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Sábado, 11 de septiembre de 2004

El arca del diseño

La Feria del Anticuario resultó un catálogo viviente de escuelas y técnicas de diseño, y una oportunidad de ver objetos y materiales raramente accesibles fuera de un museo.

 Por Sergio Kiernan

Es hoy y mañana: el lunes ya no existirá ese museo accidental y seductor llamado Feria del Anticuario. Organizado por los amigos del Museo de Artes Decorativas, el evento resultó un catálogo tridimensional de esas artes en su versión privada, una instantánea de qué tipo de patrimonio existe en el país, pasando de colección a colección. Dicho simplemente, como estaban las mejores casas de antigüedades de la ciudad, el Palais de Glace se mostró abarrotado de objetos históricos, deliciosos, en perfecto estado.
Y también un catálogo de estilos, escuelas, modos del diseño. Levanta el ánimo caminar la Feria –breve, redonda, demorada– y ver casi cualquier cosa del barroco al déco, y sólo faltan estudiantes tomando apuntes al vivo, como en un museo de arte. No hubieran sobresaltado a nadie y francamente debería ser parte del canon del joven diseñador argentino. Este pasado acumulado es una fuente de ideas, soluciones y contornos.
Estos estudiantes podrían ver algunas piezas más que llamativas. Por ejemplo, las colecciones de mesas tilt-top de Circe y de Galería Studio. Las tilt-top son un viejo invento inglés, mesas relativamente pequeñas o muy pequeñas cuya tapa se rebate y queda vertical. La función es literalmente sacarlas del medio cuando no se usan y dejarlas contra una pared, con aspecto de pantalla. De inmediato se percibió el potencial decorativo de una tapa de mesa exhibida de ese modo, y empezó la creatividad de diseño. Circe muestra bajo luces dramáticas una pieza inglesa Regency –primerísimos años del 1800– bellísima en su simplísimo diseño radial, una Bidermeier de raíz de nogal hecha hacia 1830, y una tercera italiana de mediados del siglo 19 con marquetería de diversas maderas y un pie de lo más elaborado. Studio coló en una pared una línea de nueve piezas, todas inglesas, que van de lo diminuto –para una taza de té junto al sillón– a lo mediano y del Guillermo IV al Jorge III, con una parada en el victoriano temprano.
Otra lección potencial para el diseñador de hoy es que el humor no es un invento del pop art ni un privilegio de los que redescubrieron el acrílico naranja de los años setenta. Si la definición de kitsch es un mal gusto aceptado y que está de moda, el anticuariado respeta y atesora infinitas piezas bastante más deliciosas que una lámpara de lava. Por ejemplo, cantidades de pájaros de loza o porcelana –especialmente loros–, monos de bronce y pseudo chinosseries de todo tipo. La palma ciertamente se la lleva una pieza que exhibe la Alvear Art Gallery y es mostrada con particular deleite por sus dueñas, de ascendencia rusa. Es un juego de ajedrez soviético, de finísima factura y muy torpe mensaje. De un lado, están las blancas, encabezas por un zar y una zarina, con oficiales de uniforme dorado como alfiles y caballos, buques de la marina imperial como torres y una serie de campesinos dolientes y encadenados como peones. Del otro lado están las rojas, encabezadas por un trabajador de martillo en alto y una campesina con la hoz que son flanqueados por soldados del ejército rojo con uniforme a la Trotsky que comandan una serie de campesinas libres y decididas, los peones. Cada pieza hueca está firmada en la base por su autor, tiene un mínimo sellito con la hoz y el martillo, es un subido estilo Art Déco y es de una belleza esencial, especialmente las masculinas, que usaron algún modelo muy buen mozo.
El mismo rincón de la Feria exhibe una pieza única y también lúdica. Es una cómoda del siglo 18 que proviene de alguna parte de Lombardía, Austria o Alemania. Panzona, curvadísima, exhibe unos intarsios florales y figuras de músicos en madera clara sobre fondo más oscuro, y una tapa de mármol polícromo, rojón y de grano chico. Lo notable del asunto viene cuando uno se convenció de que está viendo una bonita y valiosa cómoda de salón, de las que no tienen cajones, como las de dormitorio, sino una tapa lisa, a lo sumo una puerta. Un discreto tirón hace bajar sobre un sólido y oculto par de bisagras la tapa entera, descubriendo un par de cajones secretos. La realización de este mueble es notable: dos siglos largos después de armado sigue funcionando impecable y la tapa, de gran tamaño, quedahorizontal y firme, como si nada. Más notable es su belleza, ya que la tapa escondedora sigue el contorno del mueble y queda como una gran valva, curva y complicada, con un dibujo secreto a la vista. Uno se pregunta para qué hacer algo tan complicado simplemente para esconder un par de grandes cajones...
Si estas piezas de gran porte intimidan un poco al diseñador de hoy, conviene buscar otras más cotidianas. Santarelli exhibe dos pares de candelabros ingleses de la década del veinte en forma de columnas salomónicas, como si fueran dos arbolitos enroscados entre sí, que terminan en cazoletas de bronce. Por todas partes hay cantidades de vajilla originalísima en todas las técnicas y colores posibles, entre ellas platos octagonales y hexagonales, otro divertimento que muchos creen moderno. Y ni hablar de los tesoros coloniales y neocoloniales de anticuarios como Perricholi y Eguiguren, los textiles de Crayona, o los muebles del monte argentino de Ricardo Paz: sólo de lo que exhibían en la Feria podrían nacer líneas enteras de diseño contemporáneo.
Y finalmente un misterio: las tres librerías y varios de los anticuarios presentes exhiben cantidades de grabados de varios siglos, ¿por qué nadie incluye el grabado en la decoración contemporánea?
Todas estas sanas preguntas nacen de un evento que resultó importante y con mucho público. Los Amigos del Museo de Artes Decorativas acertaron en la manera de festejar su cumpleaños n

La Feria del Anticuario puede visitarse hoy y mañana en el Palais de Glace, Posadas 1725, de 13 a 22. La entrada vale diez pesos, sin cargo para menores de seis años y discapacitados, y con descuento del cincuenta por ciento para estudiantes y jubilados.

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La notable cómoda, probablemente lombarda y ciertamente del siglo 18
 
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