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Domingo, 1 de diciembre de 2013

CÓMO FUNCIONA UNA PELÍCULA

Amante del cine de todo tipo y procedencia, el joven crítico norteamericano Scott Foundas lleva una carrera notable en medios que van del Village Voice neoyorquino al LA Weekly, en la otra costa. En el Festival de Mar del Plata se presentó El tiempo detenido, una compilación local de varios de sus mejores textos y entrevistas a personalidades como Coppola, Woody Allen y David Lynch.

 Por Juan Manuel Domínguez

“Unas de las voces más importantes entre quienes hoy escriben sobre cine en Estados Unidos, el ejemplar más auténtico de eso que sostenía su amigo y mentor Roger Ebert: que se puede escribir en serio sobre las películas sin dejar de disfrutarlas.” Con estas palabras define a Scott Foundas el ex director del Festival de Cine de Nueva York Richard Peña, en el prólogo de El tiempo detenido. Sus más de trescientas páginas conforman la primera antología de la obra crítica de Foundas. Peña no se equivoca al describirlo como una voz destacada (por testigo, por exploradora, por catalizadora de los caminos que viene tomando el cine) de los últimos diez años de la crítica norteamericana. La voz de un joven crítico que ya cuenta en su haber con un currículum impactante: trabajó en el semanario LA Weekly (que viene a ser el Village Voice de Los Angeles), fue director de programación del Lincoln Center neoyorquino, tuvo un breve paso por el Village Voice y es hoy editor en jefe del gigante y mítico Variety, revista de referencia internacional en la industria del cine. Scott Foundas habla con Clint Eastwood (su artículo sobre el rodaje y la postproducción de Invictus le valió un premio de periodismo), con Judd Apatow, con Christopher Nolan o con Woody Allen prácticamente cuando le viene en gana, y reniega –simpático pero también mostrando su sentido excavador del cine, su curiosidad inagotable– de que su trabajo en el Lincoln Center no lo dejaba “ir a ver Los Pitufos 2”.

Esa combinación de cine prestigioso y productos comerciales en su amplio abanico de intereses puede parecer un mero gesto, pero en Foundas no lo es: por sus textos (que en el libro abarcan desde Rápidos y Furiosos 6 a ensayos sobre Godard o una entrevista a David Lynch, que es de donde proviene el título del libro) y sus encuentros con directores (un verdadero quién-es-quién del cine, primero, el norteamericano y, segundo, universal, que supera, siempre, la nota superficial), Foundas entiende como pocos la realidad de su profesión. “El cambio más dramático e importante en la crítica, desde que comencé a trabajar, a fines de 1990, es que hoy hay más gente escribiendo sobre películas, pero cada vez menos pueden vivir económicamente de sus escritos”, sostiene Foundas en la entrevista durante el último Festival de Mar del Plata. “Por supuesto, esto es un emblema de lo que ha sucedido en el mundo del arte como resultado de la revolución digital. Hace un par de años estaba entrevistando públicamente a Kelly Reichardt en el Walker Art Center, en Minneapolis, y dijo que se consideraba, en términos de tener una profesión, una maestra (enseña cine en el Bard College en Nueva York) y que define su carrera como directora como algo que hace cuando puede. Y esa forma de pensar, cada vez más y más, puede ser la actitud que todos los que trabajamos en este campo deberíamos adoptar si queremos sobrevivir.”

Foundas es alumno de Roger Ebert, la recientemente fallecida leyenda de la crítica norteamericana, y eso lo ha dotado de un importante pragmatismo a la hora de entender su profesión y su cercanía al cine XL producido por los estudios: “Supongo que lo que define a la crítica norteamericana es, para bien o para mal, nuestra proximidad con Hollywood. Y aun así, nunca hemos tenido un impacto real en la suerte de las grandes películas de Hollywood, y nos estaríamos engañando si creyéramos lo contrario. Incluso en los años hoy considerados mitológicos del Nuevo Hollywood, a finales de los ’60 y principios de los ’70, uno puede encontrar films como Harold and Maude y Two Lane Blacktop, que la crítica celebró y la industria tiró por el inodoro”.

También da cuenta de las mutaciones que fue sufriendo el cine desde sus inicios: “Kiarostami me dijo en una entrevista hace doce años: ‘Ahora que cualquiera puede filmar, finalmente vamos a saber quiénes son realmente los mejores directores en el mundo. Pero creo que si fuéramos completamente honestos, por las mismas razones vamos a saber quiénes son los peores directores del planeta’”.

El tiempo detenido. Scott Foundas Festival de Mar del Plata 318 páginas

Visitante ya más que asiduo de los festivales de cine argentinos, Foundas es hoy el más local de los críticos internacionales, y encuentra acá “una cultura en ebullición, donde hay más librerías que Starbucks”.

¿Qué dirías que es esencial a la hora de escribir crítica de cine?

–Si tuviera que ponerlo en términos no muy prosaicos, diría que, para mí, el objetivo de escribir sobre cualquier película es meterse debajo del capot, tratar de descubrir las formas en que la película funciona (o no lo hace) y por qué. Quiero intentar, lo más posible, ver esas cosas desde la perspectiva del realizador antes que imponer mis propios preconceptos acerca de qué debería o no hacer una “buena” película.

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