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Viernes, 9 de marzo de 2007

NOTA DE TAPA

A jugar que se acaba el mundo

El uso del preservativo es una herramienta fundamental para prevenir la transmisión de infecciones como el VIH/sida o el HPV, al que cada vez más mujeres se ven expuestas. Claro que los preservativos necesariamente se los tienen que poner los hombres y la queja frente a esa mínima interrupción es tan clásica como el cigarrillo después. Por suerte, un poco de imaginación aplicada a la industria es capaz de convertir el malhumor en buenas y saludables carcajadas.

 Por Luciana Peker

Las manos ya se deslizaron por la piel como si el cuello fuera un tobogán por el que se trepa para empujarse con más ímpetu por el pequeño y ancho abismo femenino, los dedos jugaron a rodar/rodear como una calesita la piel erizada/erizable de los pechos, los besos se transformaron en sorbos que en vez de saciar dan más sed, la piel se volvió cuerpo, el cuerpo en marea brava y la bravura en ganas que hacen olas... Pero el silencio que lo dice todo, de repente, se vuelve un silencio que no dice nada, pero quiere decir algo que no se sabe cómo decir, que busca la manera de no callar las palabras sin, a la vez, romper el hechizo del imán de los cuerpos.

–¿Te ponés un forro?

Las palabras vuelven a la boca y la cabeza al cuerpo.

Preservativo texturado. Fotos: Alejandro Ros

En el mejor de los casos, la respuesta es sí y la interrupción sólo hace del amor –aunque el amor sea efímero, corto y azaroso– un tiempo más de caricias, un nuevo retaceo de paciencia y encuentro, un amor apasionado pero, también, saludable, protegido, pleno. Un amor –aunque se haga y se deshaga esa misma noche o se haga creyendo que se va a hacer todas las noches de la vida– más amorosamente cuidado.

En el peor de los casos –y hay cada vez más casos– la respuesta es “no”, o “no quiero”, o “no puedo”, o “yo no me lo pongo”, o “después”, o “pará, pará, yo sé cuándo ponérmelo” o “me los olvidé”, o “¿qué pasa?, ¿tenés algo?” o “si ya hace tres meses que salimos”, o “no pasa nada”, o “dale, dejame...”, o “¿no me dijiste que tomás pastillas?”, o “¿qué pasa?, ¿no confías en mí?”, o “¿me tenés miedo?” o...

Las frases son innumerables, porque aún, o, mejor dicho, cada vez más, el VIH es un problema de mujeres. Justamente porque el preservativo va en el cuerpo masculino y ponérselo no es tan fácil para las mujeres que tienen que enfrentar tabúes de todo tipo:

biológicos: los varones tienen más fuerza para imponerse en una relación sexual y, a la vez, las mujeres son más vulnerables físicamente, por la cavidad vaginal, a contraer el VIH de un varón infectado que un varón de contraer el VIH de una mujer portadora del virus;

Culturales: las mujeres que llevan preservativos son ligeras, livianas, rápidas o, maliciosamente, putas;

Sociales: imponerse frente a un hombre es difícil para una mujer débil emocionalmente o necesitada de la aprobación masculina para quererse y defenderse a sí misma

¿Cómo lograr entonces que un hombre que no quiere usar preservativo (que, por supuesto, no son todos), lo use por pedido, deseo y protección de su compañera de relación sexual?

Aro vibrador y pluma para usos multiples que vienen en un kit con preservativos que a precio modico puede comprarse en cualquier kiosco.

“Está creciendo la feminización del sida porque, cuando los varones no quieren, las chicas no tienen poder para exigir el uso del preservativo. Desde el 2004 a esta parte hay más mujeres jóvenes que varones con VIH. En el grupo de 15 a 24 años hay 1,15 mujer por cada hombre infectado y esta proporción sube todavía más entre los y las adolescentes de 13 a 19 años, donde hay 1,3 mujer por cada varón que contrae el virus, según datos del Ministerio de Salud”, alerta Mabel Bianco, presidenta de la Fundación Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM) y del Comité Coordinador del Consorcio Nacional de Derechos Sexuales y Reproductivos (Conders). A la vez, también aumentan otras enfermedades de transmisión sexual, como sífilis o HPV. Tanto, que en la argentina el 17 por ciento de las mujeres de entre 15 y 65 años está infectada por el papiloma virus humano de alto riesgo (HPV), según datos del Servicio de Patología Cervical del Hospital de Clínicas.

