acontecimientos. El campo científico no es menor y no escapa a los dictámenes (ya vueltos lugar común) de los árbitros de lo bueno y lo malo, lo meritorio y lo despreciable. Es el caso ni más ni menos de la prestigiosa revista Science que acaba de publicar, como todos los años, los “top ten” de los adelantos del año que se va.

1La lista de los avances de la ciencia de 2002 es encabezada por una especie de moléculas llamadas “pequeño ácido ribonucleico (ARN)”, hasta ahora desapercibidas por los investigadores. Durante décadas, el ARN no fue otra cosa para los biólogos que la molécula ejecutora de las órdenes del ADN (ácido desoxirribonucleico) en la producción de proteínas. Pero ahora, nuevos estudios muestran que este conjunto de 21 a 28 nucléotidos gobierna muchos otros de los trabajos genéticos de la célula como ordenar los genes de los cromosomas individuales durante la división celular, activar o desactivar transitoriamente genes e incluso eliminar partes indeseadas del ADN. Según se cree, estas moléculas podrían tener un papel decisivo en la terapia del cáncer y en la investigación con células madre.

2 Otra mención de honor correspondió a un decidido avance en el enigma de los neutrinos (escurridizas partículas subatómicas que se mueven a velocidades que rondan la de la luz, y capaces de atravesar kilómetros de materia). A través del Observatorio Sudbury, en Canadá, los científicos confirmaron que a la Tierra llega sólo un tercio de lo esperable de estas partículas evanescentes producidas en las reacciones nucleares del Sol. Durante este año se supo que estos neutrinos –imaginados sobre el papel hace 70 años por el físico suizo Pauli– no se pierden en el camino sino que adoptan diferentes “sabores” o tipos (electrón, mu y tau). Al parecer, los neutrinos están de moda: el premio Nobel de Física de este año fue para investigadores (Giacconi, Davis y Koshiba) abocados a aportar evidencia empírica de estas partículas y la astronomía de rayos X.

3La secuenciación de tres genomas: el del arroz, el del parásito de la malaria (Plasmodium falciparum) y el del mosquito transmisor (Anopheles gambiae).

4 Astrónomos estadounidenses y chilenos captaron, a través de un observatorio de microondas en Chile (el Cosmic Background Imager), lograron captar imágenes detalladas del momento anterior a la formación de galaxias y estrellas, casi 400 mil años después del Big Bang.

5Un nuevo tipo de película en la que los cuadros pueden ser medidos en attosegundos (la millonésima parte de una millonésima de segundo).

6A través de la identificación de ciertas células en la boca y la piel, científicos hallaron proteínas que responden a sabores y a temperaturas, explicando por qué la comida picante provoca la sensación de ardor en la lengua, y por qué la menta causa una sensación de frío.
7Un nuevo método (llamado tomografía crioelectrónica) para tomar imágenes de células en tres dimensiones.

8Una nueva tecnología con la que se pueden conseguir imágenes espaciales muy nítidas a través de la eliminación del efecto borroso causado por la atmósfera terrestre, mediante dos telescopios situados en Hawaii y Chile, que usan tecnología de óptica adaptativa para mirar dentro de la Vía Láctea.

9 El descubrimiento de una nueva clase de células en la retina del ojo (que no forman parte del sistema de visión) sensibles a la luz que ayudan a mantener sincronizado el reloj biológico del cuerpo humano.

10El hallazgo –en el lago Chad, al oeste de Africa– del cráneo de un primate (apodado Toumaï, o “esperanza por la vida”), antecesor más antiguo del ser humano y que habría vivido hace 6 y 7 millones de años (el doble de la muy famosa Lucy).

Y para no hacer vista gorda, Science califica como el “fracaso del año” dos fraudes estentóreos: el caso del alemán Jan Hendrik Schön, de los Laboratorios Bell en Nueva Jersey, Estados Unidos, quien fue despedido después de comprobarse que había falsificado resultados entre 1998 y 2001; el de un grupo de físicos del Laboratorio Lawrence Berkley, en California, que aseguró haber sintetizado el elemento 118 (el ununoctio), hecho luego desmentido cuando sucesivos experimentos no lograron repetir las observaciones.
Los fraudes y los éxitos forman parate de la vida de la ciencia, unos y otros hacen al desarrollo de lo que Kuhn denominara “ciencia normal”. Los neutrinos y los homínidos, el ARN y el Big Bang son parte de las grandes teorías marco de nuestro tiempo. Así las cosas, el año no estuvo nada mal.

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