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Domingo, 14 de diciembre de 2014

RÁPIDO Y FURIOSO

Sin elementos sobrenaturales y con influencias de James M. Cain –a quien está dedicada la novela–, Stephen King incursiona en el género noir con Mr Mercedes, una novela sobre un asesino serial que promete ser la primera de una trilogía.

 Por Rodrigo Fresán

Como bien dijo el escritor Michael Marshall –autor de una más que interesante vuelta de tuerca sobre el asesino en serie en su trilogía de los Hombres de paja– “Stephen King es uno de los pocos escritores que incluso la gente que no lee sabe perfectamente quiénes son y qué hacen. Lo que resulta en que debe juzgárselo con reglas diferentes de las habituales”.

En otras palabras: dentro de lo suyo, King es su principal rival y su peor enemigo. Un clásico y un referente. El mismo problema que tuvieron y siguen teniendo The Beatles.

Así, cada uno de sus nuevos y frecuentes títulos –Mr Mercedes es su novela número 57 y sumando– es y debe ser comparado contra El resplandor, La zona muerta, Cementerio de animales, Misery, La danza de la muerte, Las cuatro estaciones, La milla verde y añadan aquí vuestro favorito. Así –aunque de entrada se sepa que nunca nos decepcionará del todo– siempre está el riesgo de chocar contra su propio mito.

Y –a toda velocidad y acelerando a fondo– con la automovilística y pulp y sangrienta Mr Mercedes no es que King se estrelle o se quede en el camino. Pero –pudiendo ubicarse cómodamente entre otros “entretenimientos” del autor como The Colorado Kid y Joyland o algún título bajo el alias de Richard Bachman– sí que deja con algo de ganas de que nuestro conductor hubiese acelerado un poco más a fondo.

Hay que decir también que aquí King no engaña a nadie. La novela –con una dedicatoria que invoca a James M. Cain– busca y encuentra una cierta ligereza a la vez que una aceitada mecánica a la hora de posicionarse firmemente dentro del noir, sin que eso lo obligue a renunciar al afecto y ternura con que King suele delinear a los buenos del asunto. No hay elementos sobrenaturales (más allá del fantasma en la mente del fratricida y heladero Brady Hartfield, un psycho muy à la Jim Thompson pero con madre digna de Norman Bates) pero sí hay una abundancia de guiños para los fans de la serie negra: sombrero fedora, un detective de policía retirado y algo pasado de peso de nombre Bill Hodges, un caso abierto imposible de olvidar frente al televisor, y el automóvil (que aquí no se llama Christine sino que es un elegante y atiburonado Mercedes Benz SL500 de 12 cilindros) como vehículo perfecto para transportar a un monstruo al volante. También hay una mujer encantadora y un prodigio de diecisiete años. Y todo esto organizándose –con una prosa más seca y funcional y contenida que de costumbre– alrededor de un planteo tan sencillo como efectivo y ya clásico: la persecución del gato al ratón sin que esto implique tener muy claro quién es el gato y quién el ratón. Y, sí, una gran idea: el psicópata busca llevar al suicidio al policía quebrado, pero no se da cuenta de que lo único que conseguirá es volver a arrancar su motor.

Revisada la maquinaria de todo lo anterior, cabe mencionar que la atropelladora y magistral secuencia de apertura –ubicada en la cola de los desempleados– quitará el aliento a todos a la vez que nos informará que aquí el monstruo no es resultado de potencias sobrenaturales sino de la recesión económica. Y que –marca de la casa que ya comienza a cansar un poco– la persecución final agotará a más de uno. Pero son –se dijo al principio– los reparos que sólo se le pueden hacer a un maestro por encima de tantísimo alumno conduciendo coches más baratos y lentos.

Así y a pesar de haber sido pensada inicialmente como relato, Mr Mercedes –lo tuiteó King no hace mucho– es la primera entrega de una trilogía que se continuará con Finders Keepers a publicarse en el 2015. Si todo va bien –y cómo no pensar que así será–, probablemente King, habiendo plantado los cimientos que, aunque efectivos, en más de un momento parecen seguir el plano de lugares comunes, construirá y echará a rodar un modelo raro y nuevo y original.

Antes de eso –acaba de publicarse en Estados Unidos, ya la leí y es tremenda y terrible y maliciosamente buenísima– llegará Revival, a la que un King de nuevo muy terrorista ha definido como inspirada por obras de Mary Shelley y Arthur Machen. Aquí, otra vez, el disparo de largada es un accidente automovilístico en el que mueren la mujer y el hijo de un reverendo, quien no demora en renegar de su Dios, cambiar iglesia por circo ambulante, y entregarse a un hobby que tiene que ver con experimentos con la electricidad para “sanar” a las personas, y todos a temblar. King –como en su momento advirtió de la bestial y escalofriante cumbre que fue y sigue siendo Cementerio de animales– ha avisado que ya no quiere pensar mucho en este libro “porque es algo oscuro y desagradable”.

Alegría, alegría y ajustarse fuerte y tenso el inseguro cinturón de seguridad.

Mr Mercedes
Stephen King
Plaza & Janés
496 páginas

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