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Viernes, 18 de noviembre de 2011

CINE

La poesía como respuesta

Para dicha de los/as fans de la gran directora neocelandesa Jane Campion, se estrena directamente en el cable Bright Star, su última película, rebosante de lírica belleza, inspirada en el breve y apasionado romance entre el poeta John Keats y su vecina Fanny Browne.

 Por Moira Soto

Elegía amorosamente pensada, escrita y filmada por Jane Campion, Bright Star (2009) rinde apropiado tributo a la poesía de John Keats, pero su punto de vista es el de la protagonista, Fanny Browne, la joven vecina flechada por esos versos prodigiosos, capaz de avanzar siguiendo su deseo, a comienzos del XIX, en una Inglaterra donde las convenciones no permitían a las mujeres tomar la iniciativa y reinaba la desigualdad social. Fanny es una de esas chicas atípicas que le gustan a Campion y a las que dedica sus películas: voluntariosas, capaces de preservar su singularidad y su integridad al coste que sea y en distintas épocas. Asimismo, Fanny se corresponde con las preferencias por la literatura y la poesía de la realizadora neocelandesa, presentes en su obra desde los tiempos de la hermosa Un ángel en mi mesa (1990), sobre la vida de la escritora Janet Frame.

Después de Bright Star, Fanny Browne tendrá para quienes gocen y sufran este film –porque el dolor de ciertos tramos es en carne viva– el rostro límpido, la mirada hondamente pensativa, la frente curvada de la actriz Abbie Cornish. Tal su identificación con ese personaje romántico hasta la médula, pero a la vez creativo y con anhelos emancipatorios. Porque esta chica, con algunos conocimientos de arte gracias a su madre (delicadamente actuada por Kerry Fox, que estaba en un rol principal en Un ángel...), diseñaba sus vestidos y los cosía, se interesó en la moda francesa y pensaba que más adelante podría ganar dinero con ese oficio.

Jane Campion se prendó de esta corta e incandescente historia de amor cuando trabajaba en el guión de In the Cut (2003, también vista localmente solo por cable), cuya protagonista era una profesora de literatura inglesa. La directora leyó pilas de biografías de poetas y quedó subyugada por la que Andrew Motion escribió sobre John Keats. “Un shock inspirador”, según Jane, que casi se muere al leer las treinta cartas de amor del poeta. Esas cartas que Fanny guardó celosamente, lo mismo que los papelitos con pequeñas anotaciones de su bienamado. Ahí fue que la cineasta decidió concentrarse particularmente en Fanny, “más cerca de Emily Brontë que de Jane Austen”. Apreció mucho lo incondicional y desinteresado de su amor: cuando podría haber aspirado a un buen partido, prefirió sin embargo a ese poeta tan joven como ella, pobre y enfermo de tuberculosis, pero de un talento formidable.

Con un refinamiento que denota su formación en artes visuales –con imágenes próximas a Monet para algunos exteriores floridos, a Vermeer en las escenas de interior– y contando una vez más con el inapreciable aporte de Jane Patterson en ambientación y vestuario, Campion crea atmósferas genuinamente poéticas para retratar con mirada contemplativa la vida cotidiana, y desde luego para dar su propia visión de esa relación tan fuerte y desesperada, tan tierna y contrariada por hartas razones. Cuando se pronuncian algunos poemas –a veces ella y él hacen una suerte de payada– suenan como melodías celestiales. Borges dijo alguna vez que pensaba saberlo todo sobre el lenguaje hasta que un día su padre le leyó “Oda a un ruiseñor” de Keats, y aunque era muy joven para comprenderlo, “cuando escuché aquellos versos, supe que el lenguaje podía ser también música y pasión”. Exactamente eso es lo que se puede sentir cuando, sobre los títulos finales, se escucha a Ben Whishaw recitar con voz emocionada la increíble “Oda a Nightingale” de ese poeta que moriría a los 25 sin ser reconocido, lejos de Fanny, en Roma, sintiendo “carbones encendidos en el pecho”.

Fanny Browne, si le creemos al propio interesado, fue el único amor en la vida de John Keats. Bright Star –título que remite a un poema que le dedicara a esa joven fuera de las normas imperantes– condensa en el roce unas manos, en el beso que John deposita en la funda que ella le bordó, en los cuerpos tirados paralelamente luego de un encuentro en la pradera –ella sobre su cama, él arriba de la copa de un árbol– la comunión espiritual y el ardiente deseo que los unió. Después de la muerte temprana de John, Fanny se cortó el pelo, se vistió de negro y durante varios años salió a caminar largamente, quizá tratando de perderse en el oscuro bosque, hasta que las sombras nocturnas acompañaran su doliente luto.

Bright Star, por la señal de cable Max, el martes 22/11, a las 22.

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