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Lunes, 25 de noviembre de 2013

BOXEO

Lucha fuerte

 Por Daniel Guiñazú

La noticia de ningún modo fue la victoria por puntos, amplia, acaso demasiado sencilla, del filipino Manny Pacquiao sobre el estadounidense de origen mexicano Brandon Ríos en la lejana mañana del domingo en Macao, China. La novedad más importante pasó por las declaraciones previas de Bob Arum, el presidente de Top Rank y el conductor de la carrera del multicampeón asiático, quien sorpresivamente repuso en la agenda de 2014 la posibilidad de que por fin se vean las caras sobre un ring Pacquiao y Floyd Mayweather.

“No hay ningún impedimento para hacer la pelea con Mayweather. Nosotros estamos dispuestos a negociar con él, así que la respuesta está de su lado”, expresó Arum el viernes al sitio Boxing Nation. Llamaron la atención estas palabras. Porque precisamente fue la cerrada negativa de Arum a arriesgarlo a Pacquiao lo que trabó la chance de que se concrete la pelea más esperada del tercer milenio. Hubo gestiones en 2011 y 2012. Pero se estancaron y no por cuestiones de dinero que estuvieron cerca de arreglarse. Mayweather le exigió a Pacquiao controles antidoping y antianabólicos previos. Y fue en ese punto exacto donde todo se echó a perder.

Ni siquiera parece ser un obstáculo el hecho de que uno y otro tengan contratos con diferentes cadenas televisivas de los Estados Unidos. “Eso puede ser arreglado también”, afirmó el octogenario Arum. “En el pasado pelearon Lennox Lewis, que peleaba con HBO, y Mike Tyson, que lo hacía con Showtime, y la promoción fue en conjunto”, dijo. Con lo cual quedaron sentadas las bases de un proceso de negociaciones que será largo, pero que tiene muchas más chances de concretarse de lo que se suponía, hace apenas una semana.

A los 35 años e invicto en 45 combates, Mayweather llegaría en una condición ideal a esa superpelea. Su última cátedra en Las Vegas ante el mexicano Saúl “Canelo” Alvarez lo mostró intacto y un choque contra Pacquiao le renovaría sus motivaciones. Y a sus 32 años, Pacquiao acaso ya no sea esa imparable máquina de combate que fue hasta hace dos años. Pero lejos está del ocaso que muchos se apresuraron en pronosticarle tras su tremenda derrota por nocaut ante el mexicano Juan Manuel Márquez. Lució veloz y movedizo ante Ríos, pero no poderoso. Tuvo enfrente a un rival lento y frontal que le simplificó la tarea. Mayweather sería todo lo contrario en una pelea que provoca emociones de sólo imaginarla.

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