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Viernes, 24 de mayo de 2002

ANTICIPO

Recetas cancheras

“Sí, sí, señoras (el fútbol y las mujeres)” es el nuevo libro de la escritora rosarina María Rita Figueira. En él, la autora desgrana su visión del universo futbolero, que tanto arrecia en estos días. El fragmento que sigue es una breve descripción de las recetas más populares en las canchas.

Por María Rita Figueira

Sí, sí, señora, sabemos que usted hace esfuerzos denodados para agradar a los hombres que revolotean por su vida. Y bueno, si usted emprende esa extraordinaria empresa es dignísimo de su parte el arte de acertar el medio adecuado para tan loable fin. Ciertamente, es un arma importante el tributo que se le puede brindar al estómago de dichos especímenes mimosos, dependientes y... futboleros. Así sea el querer seducir a un candidato conveniente a ganar el campeonato de las alcobas; luchar contra el descenso y ofrecer matrimonio; continuar el primera división y hacer de aquel casamiento un convivir saleroso y no una rutina tediosa, más cercana a un soso cero a cero que a un fulgurante cuatro a tres; o dar una vuelta olímpica por los telos de las afueras de cualquier ciudad. Y si pretender seducir a esos muchachos es la tarea, qué mejor que saber cocinar los peculiares manjares que se consumen en canchas, estadios y alrededores.
He aquí algunos secretos y recetas, brindados por Iris Macedonia Flores, ecónoma, cocinera y directora de la Academia de Sabores Patrios. En su libro cumbre, El arte de sazonar con humores corporales y nuevos elementos, pone de manifiesto su vasta experiencia en el tema y ofrece alternativas válidas para el sobresaliente desarrollo de la aventura culinaria.
A continuación, se ofrece un resumen de los capítulos referidos a recetas futboleras o “arte futbolinario” –como lo ha querido bautizar esta intrépida mujer–, escritos íntegramente por Iris Macedonia Flores, con asistencia de su marido, el ex utilero de origen chileno Domingo Ballesta Bennet.
“Sí, sí, señora, el secreto de la cocina futbolera no reside en preparar fórmulas que resulten superiores o más saludables a las exquisiteces que se pueden consumir en la cancha. Todo lo contrario. Asimismo, vale realizar una esencial aclaración: es tarea de la Secretaría de Bromatología analizar los alimentos, pero no es en absoluto nuestra responsabilidad. Si esa repartición municipal interviniera es muy probable que llegara a modificar totalmente el sabor de las deliciosas comidas cancheras. Vea, señora, no quiero ni pensar en esa hipótesis temeraria.
Como primera medida, entonces, nunca pretender cambiar la calidad de los ingredientes, el estado de ellos, ni la cantidad. Eso contribuiría a un mejoramiento que nadie pretende. En conclusión, señora, para que me entienda y no haya reclamos posteriores, no se trata de cocinar mejor sino de lograr sabores y texturas similares. Sí, sí, señora, no es cuestión de alta cocina, de máxima calidad. Sólo se trata de imitar el folklore futbolero.
Casetes de relajación y entrenamiento: señora, no se horrorice y repita conmigo:
“Bromatología”, no existís.
“Fecha de vencimiento”, no existís.
“Consérvese en lugar oscuro y fresco”, no existís.
“Una vez abierto el envase, guárdese en la heladera”, no existís.
“Frigorífico conocido”, no existís.
“Seguí aprendiendo, bailá conmigo,que un marido vas a encontrar,
y de la mano
de la Iris Flores
todas la vuelta vamos a dar”.

