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Sábado, 21 de diciembre de 2013

Un material en transformación

El diseñador brasileño Domingos Totoras transmuta el cartón en bellas piezas de mobiliario, esculturas y objetos.

 Por Luján Cambariere

Una cosa es reciclar y otra bien distinta transmutar. Para ciertos creadores es necesario robarle el término a la alquimia, ya que en sus manos, materiales ordinarios se tornan preciosos.

Definitivamente, el trabajo del diseñador Domingos Totoras se encuadra en este grupo. Según cuenta Adelia Borges en el prólogo de un bello libro que acaba de publicar la editorial Papel & Tinta sobre su trabajo, Totoras estaba cansado de ver la enorme cantidad de cajas de cartón que descartaban negocios y supermercados de su barrio y quiso reciclarlas en otros formatos. Así de-sarrolló un proceso propio en que el cartón es cortado en pedazos pequeños, mixturado con agua y cola, transformándolo en pulpa y por último prensándola.

La masa resultante es aplicada sobre moldes para finalmente ser secada al sol. Una especie de papel maché en versión design, ya que Totoras elaboró una fórmula especial, la masa moldeable DT, a través de la que definitivamente obtiene otro resultado. Sobre todo por su altísima resistencia y acabado, en el camino de la madera o la cerámica.

Además, Totoras hizo esto en un contexto muy particular. Luego de recibirse de diseñador en San Pablo, regresó a sus pagos, la ciudad de Maria da Fé, en la región montañosa de Minas Gerais, una zona que vivía de la producción de un monocultivo, la batata, que se vio seriamente afectada en las últimas décadas, dejando sin empleo a gran parte de la población de la región. Desde su profesión y la reinvención de esta materialidad, Totoras se ocupó de generar empleo para esta mano de obra desocupada. Sobre todo mujeres, con grandes habilidades manuales, pero sin recursos, muchas de ellas amas de casa.

Tan exitosa fue su intervención que el colectivo apodado Gente de Fibra ya cumplió quince años de labor ininterrumpida, incorporando además otro original material que combina a la perfección con el cartón y también es propio de la zona: la fibra de banana.

Un proyecto sustentable por donde se lo analice.

De vuelta al árbol

Con esa metáfora juega de algún modo Totoras. Devolverle sus cualidades de durabilidad y fortaleza a un material que viene del árbol. Es que, además, si uno mira desprevenido sus piezas, parecen hechas con madera.

La impronta de Minas y su amor por la naturaleza, seguramente, hicieron el resto. Unas delicadas formas que elige siempre orgánicas y muy ligadas a su paisaje –piedras, ramas– le permitieron llegar a más de cien piezas. Entre ellas, todo tipo de contenedores, centros de mesa y jarrones. Pero también productos de gran escala como separadores de ambientes, biombos, frisos y mobiliario. Bellos por cierto, su mesa Agua, inspirada en las piedras del lecho del río, los bancos Solo y el Vereda y los sillones Leiras y Semine, con el único complemento del caño doblado.

Interesante también el Kraft, fabricado mediante capas y más capas de material que emulan, según él, las montañas de Minas. Y el Terrao que, como su nombre indica, emula en su textura a la tierra. Es que si hay otra cuestión que vale destacar del trabajo de Totoras es su invitación permanente a la experimentación táctil. Porque, además, es un obsesivo por el detalle. Cada pieza es lijada manualmente hasta que el acabado sea el esperado.

Por último, como buen amante de los materiales, Totoras afirma que ellos siempre “desbordan, traspasan los límites, los contornos, para desparramarse en su propia invención”. Muchas veces son piezas a medio camino de la obra de arte.

¿Difícil la experimentación con el cartón hasta dar con la fórmula exacta?

–En un comienzo, todo es más o menos difícil, pero con el tiempo me fui familiarizando con la materia. Mi relación con ella es la de un diálogo. Una conversación en la que la respuesta es inmediata. Soy muy curioso y la experimentación para mí no tiene fin. Hasta hoy no siento que haya agotado todas las posibilidades, a pesar de tantos años de trabajo. Cada día que pasa sigo más impresionado y fascinado con la plasticidad y resistencia de esta masa de cartón. Material muy versátil y de una enorme poética al mismo tiempo. El papel viene del árbol y con el reciclaje vuelve de algún modo a su origen, vuele a ser madera nuevamente. Teniendo en cuenta que la basura, el descarte, es el material cuya oferta más crece en este momento en todo el planeta, es importarte reutilizarlo. Igualmente, yo no pienso solamente en su mero reaprovechamiento, para mí mis piezas tienen que tener un sentido, tienen que emocionar. Conmover.

Me gustó mucho que hablara de alquimia porque creo que eso es lo que hace con su trabajo... Pensando en eso, ¿cuáles son los ingredientes que no deben faltar para un objeto con alma?

–El alma es justamente el ingrediente básico. El que nos lleva a una experimentación táctil que no atrae solamente a las manos, sino la mirada y la atención desde el placer. El corazón. Y podría decir todavía más. Los objetos con alma nos llevan a experimentar nuevas sensaciones, percepciones y un afecto por los objetos, fuerzas imprescindibles para la existencia.

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