Sin embargo, no todo es alarmismo o malas noticias. También han llegado a los kioscos y farmacias una nueva generación de preservativos, algunos que, directamente, buscan incentivar el placer femenino y otros que vienen acompañados de kits eróticos que proponen renovar, extender y encender el juego erótico. En Argentina se consumen 160 millones de profilácticos por año, según cifras de la empresa Cidal. Pero no todos son iguales. Se acaban de lanzar nuevos protectores con plus de diversión, que buscan, directamente, aumentar el placer, como el Camaleón Toys con un vibrador para colocar por encima de látex o el aro vibrador a batería de Prime y otros que vienen en una cajita feliz, con un pack que incluye un mini kamasutra (casi una delicatessen erótica) y una muestrita de un gel denominado “Hot” (que supuestamente eleva la temperatura corporal). Otro set erótico es más volátil y trae una plumita –inexplicable para algunos, sutil para otras–, un sahumerio, un mapa erótico (a varios, varios, no les viene nada mal enterarse que las mejillas, las axilas, los hombros, el vientre e, incluso, la parte posterior de las rodillas, como relata la Filcar eroti-K by Prime son zonas olvidadamente erógenas) y una crema para masajes (quien niegue que el hombre dispuesto a masajear empieza bien el camino del sexo sin apuro y sin descartes que muestre la primera contractura) y se llama, obviamente, “Relax”.

Lubricante y crema corporal de color con sabor y aroma, mas un cepillo aplicador, todo facilmente conseguible con sus condones de siempre.

Ojo: porque, sin volvernos yoguis pro-meditación, ni creerle a Sting eso de que con el tantra hizo el amor durante ocho horas seguidas, igualmente la palabra relax no es insignificante. La cultura sexual de la generación viagra prioriza la potencia y la penetración por encima de cualquier otra instancia sexual. Incluso, la exigencia de la sobreproducción de la era de la gurú cosmo-televisada Alessandra Rampolla da manuales para el multiorgasmo. El preservativo con la plumita inexplicable, en cambio, propone jugar, divertirse, descontracturarse, no hacer nada, para hacer todo o lo que de ganas de hacer. Relajarse, que no es poco.

Hay más. El último paquete que podríamos denominar “póntelo, pónselo (pero antes, durante o después jugueteen un ratito)” del reciente lanzamiento de Prime está inspirado en una mezcla de las películas Nueve semanas y media y Escrito en el cuerpo y la publicidad de Ala “ensuciándose se aprende”. A ver (que de eso se trata, de ver): vienen unos tatoos flúos (a decir verdad, las papas fritas también los traen sin otro erotismo que el desafío al colesterol) para lucir nueva sin ropa nueva y una pintura (perdón, body paint) para explayarse con dibujitos sobre la piel y en vez de borrador usar la lengua (no será manteca, pero las cremas vienen con sabor a frutilla, menta y chocolate). En fin, no es que los mamarrachitos míos lleguen al punto G, pero dan un recreo a la idea de que el sexo es una penetración sin escalas. Y, tal vez lo más importante, vuelven a esa cajita de preservativos que, a veces es temible, cortante, desapasionante, una vacuna necesaria pero pinchuda (igual que una visita al dentista), una cajita de sorpresas para elegir vibrar, lamer, fantasear, relajarse, dibujarse o gozar con el preservativo sobre la cama (o donde gusten gustar).

“Con los nuevos lanzamientos intentamos acercarnos a todos los segmentos, pero sobre todo, a jóvenes con pareja estable, que buscan innovar, encontrar nuevas sensaciones, divertirse, jugar y por supuesto protegerse. Así como se entiende que el preservativo ‘protege’, con Camaleón Toys se intentó darle una vuelta de tuerca e incorporar el juego, la diversión y lo novedoso como para generar curiosidad y ganas no solo de protegerse sino también de divertirse sin tener que recurrir a un sex shop o a catálogos por Internet y a un precio muy por debajo de lo que cuestan otro tipo de juguetes eróticos”, informa Darío Machado, gerente de marketing y ventas de Cidal S.A., la empresa argentina que acaba de lanzar el preservativo que comparte envoltorio con un mini aro vibrador descartable (parece una pulserita rosa, pero dicen que no es sólo bijouterie). Alejandra Almeida, estudiante de Antropología de 25 años, también rescata la posibilidad de experimentar, ahí nomás, a la vuelta de la esquina: “Lo vi en el kiosco y los probé porque hacía tiempo que quería ir a un sex shop, pero me parecía demasiado fuerte meterme por los subsuelos y ver todos esos juguetes un poco heavy. En cambio, esto me pareció divertido y accesible, como comer un chocolate y probar un poco, sin tanta presión ni producción”.