Recetas cancheras

Choripán:
Más conocido como chori. Emparedado de pan francés relleno de chorizo cortado al medio y asado a la parrilla. Los aderezos que se utilizan suelen ser mayonesa, mostaza o salsa criolla (chimichurri).
Ingredientes por porción:
–Un cacho ‘e pan francés, nunca pebete, pan árabe, pan lactal o brioches dulzones.
–Chorizo de origen incierto que no se pueda determinar si es de cerdo, vaca o gato.
–Aderezos a elección.
Agarrar, no tomar, agarrar el cacho ‘e pan sin tener la precaución de lavarse las manos. Esto es indispensable porque si se lavara las manos de manera higiénica causaría en el manoseo del pan una quita de sabores populares y vitales. Asimismo, las uñas no deben lucir como las de un cirujano en el momento de hincar el bisturí. Es necesario que estén desparejas y con un dejo percudido y machucado. Se hace un corte transversal son lograr una simetría en al cacho de cáscara y miga. Mientras tanto, sobre una parrilla mugrienta y que ha conocido miles de asados, a fuego moderado, colocar un chorizo de aroma indefinido y color verdoso. Deberá tomar la precaución de conservar a la intemperie, bajo sol y luna, durante dos o tres o cuatro días, mejor aún una semana, el chorizo en cuestión. Si el comensal sobreviene a la cita más temprano de lo calculado, se parte el chorizo al medio y se tuesta sobre la grasosa parrilla para apurar la ingesta. Respecto al aderezo, nunca debe sacarse de la heladera minutos antes de su utilización. Si hablamos de mayonesa o mostaza, deben estar contenidas en recipientes de plástico blando con pico vertedor. Este, casi tapado, es conveniente que cuente con una costra de salsa convertida en símil plastilina. Lo ideal sería que el recipiente fuera reciclable y se renovara asiduamente sin ser lavado. En el supuesto de la salsa chimichurri, su contenido será un misterio, sin descontar la presencia de algún bichito de luz, tierra de los muebles, fragmentos de imposible determinación y hojitas verdes de hierbas anónimas. Los ingredientes que se destacarán serán el ajo en primer plano, cantidad suficiente como para alejar a todas las versiones de Drácula en el cine, desde la de Bela Lugosi en el cine mudo hasta la sátira de Mel Brooks. El caudal de perejil y ají no debe disminuir jamás.

Panchos:
Emparedado conocido donde una salchicha de Viena flaca duerme metida en un pan de pebete. Se acompaña con aderezos tradicionales.
Ingredientes para una porción:
Un pan pebete.
Una salchicha de Viena.
Se agarra una olla abollada unos días antes de la fecha del agasajo y se le pone agua que ha sido utilizada para hervir otras varias salchichas. Se calienta a fuego fuerte y se le echa el embutido en cuestión, el más barato del precio de mercado. Cuando aquél está por reventar, se parte al medio un pan pebete de miga abundante, tanto que parezca un colchón de gomaespuma. Se coloca la salchicha en el medio. Los aderezos escogidos son similares a los del chori.

Hamburguesa:
Emparedado de pan pebete pero redondo que lleva como relleno un paty.
Ingredientes:
Pan de hamburguesa.Hamburguesa.
El procedimiento es similar al del choripán, con las reglas de la higiene ausentes. El bife de carne picada llamado hamburguesa posee un sabor delicioso y está terminantemente prohibido hacerla casera, por exquisita y sana que resulte. Sería una verdadera calamidad pretender cocinar una hamburguesa canchera utilizando materia prima de... prima.

¿Gaseosa?:
El vaso de bebida oscura es irresistible. Debe contener hielo suficiente para quitarle el sabor auténtico y originario, aguarla y quitarle el gas. Es menester aclarar que la falta de efervescencia no es óbice suficiente para no generar eructos descomunales y de variados decibeles. El cocacolero es tan esencial como un jugador en el campo.

Pizza canchera:
Colesterol, tampoco existís. Ni te acerqués. La pizza, comida universal que causa fascinación en cada continente, encuentra en la pizza de cancha una mezcla de aceite rancio, tomate corrosivo y ausencia de queso, que gusta hasta el paroxismo. La masa es alta y grasosa, como debe ser. El tomate avergonzaría a la soda cáustica pero una suerte de condimentos ahuyentan los prejuicios y convocan a paladares ansiosos. Si sos primeriza/o y te quejás por la falta de queso, un consejo: ¡Mozzarela, vieja/o!

Semillas de girasol:
Estas semillas y el arte prosaico, pero arte al fin, de escupir, van de la mano. Ya en el momento de adquirir una bolsita de semillitas. Se abre con los dientes y se escupe el minúsculo trozo de nailon que ha quedado en la boca. La vocación del futbolero por consumir semillas de girasol y escupiralas con prestancia es imposible de explicar. La maestría es significativa y nadie las extrae de la boca con disimulo. Eso sonaría a traición y en el hincha la traición no se perdona.
Palito helado:
Il gelato también es universal. Las cremas heladas son codiciadas por todo el mundo, pero el palito helado canchero no tiene crema ni sabor. Es barato y refrescante y nunca suele ser de marca conocida. Es poco más que un cubito de hielo y mucho menos que un helado normal. Nadie se resiste y nunca se podría acertar a determinar de qué gusto es el elegido. Las frutas ya no vienen como antes. Es sonoro comentar que los degustadores de estos frescos manjares, al momento de succionarlos, se convierten en verdaderos músicos improvisados. Hacen ruido como de armónica y, junto al consumo de café, se convierten en egresados de La Sorbona. Como diría Iris Macedonia Flores: "Buen apetito y mejor resultado".

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