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Viernes, 25 de marzo de 2005

GéNEROS

Cosa de hombres

Los varones tienen un rol fundamental tanto para lograr la equidad entre los géneros como para que la salud reproductiva sea algo más que una utopía. Sin embargo este papel ha sido tradicionalmente opacado por la necesidad urgente de brindar herramientas a las mujeres. Una serie de investigaciones editadas por Paidós echan luz sobre la otra cara de la salud sexual.

 Por Laura Isola


Si hay algo para reconocerle a la telenovela Los Machos –¿es necesario reconocerle algo?–, es que tiene sustento teórico. Con la reciente publicación de Varones latinoamericanos. Estudios sobre sexualidad y reproducción (Editorial Paidós), un muy interesante libro de artículos compilado por Edith Alejandra Pantelides y Elsa López, el bodrio pasional de esos hermanos con acento remilgado encuentra alguna razón que justifique, a primera vista, esa sarta de lugares comunes. Aunque, claro, estas investigaciones sobre la salud sexual y reproductiva de los varones latinoamericanos exceden las implicancias con la novela y sus resultados van más allá. Mientras que desde los comienzos de la humanidad fue necesaria la unión del óvulo con el espermatozoide, los estudios hasta 1994 sólo hicieron hincapié en lo relacionado más con el óvulo que con los muchachos que ponían su parte. Es decir, que hasta la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, celebrada en El Cairo en ese año, eso de reproducirse y cuidarse era cosa de mujeres. Según cuentan las compiladoras e investigadoras Pantelides y López, el programa de acción que resultó de la Conferencia planteó por primera vez que “el hombre desempeña un papel clave en el logro de la igualdad de los sexos” y que “deberían hacerse esfuerzos especiales por insistir en la responsabilidad del hombre y promover la participación activa de los hombres en la paternidad responsable, el comportamiento sexual y reproductivo saludable”. A ellos, los hombres, también se los instaba a participar en la planificación familiar, la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y la prevención de embarazos no deseados y de alto riesgo. En todo caso, los diez años transcurridos desde esta notable declaración de buenas intenciones sirvieron para una primera etapa, no menos importante, que fueron los estudios e investigaciones sobre el papel de los hombres en la sexualidad y la reproducción. Sin embargo, los resultados de tal avance muestran, al menos, que la tarea recién comienza.

Entre ellos
En 1966, Mario Vargas Llosa escribe la versión definitiva de Los cachorros, quizás uno de sus textos más logrados. La historia de Pichula Cuéllar, el joven emasculado por un perro cuando niño, pasa de la noticia periodística a la nouvelle y se desarrolla como el inquietante tema de la castración en la sociedad peruana de los cincuenta, brutalmente masculina. El calvario de Pichula, mote ganado ante la pérdida del pene, recorre los años de niñez, adolescencia y madurez y evidencia los atributos que, según los estudiosos, formarían parte de la masculinidad latinoamericana: la heterosexualidad obligatoria, el ejercicio de una ocupación remunerada, ser adulto, ser agresivo y capaz de ejercer la violencia. El joven castrado apenas puede con algunos pero intenta, hasta que se mata en un accidente de autos, cumplir con esta férrea lista de requisitos. Lo interesante, en todo caso, es que esta ficción escrita en los sesenta vuelva a aparecer en “Ser hombre en el Perú. La infidelidad, la violenciay la homofobia en la experiencia masculina”, de Cáceres, Salazar, Rosasco y Fernández Dávila. Por medio de una metodología combinada los autores dejan en claro que “la socialización masculina (en el caso peruano) funciona como demandante de sucesivas pruebas de virilidad”. Además lo interesante de este estudio es que, si bien la demanda persiste, lo que cambia es, según el ámbito geográfico, el modelo ideal. Por su parte, Figueroa Perea, el autor de “Sexualidad en los integrantes de la Fuerzas Armadas”, presenta el caso prototípico de la población que integra el ejército y cómo se dan los comportamientos en una institución que está en su mayoría integrada –se analizan los casos de latinoamericanos, aunque se hacen algunas referencias a las Fuerzas Armadas israelíes–, que tiene códigos de conducta basados en la disciplina, en la subordinación y la lealtad, aunque también en el uso de la fuerza y el entrenamiento para la resistencia psíquica y física. La dificultad inicial que refiere el autor es, justamente, la imposibilidad de acceder a la documentación y datos mismos del ejército. Otra vez en el terreno de la ficción y de nuevo Vargas Llosa que en La ciudad y los perros (1962) abre las puertas del colegio militar de Lima para exhibir descarnadamente lo que los investigadores seguirán comprobando cuarenta años más tarde.

Macho argentino
En los tres trabajos de Rosa Geldstein y Marta Schufer, de Hernán Manzelli y de Graciela Infesta Domínguez, el corpus elegido es “varones de Buenos Aires”, sobre todo en el área metropolitana. El espectro de edades va desde los jóvenes en tiempos del debut sexual hasta las decisiones anticonceptivas en varones adultos. La elección y el análisis en estos trabajos reconocen instancias definidas: “Después del debut, ¿qué?: una mirada a la sexualidad de los varones jóvenes de Buenos Aires”, el primero de los tres mencionados es un exhaustivo trabajo para dar, por medio de cuadros, encuestas y estadísticas, una conducta tipológica de los varones jóvenes en cuanto a sus ideas sobre las relaciones sexuales; “Como un juego” explora los límites tan delicados entre el consentimiento y la coerción sexual en el campo de la conducta sexual adolescente y por último, “Decisiones anticonceptivas en la pareja desde la perspectiva de los varones adultos” releva las características que adquiere el proceso, los condicionantes y los métodos de negociación. Sin embargo, aun siendo cada trabajo muy específico, hay un horizonte en común que puede, levemente, arrojar cierta esperanza: en cada caso el nivel de educación alto, que no necesariamente coincide con un nivel socioeconómico muy alto, es el común denominador de prácticas no machistas, de acciones responsables y de bajo riesgo.
Una rara avis sobrevuela el conjunto de los artículos y es “Opción por la vasectomía”, de Duarte Osis y otros. El capítulo describe la percepción del rol de los hombres en las decisiones reproductivas. El caso es el brasileño y la vasectomía es estudiada como método anticonceptivo definitivo en parejas de diferentes sectores sociales. En 1993 se buscó ampliar la oferta de métodos anticonceptivos y se montó el Programa de Vasectomía. Ofrecerla en igualdad de condiciones con otros métodos tuvo un aumento de la demanda y, por otro lado, permitió estudiar el alcance político y social de este método. Los resultados, entonces, hablan a las claras de una población muy limitada y de las dificultades que se encuentran en los servicios de los hospitales para atender a los hombres en términos de salud reproductiva. Mal que bien, la experiencia con mujeres tiene una larga historia en los hospitales, mientras que para los hombres, en igualdad de condiciones para elecciones libres e informadas, todavía hay mucho por hacer.

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