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Sábado, 27 de marzo de 2010

Hablando se construyen redes

 Por Sergio Kiernan

Fue el martes y no resultó lo que uno espera de una reunión de patrimonialistas. Había gente de cada barrio con actividad –de Caballito a San Telmo, de Barracas a Flores, de Recoleta a Villa Pueyrredón– y gente activa en cada grupo preservacionista posible. Pero la reunión en un salón del Hotel Castelar que presentó la primera actividad de la Fundación Imagina Buenos Aires realmente forzó la imaginación y obligó a participar. Como para que no hubiera excusas, y para explicar cómo, hasta hubo un equipo de “facilitadores” profesionales. Resulta que hasta hay gente que hace carrera enseñando a dialogar.

Como es bien sabido, en esta vida hay muchas fundaciones. En general se dedican a un tema y caen fácilmente en una rutina de conferencias con expertos, actividades estables y baja intensidad. En Imagina Buenos Aires buscaron otro modelo, inventado hace algunos años en Chicago, donde lo que se busca es crear conexiones, redes, diálogos, entre gente que ya está preocupada y ocupada por una agenda determinada.

Por ejemplo, en Imagine Chicago uno puede consultar quién está activo en un tema que uno sufre o que le interesa. Los Imagine hacen el contacto y el formato es realmente ése, conectar gente, dar un paraguas, unir. Todo esto está predicado, por supuesto, en que la gente quiere participar y activar sobre temas que le interesan.

Por eso el primerísimo tema que tocó el defensor adjunto del Pueblo porteño, Gerardo Gómez Coronado, al inaugurar el evento, fue el de participar. “El método más eficaz de resolver conflictos es la democracia participativa”, explicó Gómez Coronado. “Hay que consultar a los vecinos, hay que escuchar”, continuó el ombudsman dedicado al patrimonio y a los temas urbanos, que pensó en voz alta en cuántos malos momentos se hubiera ahorrado el gobierno porteño si hubiera consultado antes de intentar peatonalizar la calle Defensa o hacer una bajada de la autopista en el Parque Chacabuco. Gómez Coronado explicó que es su trabajo en la Defensoría lo que le permitió “comprobar que no hay mejor manera de resolver problemas que hablando con los vecinos organizados”.

Luego tomó el micrófono el diputado porteño Sergio Abrevaya, que mostró una energía inesperada en alguien tan calmo. Abrevaya señaló que todos los presentes eran personas con experiencias participativas y señaló un peligro: “Las experiencias, aunque sean exitosas, pueden quedar aisladas”. Muchas cabezas asentían, pensando en cuánto cuesta comunicarse entre grupos con agendas tan afines pero ubicados en barrios distintos. Abrevaya explicó que la idea de la Fundación era “ver cómo se reúne esta fragmentación”, cosa que ningún experto puede lograr: hay que hacerlo desde abajo.

Hasta ahí, todo parecía habitual. Pero entonces Abrevaya comenzó a explicar la metodología concreta del evento. Lo primero que había que hacer era hablar, uno a uno, con el de al lado o el de atrás, y preguntarle qué había hecho por la ciudad y por qué lo había hecho. Luego había que contestar las mismas preguntas. Jorge Llambías intervino entonces, presentando el equipo de facilitadores y lanzando el tema.

Hay que decir que al principio las caras eran de desconcierto y algunos estaban francamente fóbicos. Pero roto el hielo, el diálogo tomó vuelo. De hecho, el principal problema de los organizadores resultó parar los diálogos, ya que la gente –que ni se conocía al llegar– no paraba de hablar. Para cuando se logró, el ambiente era completamente diferente y la segunda consigna, formar pequeños grupos para hablar de qué hizo cada organización, resultó natural. Lo curioso era que cada grupo reunía gente de distintas procedencias y entre todos se escuchaban y votaban una historia para presentar. A la hora de contarla, no lo hacía el protagonista, ya que tenía que hacerlo otro.

Para cuando terminó todo, bien entrada la noche, se veía una red naciente en los intercambios de teléfonos y mails, en el hecho de que gente de un barrio había hasta contado la historia de otros de otro barrio. Por una cuestión de tiempo, quedó para la próxima la tercera etapa de la experiencia, que consiste en plantear objetivos bien concretos para una agenda de la ciudad. La fecha es a determinar, pero se pueden ir viendo los contenidos de lo realizado y los objetivos de esta fundación que busca herramientas nuevas en www.imaginabuenosaires.org o escribiendo a [email protected].

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