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Sábado, 24 de noviembre de 2007

CON NOMBRE PROPIO

Diseño picante

 Por Luján Cambariere

Desde que Swatch eclipsara el universo de los relojes con un diseño innovador, parecía que nada nuevo podía salir bajo el sol. Creados para recuperar el segmento de mercado que les quitaron los japoneses con el advenimiento del cuarzo entre 1960 y 1970, los suizos salieron a la cancha con un reloj alternativo (Swatch significa Second Watch o bien reloj secundario) en su momento de bajo costo y de plástico, siempre original, colorido y provocador.

Acá nomás, en nuestro país vecino Brasil, otra marca gana adeptos marcando a su ritmo las horas. De una forma absolutamente vertiginosa desde pequeños corners en shoppings y aeropuertos se hace notar en un segmento hasta ahora monopolizado por unos pocos. Se trata de Chilli Beans, una de las más importantes empresas de accesorios verdeamarela, que este mes cumple diez años de existencia dando fe de que el diseño latino puede abrirse al mundo. Los adoran en Los Angeles, Madrid, Lisboa y es cita obligada de fanáticos design cuando viajan a Río o San Pablo. Chilli Beans nunca defrauda aunque se impone comprar al instante. Como renueva la colección cada diez días (sí, leyó bien) si no lo compraste, fuiste, alpiste.

Accesorios do sucesso

La historia de Chilli Beans es la de paulista Caito Maia. Después de finalizar la escuela secundaria, Maia partió a estudiar música a la Universidad de Berkeley en California, Estados Unidos. Ahí, cuenta, observó el hábito de los jóvenes americanos de comprar relojes y anteojos con diseños irreverentes a precios bien accesibles. Cuando regresó, en el ’94, a Brasil, comenzó su emprendimiento en el segmento accesorios como proveedor de grandes marcas –Alpargatas, Ocean Pacific, Opera Rock–. Hasta que en el ’97 funda su propia etiqueta. De “esencia apimentada” como la define, la empresa tiene como objetivo provocar renovaciones visuales y de comportamiento apelando a un estilo de vida en movimiento, estimulante, sin espacio para la inseguridad o la duda. ¿Cómo? Fácil o tremendamente difícil, según cómo se lo analice. Chilli Beans lanza cerca de diez nuevos modelos de anteojos y diez de relojes por semana. Acero inoxidable, aluminio, siliconas, cuero o fibra de carbono. Originalidad, buen humor y diversidad, sus señas particulares. Así, más que productos, dicen ofrecer “artificios para transformar la manera de ver y ser visto”. Los espejos digitales que permiten enviar también al instante a cualquier computadora o celular fotos de los clientes, así como el fotómetro digital UV 400 para comprobar la protección de los lentes, son algunas cosillas que dan fe de su apuesta por la vanguardia. Mientras tanto, y a punto de soplar las diez velitas, desde San Pablo, Maia resume el secreto de su éxito.

–¿A qué atribuye el éxito meteórico de la marca?

–El éxito se debe a la unión de algunos factores. Precios atractivos y un gran movimiento de capital, lo que nos permite lanzar nuevos modelos semanalmente. Un sistema self-service que da mayor libertad al cliente. Diseños originales que huyen de las tendencias del mundo de la moda, aportándole una frescura única a la marca y una muy importante red lucrativa para las franquicias.

–¿El nombre se lo puso usted?

–Sí, porque me encanta la pimienta. Tengo una colección con más de 600 especies de todo el mundo.

–¿El diseño fue desde siempre el eje fundamental de la compañía?

–Siempre fue un aspecto esencial, aunque no estuviera tan elaborado como ahora. Actualmente, tenemos cuatro personas en el departamento de diseño, que se encargan de crear y desarrollar las ideas y se divierten mucho. Además, siempre buscamos nuevos talentos. Actualmente, dos de estos profesionales vinieron de un concurso convocado por una universidad de diseño.

–¿Cómo hacen para sacar líneas nuevas cada quince días?

