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Sábado, 27 de noviembre de 2004

NOVEDADES EN CIENCIA

Novedades en ciencia

TEMBLORES ERAN LOS DE ANTES [SCIENTIFIC AMERICAN]
De vez en cuando la Tierra tiembla y trata como castillo de naipes todo aquello que el hombre alguna vez construyó con sueños de eternidad. Para evitarlo (o, por lo menos, para tratar de que los naipes sean de la mejor calidad posible) científicos de la Universidad de Cornell, Estados Unidos, y otros cuatro institutos no han encontrado mejor manera que simular terremotos de intensidad aun mayor que los más recordados de la historia. A fin de perfeccionar los materiales utilizados en la construcción tanto de edificios como de tendidos de cables, caños de agua y demás, los investigadores de Cornell cuentan con un nuevo laboratorio (que costó ni más ni menos que 21 millones de dólares) donde presas hidráulicas y una pared de concreto de seis metros de altura les permiten simular el temblor.
Así fue como hace apenas unas semanas, por primera vez en la historia se simularon terremotos en las Universidades de Illinois, Oregon y California. No fue nada del otro mundo: después de todo, un sismo no es otra cosa más que la liberación repentina de energía elástica almacenada en rocas en el interior de la Tierra por la propagación de una ruptura a lo largo de una falla geológica. Los elementos que se pusieron en juego no fueron muy sofisticados: por ejemplo, se usó un caño de gas de los más comunes, de quince centímetros de polietileno. Enterrado en 12,5 toneladas de arena, las presas hidráulicas le aplicaron una fuerza de 11.364 kilogramos en los extremos de sus nueve metros de longitud, que pronto fueron varios menos debido a la presión: el caño se dobló más rápido de lo que se esperaba.
Los ingenieros estadounidenses, de parabienes: Cornell forma parte de una red de quince centros de investigación (la National Science Foundation’s Network for Earthquake Engineering Simulation) que se han puesto de acuerdo para compartir los resultados de los experimentos que van realizando. Mientras, algunas malas lenguas rumorean que un tal Richter se retuerce en su tumba.

SINFONIA ESTELAR [Discover]
Cuando la Huygens, la sonda espacial que la navecita europea Cassini lleva adosada a su cuerpo, descienda de una vez por todas en la todavía enigmática luna saturnina Titán el 14 de enero de 2005 no desplegará solamente sus antenas y demás instrumentos científicos, también estrenará algo hasta ahora desconocido en ese rincón del sistema solar: música. La razón es sencilla; la sonda lleva a Titán una sorpresa: cuatro temas musicales (Hot time, Bald James Deans, Lalala y No love) grabados en octubre de 1997 en la memoria de la máquina por los compositores franceses Julien Civange y Louis Haéri bajo la dirección del productor Kirk Yano. Pero aunque el “álbum” (llamado Music2Titan) no dure mucho –apenas 12 minutos–, el evento no tiene precedentes. De hecho, será la primera vezque sonidos creados por seres humanos aterricen (o en este caso, “atitanicen”) en otro cuerpo celeste.
“Music2Titan refleja nuestra voluntad de embellecer la Tierra y el espacio con proyectos artísticos poco convencionales”, comentó Julien Civange. Y, según parece, el proyecto ya prendió entre la comunidad artística: la semana pasada, por ejemplo, un grupo modesto de poetas suecos liderados por Daniel Sjolin, editor de la revista de poesía Lyrikvannen, tomó valor y transmitió su trabajo en dirección a Vega, la estrella más brillante de la constelación de Lira (a 25 años luz de la Tierra), para que (de existir) formas de vida extraterrestre se empapen al menos un poco de la literatura terrestre. “No puedo pensar en nada más adecuado que la poesía para comunicar lo que significa ser humano”, dijo Sjolin. Y el que quiere oír que oiga.

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