Un kamasutra en miniatura.

Silvia Klejner, la gerente de Marketing de Buhl S.A., a cargo de los nuevos kits eróticos de Prime subraya: “Con este desarrollo pensamos en la búsqueda de un concepto lúdico, de crear un espacio de intimidad y juego en la pareja para compartir un momento de relax y diversión. El significado de compartir un momento distinto se ve enriquecido con el agregado de sabores, colores, imágenes... los sentidos son los protagonistas. Con estos kits de juegos eróticos la idea de Prime es acompañar en el disfrute sexual desde el cuidado con protección, seguridad y confianza para el despliegue del juego y del placer”. La movida de las empresas es asociar a los preservativos no sólo al temor al sida, sino al placer. “Animate a jugar”, es el lema de la campaña de Camaleón, que también presentó su chiche nuevo en el restaurante “Te mataré Ramírez” con un show de títeres eróticos y como regalito acompañante de los postres afrodisíacos (¿qué buen postre no lo es?).

“Me parece muy interesante que se esté queriendo erotizar a los preservativos porque han estado tan devaluados y han sido tan denostados que es positivo que se los trate de vender de alguna manera más atractiva”, valoriza Bianco. La variedad hace el gusto. ¿Pero son seguras estas innovaciones? “Sí, todo lo que contribuya a hacer más novedoso y divertido el sexo debe estar siempre acompañado de una cuota de seguridad”, subraya Machado, de Cidal, la empresa argentina que ganó una licitación para ser proveedora oficial de las Naciones Unidas. Gran parte de estos nuevos preservativos es, en verdad, más packaging que otra cosa (o más extras preservativos en la misma caja). Sin embargo, el atractivo de saborear innovaciones genero más consumidores/as de profilácticos. Para las empresas, son más clientes, pero, para la sociedad, también son varones y mujeres más y mejor cuidados. “Estas innovaciones hicieron crecer el mercado, hay nuevos consumidores que no eran usuarios de preservativos y que llegaron a su uso a partir del Toys”, remarca Machado, que anuncia más novedades con colores y sabores para el resto del 2007.

Aunque no todo el año es Carnaval. La liberación de las fantasías sexuales y la incorporación de los juguetes eróticos conviven con la mirada despectiva hacia las mujeres que deciden cuidarse y gozar. “Si bien las mujeres están mucho más liberales, muchos hombres todavía miran de reojo a aquellas que se atreven a llevar preservativos en una cartera. Debería ser más fácil, pero todavía nos falta desprendernos de las ataduras conservadoras.” Por supuesto, una traba para el uso del preservativo es el machismo en la mirada sobre las mujeres y, otra fundamental, las barreras económicas. Los preservativos más audaces y creativos son más caros y los más simples más accesibles. En este sentido, Bianco destaca: “Por supuesto que el problema es la brecha entre los pobres y los ricos y los/las adolescentes son los que no tienen para estas innovaciones y los que más tienen que interesarse en usarlo y no pensar que el preservativo es aburrido o aprieta”. Y los más chicos y más pobres no sólo no acceden a la nueva mirada lúdica del sexo seguro, sino, que tampoco, a saber que tienen la seguridad de acceder a cuidarse y gratis.

“Hay que informar mejor a los jóvenes porque los chicos y las chicas ni saben que hay preservativos gratuitos en los hospitales y centros de salud y por eso, no los van a buscar. El Estado tiene que decirles a los varones que tienen derecho a pedir preservativos y a las chicas los médicos deben insistirles en la doble protección de anticonceptivos para evitar los embarazos no deseados y preservativos para evitar el VIH y las enfermedades de transmisión sexual”, recomienda Bianco. Porque la desigualdad entre varones y mujeres, adolescentes y adultos, pobres y ricos, la desigualdad sí que no es juego.

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