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Viernes, 2 de mayo de 2014

COSAS VEREDES

El dedo en la llaga

Una novísima (y tremendamente sexista) web tech propone enseñar a los varones a programar con videos donde las profesoras se sacan la ropa por cada lección aprendida.

 Por Guadalupe Treibel

“¿Es ésta la página tecnológica más sexista de todo Internet?”, se preguntan algunos concienzudos informadores del globo, mientras otros –ligeritos de moral y escrúpulos– lanzan carcajadas de macho alfa, asegurando que “por fin es divertido aprender”. Así, con la balanza equilibrada entre críticos y defensores, hizo su llegada a la estratósfera virtual el sitio CodeBabes, una propuesta para caerse de traste. Ocurre que la web presenta tutoriales tech de codificación con una particularidad: está especialmente diseñada para emular una página pornográfica.

Así, los 22 clips ofrecidos, que atraviesan toda la esfera básica de programación –desde códigos HTML, PHP, CSS y otros lenguajes de la materia– son dictados, enseñados, protagonizados por señoritas con pocas ropas, quienes, además de poner sus curvas en primer plano, prometen sacarse una prenda por lección aprendida. “Mirá el video, absorbé la información, pasá una encuesta y tu instructora se removerá una pieza de su outfit”, anota la web entre sus instrucciones. Y agrega adicionales bajo la sección “Nuestra filosofía”, donde impulsa a que los usuarios se... masturben si “las cosas van demasiado rápido”. Encantador. Al fin de cuentas, el objetivo es “motivar” a los suscriptores...

“Cincuenta por ciento entretenimiento, cincuenta por ciento educación”, resumen los creadores y, entre su acta de intenciones, aclaran: “No somos para todo el mundo. Sí quieren denostarlos, siéntanse libres de escribirnos a @CodeBabes. O sean pasivo-agresivos, ¡no nos importa!”. Y, líneas después: “Si ofendimos a alguien, no fue nuestra intención. Esperamos que haya problemas más grandes en el mundo antes de que se estén preocupando por nuestra existencia”. Pero, ¿quiénes son ellos? Pues aún no se sabe; lo único que se conoce es que los términos y condiciones del sitio fueron registrados por HotCode, una compañía con base en San Francisco, Estados Unidos. Consultada por distintos medios acerca de la iniciativa al mail a disposición, la empresita no se dignó con ninguna respuesta.

“Podría ser una broma. O podría ser un horror. También podría ser ambos. Sinceramente, es difícil decir”, anotó un desconcertado periodista del Huffington Post de cara a este controvertido desarrollo –inaugurado con el absurdo slogan “Impresionante propuesta para aprender códigos y chequear bebotas” porque “somos calientes, pero instruirse es más caliente aún”–. Acto seguido, las bebotas: una seguidilla de strippers vestidas de colegialas (¿o son profesoras?) con cinturita de avispa y pechos inflados, listas para comenzar la clase online. Y porque la ocurrencia no pareciera tener parangón, los interesados más amateurs habrán de anotarse en la variedad “para vírgenes”. Cuánta viveza...

La realidad es que, de tan grotesco y cosificante, muchos se preguntan si el sitio no será una broma de mal gusto o, viendo el vaso demasiado lleno, un intento por evidenciar burdamente el sexismo patente de la industria tech de Silicon Valley. Lamentablemente, el esfuerzo invertido en crear CodeBabes sugiere que se trata de una propuesta real. En todo caso, como escribiese la blogger especializada Amanda Levendowski, “no interesa si es falsa o verdadera. El problema justamente es dudar: vivimos en un mundo donde es concebible que alguien idee esta página y la publique para una audiencia”. Aplausos para ella, entonces, por tan atinada reflexión. Aplausos también para quien haya creado CodeDicks.com, la paródica respuesta a CodeBabes que, más que aleccionar en cuestiones de programación, opta por hacerlo en cinismo e imitación. ¡Y nadie se saca la ropa!

Cabe mencionar que si la propuesta ha vulnerado susceptibilidades es porque en el planeta tech el sexismo es una constante. Desde la contratación de alienadas damas vestidas de encaje para promocionar productos en shows de exposición hasta la consistente falta de paridad en pagos, pasando por la ausencia de señoras y señoritas en puestos clave, el –conocido– combo es fatal. De hecho, un estudio realizado por la programadora software Tray Chou, de Pinterest, aportó que sólo el 12 por ciento de los cargos en ingeniería tech son ocupados por profesionales mujeres. Cifra que se suma al ínfimo 3 por ciento femenino en trabajos como cabeza de compañía. En ese contexto, CodeBabes no hace sino echar más leña a un fuego que arde que te arde, recordando que la desigualdad está vivita, coleando, lista para atacar.

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