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Sábado, 8 de agosto de 2009

Un MoMA verdeamarelo

Destination Brazil es una selección de diseño brasileño que llega al gran museo de Nueva York a través del Malba.

 Por Luján Cambariere

Este martes se presentó en Tiendamalba Destination: Brazil, una selección de treinta objetos de diseño brasileño realizada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York en colaboración con nuestro Malba. La colección actualmente se exhibe y comercializa en las tiendas de ambos museos.

Mucho más allá del merecido arribo de estas piezas, en lo que nos toca la noticia es cómo llegan a la Gran Manzana. Todo nace de una primera iniciativa, Destination: Buenos Aires-New Argentine Design, orquestada por Arturo Grimaldi, responsable del área de diseño del museo desde que este comenzara sus actividades con la disciplina y en el cargo hasta hace unos meses. Un desempeño y desembarco blanquiceleste (40 objetos de diseño contemporáneo argentino) que por lo meritorio se ganó la confianza de los responsables del MoMAstore, que le encargaron la tarea de ayudar en el arribo de otros latinos que querían sumar a su popular serie Destination Design.

¿Por qué un argentino seleccionando diseño brasileño? “Como lo de Argentina funcionó muy bien, y entendiendo Malba como lo que es, un proyecto regional con un fuerte trabajo en pos de lo latinoamericano, el pedido se dio de forma natural”, explica Grimaldi. Aunque acá obviamente el desafío era mayor. Por supuesto porque se trata de otro país, pero fundamentalmente porque la producción del diseño brasileño, además de ser enorme, se encuentra dispersa en varias ciudades y regiones de igual peso e importancia –San Pablo, Río, Brasilia, entre otras–. Lo que significó varios viajes y adentrarse en una cultura proyectual con algunas similitudes y varias diferencias con la nuestra.

¿Las consignas de la tienda del MoMA? “Las mismas que para el arribo de Argentina, que tienen que ver principalmente por una cuestión de escala, el vincular la materialidad con el lugar de origen dentro de las categorías que ofrece la tienda: joyería, accesorios, iluminación, mobiliario, escritorio y hogar”, suma Grimaldi. ¿Sorpresas Made in Brazil? “Sabíamos del enorme potencial cultural en términos de lenguaje. Y que nos íbamos a encontrar con un mayor volumen en términos a seleccionar. La sorpresa, grata, fue dar con una producción artesanal vinculada a la realidad contemporánea y urbana que hizo que los americanos eliminaran cierto prejuicio que tienen con lo que ellos consideran crafty.”

Aquí están, éstos son

Así, la presentación suma varios exponentes de accesorios como Wilson Martins con sus monederos Brasil hechos en PVC con la bandera del país vecino y los porta-cámaras Corcovado Mountain, ideales para cámaras digitales, reproductores de MP3 y otros aparatos electrónicos pequeños, de nuevo en PVC pero esta vez con imágenes icónicas del cerro Corcovado de Río de Janeiro. La bellísima joyería de la carioca Mana Bernardes que trabaja a partir del reuso de pequeños elementos cotidianos o descarte, como lo demuestra su brazalete Indio Urbano fabricado a mano a partir de cientos de pequeños paneles de lentejuelas de acetato unidas sobre dos capas de hilo elástico de silicona, o el collar y aros Sereia inspirados en las escamas de la cola de las sirenas en Pet reciclado.

Varias piezas en cerámica de excelente factura de la diseñadora Kimi Nii y otras más lúdicas del Estudio Manus como una azucarera y cremera que trocan alas por asas o las tazas Sorriso inspiradas en las tradicionales jarras de café usadas en los bares brasileños pero con “orejas” para agarrarlas.

Completan la puesta los floreros del diseñador Cacá Alvarez como el Akatu, término indígena que proviene de la tribu tupí de Brasil que significa “mundo mejor” o “buena semilla”. Un florero de bordes curvos fabricado a mano con resina poliester. Y el Terra Fulo, para el que Alvarez suspendió en resina una serie de coloridas flores de plástico, así, incluso cuando el florero está vacío, lleno de flores. En otra materialidad típicamente brasileña como es la fibra de coco y de caña de azúcar, el bowl

Centopéia de Gustavo Engelhardt, Daniel Castelo y Diego Costi, inspirado en la fisonomía del ciempiés, entre otros.

Por último, el logo de la colección (así como una bolsa conformada en una sola pieza de hilos plásticos para la firma Melissa pero inspirada en su silla Corillo) fue realizado por el nombre fuerte del diseño brasileño for export, los Hermanos Campana.

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