futuro

Sábado, 24 de enero de 2004

NOVEDADES EN CIENCIA

NOVEDADES EN CIENCIA

salven a venecia

nature Para Venecia (aquella ciudad italiana de hermosos canales y que se está hundiendo progresivamente en el mar) no todo está perdido. Un equipo de ingenieros geomecánicos italianos tiene un plan para sacarla a flote: la idea de Giuseppe Gambolati y su grupo de la Universidad de Padua consiste en elevar la ciudad unos 30 centímetros en diez años a través de la inyección de dióxido de carbono proveniente de estaciones de servicio locales en la laguna (una franja arenosa ubicada entre 600 y 800 metros por debajo de una zona que se encuentra atrapada entre una capa de cal y otra de roca) en cuyo centro se alza –o más bien se hunde– la ciudad. Gambolati cree que una progresiva y lenta inyección del gas a lo largo de una década hará que la ciudad se eleve de forma pareja.
La propuesta ya fue entregada al Consorzio Venezia Nuova, la organización encargada de proteger a Venecia, que ya tomó cartas en el asunto: por ejemplo, sus autoridades planean construir un faraónico muro flotante (llamado sugestivamente “Moisés”, acrónimo de “Módulo Sperimentale Elettromeccanico” o MOSE) que detenga las sucesivas inundaciones que allí se producen debido al ascenso del nivel del mar Adriático cada cuatro días. El proyecto ya levantó bastantes críticas más que nada por su costo increíblemente alto: 2300 millones de euros. La barrera, que fue concebida después de una tremenda inundación de 1966 y que empezaría a funcionar en 2011, está compuesta por largas hileras de compuertas que permanecen en reposo sobre el fondo en las tres bocas de la laguna de la ciudad. Cuando la marea sube un metro por encima de la pleamar normal –lo que está sucediendo casi cien veces al año–, se inyecta aire comprimido dentro de las compuertas para expulsar el agua que mantienen en su interior. Si todo sale bien, la bellísima ciudad que se hundió 23 centímetros más durante los ‘90 reflotará poco a poco, más maravillosa que nunca.

la franja de la vida (extraterrestre)

Science Aunque ahora todos los ojos apuntan a Marte, donde hay un robotito que busca rastros de agua líquida, un equipo de astrónomos australianos se hace el rebelde y prefiere mirar lejos, mucho más lejos. Liderados por el astrofísico Charles Lineweaver de la Universidad de New South Wales, en Sydney, los investigadores afirmaron que una región en forma de anillo en el disco de la Vía Láctea (que mide entre 21.000 a 27.000 años luz desde el centro de la galaxia) se muestra como la de mayor potencial para encontrar vida en nuestra galaxia. Allí, según aseguraron, hay alrededor de 20 mil millones de sistemas estelares que muestran los requisitos esenciales para el desarrollo de lo que hasta hora se conoce como “vida”: gran cantidad de elementos pesados como para formar planetas terrestres y suficientemente lejos de explosiones de posibles supernovas.
Con un sofisticado modelo de evolución galáctica hecho con computadoras, encontraron que el diez por ciento de las estrellas localizadas en esa zona concuerdan con ese criterio de “metalicidad”. El 75 por ciento de las estrellas ubicadas en esa “franja habitable” (creada hace cuatro mil millones de años y donde se formó el diez por ciento de las estrellas de la Vía Láctea) son más viejas que el Sol, por lo que si allí hay vida debe haber evolucionado más que en la Tierra. “Cada vez que uno identifica regiones con altas concentraciones de metalicidad, posiblemente allí se puede encontrar vida”, afirmó Lineweaver.
Ahora bien, la metalicidad no es lo único que se necesita para que se formen lugares donde puede haber vida. Los astrónomos también observan regiones con relativamente pocas explosiones estelares al menos en cuatro mil millones de años (el tiempo que tardó la Tierra en formarse).
Entretanto, los astrofísicos ya empezaron a contar estrellas. Y lo hacen una por una: no sea que se les pase alguna y pierdan de vista otro lugar donde, como la Tierra, también surgió la vida.

la momia tiene cara nueva

NATIONAL GEOGRAPHIC No todos los días se puede lucir cara nueva. Pero si se tienen 2300 años encima uno se puede dar sus lujos: un grupo de arqueólogos, antropólogos y expertos en informática canadienses armó una imagen increíblemente realista de la cara de la “Momia Sulman”, una momia egipcia del período tolemaico (332-330 a.C.), que a comienzos del siglo XX fue llevada de Egipto a Canadá por la familia Sulman. Actualmente, se encuentra en el Museo Chatham-Kent de Ontario. El objetivo del proyecto es hacer una “osteobiografía” (o sea, contar la historia de vida a partir de los huesos) de una persona que fue momificada y tener una idea de cómo lucía.
El proceso de reconstrucción facial comenzó en 2001 cuando se trasladó el cuerpo al hospital St. Joseph’s Health Care y lo sometieron a una sesión de tomografía computada. Luego lo llevaron a la Universidad de Western Ontario y lo escanearon mediante láser. Con todo eso, los investigadores tuvieron los datos suficientes para comenzar a moldear una momia virtual y mostrarla al mundo por primera vez. El primer paso es disponer marcas del grosor de los tejidos sobre el modelo del cráneo y luego poner de a poco las capas de músculos en la cara.
El resultado fue un modelo tridimensional del cráneo de la momia que se hizo con un sistema de prototipos rápidos llamado “Z-Corp 406”, algo así como una impresora tridimensional, complementado luego con el trabajo del artista canadiense de retratos Christian Cardell Corbet. Luce tan bien, que con un poco más de maquillaje podría salir a caminar por la calle... si y solo si estuviera viva.

Compartir: 

Twitter
 

 
FUTURO
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2019 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.