futuro

Sábado, 27 de septiembre de 2003

FINAL DE JUEGO

Donde se propone un enigma con cables

Por Leonardo Moledo

–Bueno –dijo el Comisario Inspector–, no sé por qué sigo pensando en Aquiles y la tortuga.
–No veo a qué viene –dijo Kuhn.
–Ayer estuve releyendo las Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar –dijo el Comisario Inspector, incoherentemente–, que como todo el mundo sabe, es texto obligatorio en la escuela de policía, que vergonzosamente lleva el nombre de un comisario represor y asesino.
–Ajusticiado por Radowitzky –dijo Kuhn–. No es que uno esté de acuerdo con esos métodos, pero...
–Estaba buscando una frase que recordaba para usar como cita y que pegaba con Aquiles y la tortuga –dijo el Comisario Inspector–, y no la encontré, pero sí me topé con otra que querría compartir con nuestros lectores. En determinado momento, Adriano dice algo que me pareció fantástico: “como cualquier cosa es más fácil que la sensatez, estuve a punto de vestir la cota de malla de las guerras sármatas (...), lo cual habría sido mi perdición”. Estoy citando de memoria, así que puedo equivocar alguna palabra.
–Por lo que yo recuerdo, está bien.
–Bueno –dijo el Comisario Inspector–. Me parece interesante ese asunto de la sensatez como el camino más difícil. En cierta forma tiene que ver con la teoría del equilibrio.
–Del equilibrio de Pareto –dijo Kuhn–. No del equilibrio de Nash.
–Alguna vez tendríamos que desarrollar ese tema –dijo el Comisario Inspector–. Marguerite Yourcenar y el equilibrio inestable. También me hace recordar una famosa frase de Abba Ebban, el canciller israelí de los comienzos: “los pueblos eligen el camino de la sensatez después de haber intentado todos los otros”.
–Lo sensato ahora sería plantear el enigma –dijo Kuhn.
–Bueno –dijo el Comisario Inspector–. Un enigma sensato: la esposa del guardián del cementerio encarga por teléfono un cable de cierto número de pies y de cierto (otro) número de pulgadas. Pero cuando le entregan el cable, comprueba que en la tienda han intercambiado las cantidades de pies y de pulgadas, de tal manera que el cable mide ahora sólo 30 por ciento de lo que la esposa del guardián del cementerio encargó. ¿De qué longitud era el cable que había encargado?
–Hay que aclarar que se trataba de un cementerio inglés, y que un pie mide doce pulgadas –dijo Kuhn.

¿Qué piensan nuestros lectores? ¿Cuál era la longitud? ¿Y para qué encargó ese cable la esposa del guardián del cementerio?
Correo de lectores

RESPUESTA AL ENIGMA
Veo que ha cambiado el abordaje que debo hacer a los enigmas semanales; pues los últimos pude resolverlos mediante prueba y error (esto es, tirando tiros al aire hasta ver que caiga algún pato, y luego alegrarme por lo buen cazador que soy), y hoy debí recurrir a una ecuación (algo más “serio” y metodológico). Dejando el pasado (el suple se llama “futuro”), primero digamos que el interés puede ser “directo” (esto es, calcular el 5% por el total de la deuda y el plazo total = 5 años) o “sobre saldos” (recalcular la deuda después de cada pago y pagar intereses sólo por el saldo pendiente; en este caso puede utilizarse el método francés o alemán, pero al ser las cinco cuotas iguales, nos quedamos con el francés).
Yo creo que don Alejandro Díaz Anchorena López Murphi Zelicovich Unzué elegiría esto último; con lo que su nueva vivienda tiene un precio de $53.294,77 (si les interesa, al final va un desglose de pagos e intereses que puede aburrirlos lo suficiente). Si le cobran interés “directo”, el costo baja a $50.000 justitos (pagaría $10.000 de intereses para totalizar los $60.000 que desembolsará al final).
Nada más, un abrazo y hasta la próxima.

Silvia Painceira

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