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Sábado, 19 de mayo de 2012

CON NOMBRE PROPIO

Ladies

Las chicas con ruedas de Silvia Porta y el maquillaje que diseña el rostro de Cecilia Gómez.

 Por Luján Cambariere

Siempre me pregunté por qué aun a las mujeres adultas nos gustan tanto las muñecas, las de trapo, chiquititas..., hasta que leí el cuento ruso de Vasalisa. La intuición es el tesoro de la psique femenina, y en el relato está justamente representada por una muñequita que la niña lleva en su bolsillo. Silvia Porta diseña y produce a sus chicas, bellas muñecas, igual que otros si no fuera porque las de ella empoderan. Aparentan una estética pero encierran, encriptan, cierta naturaleza femenina. Por eso conmueven a todas por igual. Y trascienden al objeto para transformarse en talismán. Luego de estudiar Artes Plásticas en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, una vuelta al origen, a su modo de jugar, a lo lúdico, la hizo comenzar a dibujar cual Calder, figuras con alambre, como hacía en su niñez. “Al principio eran animales con ruedas. Me gustaba y me gusta mucho hacer juguetes. Pero enseguida salió la figura femenina”, detalla. Las fuentes de inspiración pueden ser muchas (de hecho Silvia cita a Takashi Murakami, “esta artista que llevó adelante su propia historia y que a pesar de la adversidad pudo desarrollar su obra me hizo pensar que la mujer que yo hago es ésa: casi una heroína desde sus virtudes transformadas en logros”). Aunque sin dudas en su soltarse para permitirse ir a jugar prima su propia mujer salvaje. Esa que construye desde el inconsciente colectivo. Así a unas endilgadas reinas orientales que eran más rígidas siguieron las dinámicas mujeres actuales de la serie “Chicas con ruedas” y ahora unas espléndidas que invitan a recuperar a la “lady” que no tiene nada que ver con ser frívolas. Al principio en cartón, ahora de madera en vibrantes rojo y negro. Siempre con ruedas. “Empecé a dibujar con alambre y quería hacerlas planas pero sin base, por eso las ruedas. La verdad, cuando empecé a jugar sin importarme qué decir, empezó a salir esto y me escriben muchas mujeres que se sienten identificadas”. Además, Porta se dedica también a la docencia (dicta talleres de pintura para niños) y lo hizo para adultos, grupos de mujeres de los que –ahora entiende– aprendió mucho: “Está esa cosa de que las mujeres que salimos al mundo nos volvemos un poco prejuiciosas con otras, y ahora creo que hay una vuelta a redescubrirnos y valorar el poder y el encuentro femenino. Porque en el fondo nos pasa a todas lo mismo”. Actualmente sus chicas están expuestas en Ramos Generales (calle 14 entre Cantilo y 472, City Bell) y en venta en varios locales de capital. En breve, serán más grandes –”aspiro a hacerlas de tres metros” y después, quién dirá–.

Diseñar el rostro

Si antes el maquillaje escondía, corregía, tapaba, ahora para muchos, acepta y destaca o realza la belleza de cada cual. Y en ese camino se emparenta al diseño y a las artes plásticas. Diseña el rostro. Cecilia Gómez, maquilladora argentina radicada en DF, México, pertenece a esta corriente, ya que especializada en maquillaje para la comunicación –fotografía, cine, teatro y televisión– lo hace desde la original técnica del visagismo. Un arte diferente de descubrir lo que vale potenciar. “Un abordaje que tiene que ver con el estudio de las formas del rostro. La lectura de la imagen a través de la utilización de distintos pinceles y la arquitectura de la cara utilizando la técnica de Da Vinci”, adelanta Gómez, reconocida por trabajar en videos y producciones gráficas de celebridades de la música latina como Juanes, Natalia Lafourcade, Ely Guerra, Maná, Jessy & Joy, Julio Iglesias, Molotov, Sin Banderas, Belinda, entre otros, y diseñadores de moda de la talla de Tony Francesc, Gerardo Dragonetti, Ralph Laurent, Hernán Zajar y Ernesto Fernández, entre otros. ¿Diseñar, dibujar el rostro? “Sí, de hecho se dibuja a mano alzada sobre papel y allí se pinta con lápiz negro y después con colores en lápices, para mostrar a la dirección o diseñador la idea de la cabeza del profesional para plasmarlo en el personaje. Se trabaja con la lectura y rediseño de la imagen. Antes sólo se armonizaba, ahora se lee la imagen y se potencia lo mejor de la personalidad y rostro, dándole profundidad y definición”, aclara. “El maquillaje está dividido en áreas: beauty, profesional, escénico. Cada uno de ellos tiene características diferentes, pero el objetivo primordial es el arte de crear, dibujar el rostro”, remata.

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