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Viernes, 29 de noviembre de 2013

MUSICA

Chau chau adiós

Daniela Horovitz, ex cantante de Los Amados y miembro del grupo La Impertinente Señorita Orquesta, presenta su nuevo material, lleno de canciones de amor y locura.

 Por Clarisa Ercolano

Con una preeminencia de canciones propias, Desmesura, el último disco de Daniela Horovitz, sale a la luz sin prejuicios. “Es un disco de factura libre, donde los instrumentos son elegidos por la necesidad que inspira cada tema y los arreglos musicales de Alan Plachta son esenciales. Un disco de canciones de despedida, del amor que se termina, y de los ciclos que concluyen, y los nuevos que comienzan, de experiencias propias y ajenas”, define.

Porteña, descendiente de una familia de músicos, hizo sus primeros pasos en el folklore. En 2010 editó su primer disco y ahora, con inspiración “divina”, Horovitz cuenta que se dejó llevar por los influjos de Iansá, que en la cultura afroyoruba es el Orishá o la diosa de los vientos y las tempestades, la que mueve y cambia las cosas de lugar. “Un arquetipo de mujer guerrera, que lucha por lo suyo, pero que es también expansiva en el amor y en todas las formas de alegría, es pura pasión, pero es sobre todo fiel a sus propias convicciones y sentimientos. Me interesa que se trasmita la libertad que sentí al concebirlo y grabarlo, y la naturalidad con la que se fue creando y la soltura y el arrebato que sugiere”, dice.

Autodefinida como una “cantante, intérprete de muchos estilos”, advierte que está aprendiendo a interpretar sus propias canciones. “Me pasó que al presentar Desmesura y cantar también los temas del primero, ‘Y de amor no supe nada’, sentí que había ‘entendido’ las canciones viejas. Pude alejarme del primero y reinterpretarlo como si no fuesen mis canciones, ¡y me gustaron! Y eso me colmó de alegría.”

Concebido como un disco que es una obra en sí misma, la cuestión visual resultó fundamental. La idea fue ilustrar cada tema con un cuadro, y la artista plástica Mariana Gabor cristalizó ese anhelo. “Y es ese ida y vuelta, casi de colectivo artístico, que me interesa mucho, con mis compañeros músicos, compositores, ella como artista, que también concibió mi vestuario en lienzo, y que es literalmente un cuadro. Así como el diseño gráfico de la sensible y talentosa Laura Rovito”, detalla.

“En el disco busco, como autora y compositora, además de plasmar la propia mirada en una música que escapa a los cánones de los ritmos convencionales (influencias del jazz, la música folklórica latinoamericana, la música urbana y rioplatense), la amalgama con otros cantautores porteños, congéneres, admirados, y compañeros del camino. Con ellos comparto intereses comunes, miradas sobre la ciudad, la vida, la música, el arte. La desmesura se revela desde las letras, las melodías, la voz, la elección de los músicos, de las canciones, de la estética del disco.”

Las letras, lejos de perseguir el nihilismo hitero, se recargan de contenido. A decir de su autora, son canciones “pojadas” en lugar de despojadas. “Nace como un chiste, ya que una vez alguien me preguntó cómo era mi música, yo le respondí que eran canciones, y él dedujo: Ah, canciones simples, despojadas, y yo: No, más bien todo lo contrario, llenas de instrumentos, pensadas y arregladas, son –yo diría– canciones ‘pojadas’.” Una buena síntesis de ese contenido resalta en “La mujer Cardona”, tema que nace a partir de un cuadro de Gabor, una mujer en sombras, con forma de cardón del norte argentino, llena de espinas y duras asperezas. “Me conmovió esa mujer atrapada en sus propias espinas, protegiéndose del mundo que la rodea, pero con la intención de despojarse de ellas y entregarse a su destino de flor.”

El disco se consigue en: www.clubdeldisco.com.ar

Más información: www.danielahorovitz.com.ar www.marianagabor.com.ar

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