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Lunes, 9 de febrero de 2009

FúTBOL › RIVER ESTABA PARA LA FIESTA, PERO PADECIó UN INCREíBLE EMPATE ANTE COLóN

Cuando la suerte que es grela...

Dos zapatazos, uno de Capurro y otro de Prediger, le dieron a Colón, sobre la hora, un empate que no merecía. Cabral había abierto el marcador y Falcao había marcado el segundo. Fue expulsado Aguilar. La figura, Pozo.

 Por Juan José Panno

Pluto, Rin Tin Tin, Beethoven, Tribilín, Snoopy, Diógenes, Huesos, Cerbero, Laika, Mendieta, el perro del hortelano y millones de perros más se juntaron para mearlo a River en la tarde que lo tuvo todo para la gran fiesta y que terminó en el disgusto de un empate inexplicable.

En los últimos tiempos, River perdió todo porque hacía poco para evitarlo, perdió porque no jugaba a nada, porque estaba confundido, anímicamente destruido, resignado a su destino desgraciado. Pero ayer, acaso porque el inicio de un torneo les marcaba el comienzo de una nueva era, River tuvo actitud ganadora, momentos de buen juego y muchísimas llegadas, y sin embargo terminó hundido, una vez más, en una tremenda frustración.

Ni el hincha más optimista de Colón, ni el más pesimista de River, podía imaginar el desenlace cuando a un cuarto de hora del final River le ganaba 2 a 0 a un rival que con 10 jugadores parecía entregado y sufría una situación de gol tras otra.

Colón estaba con diez porque a los 44m Aguilar se tuvo que ir expulsado (roja directa, ¿no fue un castigo excesivo?) luego de barrerlo a Buonanotte, que le había tirado un limpito, hermoso caño, pisando la pelota sobre un costado de la cancha.

River ganaba 2 a 0 porque Cabral cabeceó en soledad un corner ejecutado por Rosales y porque Falcao desde abajo del arco empujó una pelota que le sirvió Rosales luego de una buena jugada de Augusto Fernández. Y ganaba 2 a 0 nada más porque el arquero Pozo fue la figura del partido; porque Buonanotte metió un pelotazo en el palo; porque otros dos tiros del chiquitito se fueron rozando los postes; porque Rosales no anduvo derecho para el arco y porque faltó un poquito de fortuna en la decena de situaciones de gol que generó el equipo de Pipo Gorosito.

Nadie puede negar que River fue más que Colón; que mereció ganar el partido; que le puso un poco de color a su juego luego de sus pálidas actuaciones de pretemporada; pero la realidad –también innegable– es que ese partido que tenía ganado no lo ganó; que un rival con diez jugadores le metió dos goles y que la resurrección deberá esperar.

Nadie hablaba de Ortega, nadie pensaba en Gallardo, ni en Fabbiani, ni nada de eso cuando en el segundo tiempo Buonanotte movía los hilos y el equipo hacía circular la pelota frente a la impotencia de un rival. River no había brillado en el primer tiempo, pero había mostrado una predisposición ofensiva y una tendencia al juego asociado (los de camiseta rojiblanca se la daban casi siempre a los de camiseta rojiblanca, como no ocurría últimamente) que lo distanciaban de su rival.

Ya por entonces Pozo se había lucido en un par de voladas y en la buena ubicación que le permitió solucionar algunas llegadas del rival, que parecieron menos peligrosas de lo que en realidad eran.

En el segundo tiempo, Colón, con diez, salió a la cancha rogando que el tiempo pasara con el marcador en blanco, pero empezó a sufrir un sobresalto tras otro hasta que Cabral, totalmente libre de marcas, con un buen cabezazo, certificó en la red el merecimiento de River. Un ratito más tarde, Falcao clavó el segundo y parecía todo liquidado. Los hinchas de River hacían números y festejaban que sacaban en un partido tantos puntos como en cinco encuentros del verano; que podían mirar la tabla al derecho y verse punteros; que Buonanotte tenía presión y buen juego normales. Todo eso pasaba cuando inesperadamente, sorpresivamente, en una jugada aislada y fuera de contexto, Capurro metió un zapatazo cruzado y clavó la pelota en un ángulo. Después de eso River siguió mandando y hubo una doble tapada de Pozo ante Falcao; y cuando el 2 a 1 parecía sellado, todos los perros del mundo levantaron su patita y Prediger, desde lejísimo, metió un bombazo que estalló en la red de Ojeda y en el pobre corazón de los hinchas de River.


Estadio: River.

Arbitro: Alejandro Sabino.

Goles: 58m Cabral (R); 70m Falcao (R); 77m Capurro (C); 90m Prediger (C).

Cambios: 29m Prediger (6) por Mansilla (C); 45 Goux (5) por Garnier (C); 71m Villalba por Rosales (R) y Mena por Castillo (C); 78m Gerlo por Cabral (R); 87m Flores por Buonanotte (R).

Incidencia: 44m expulsado Aguilar (C).

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Tijera de Falcao. Una de las tantas oportunidades que generó River.
 
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