–En realidad, lanzamos 10 modelos de gafas por semana y a partir de este mes serán tres modelos de relojes, también semanalmente. Esto es posible gracias a mucha dedicación unida al placer de crear. Además del know how que fuimos adquiriendo en estos diez años de actividad. Hoy en día, como tenemos un volumen muy grande de ventas, el proceso (del diseño a la fabricación hasta llegar a los puntos de venta) nos lleva aproximadamente seis meses.

–¿En qué se inspiran?

–En nuestro día a día, en personalidades que nos gustan, en gente que vemos por la calle, en situaciones graciosas, sueños, voluntades, recuerdos de la infancia. Huimos de los moldes impuestos por la industria de la moda.

–¿Las líneas responden a temas?

–No siempre lo hacemos, pero ya tuvimos líneas basadas en temas, como por ejemplo la Copa del Mundo, para la que lanzamos un modelo conmemorativo. Además, ya hemos hecho colecciones basadas en animales y comidas.

–¿Qué se debe tener en cuenta a la hora de crear un anteojo o un reloj?

–Las monturas de las gafas ya han sido muy explotadas y las personas buscan modelos que vistan bien, sin mucha extravagancia. Así que dirigimos nuestros esfuerzos hacia la elaboración de texturas y combinaciones de colores, una manera de actualizar las monturas ya conocidas. En el caso de los relojes tenemos un margen mayor para la creatividad, pues entendemos que éste es realmente un accesorio decorativo –es demasiado obvio hacer un reloj simplemente para ver la hora, esto se puede hacer con el teléfono celular–.

–¿Qué buscan las personas con estos objetos?

–Levantar su autoestima. Especialmente las gafas tienen ese poder, ya que realmente nos cambian el look. En Chilli Beans, muchas personas entran cabizbajas y salen con la cabeza erguida. Nuestra línea de trabajo está orientada a un público de 15 a 35 años, pero tanto la marca como los productos son muy democráticos. Tenemos una colección Kids y accesorios clásicos que visten perfectamente a señores y señoras de cualquier edad.

–¿Cómo definiría a sus productos? ¿Qué señas particulares los distinguen?

–Los productos Chilli Beans se diferencian por la elaboración de sus texturas y colores, unida al toque picante de la marca que tiene mucha osadía impresa en su ADN.

–¿Cómo hacen para competir desde Brasil y posicionarse en el mundo?

–Manteniendo nuestra identidad. En el exterior, procuramos no alzar la bandera brasileña como principal, al fin y al cabo, Chilli Beans tiene su propio espíritu, pero claro que nos preocupamos por decir que la marca es brasileña e incluso creemos que esto nos hace más cool. También en Brasil buscamos manifestar nuestro orgullo de ser brasileños. Esa autenticidad nos hace más competitivos en cualquier lugar del mundo.

–¿En tecnología se manejan a la par del resto del mundo?

–Chilli Beans no tiene como objetivo principal el uso de la tecnología, pero es verdad que busca aplicarla en la medida de las necesidades de sus clientes. Un ejemplo de ello es el espejo digital, una pantalla con sistema touch scream a través de la cual el cliente es fotografiado con hasta cuatro gafas diferentes para comparar y escoger la que más le agrade. En contraposición, lanzamos una línea hecha a mano, donde la tecnología está presente en una parte del proceso, pero las gafas son pintadas y montadas manualmente, probando que tecnología y humanización pueden y deben seguir unidos.

–¿Cuál es el desafío de este tipo de productos en un mundo tan vertiginoso?

–Las personas siempre están sedientas de novedades y la única manera de permanecer en el mercado es atender esa demanda. En relación con los relojes, el mayor desafío es hacer que éstos sean vistos como accesorios de moda y no simplemente como un objeto funcional, ya que se puede ver la hora en ordenadores y teléfonos celulares. En cuanto a las gafas, entendemos que es un artículo que tiene fecha de caducidad, no en lo que a calidad se refiere, pero sí en función de los deseos cada vez más constantes de cambiar de look.

–¿Cuidan cuestiones del medio ambiente?

–Buscamos información para adecuar nuestros productos a la cuestión ambiental. Ahora, por ejemplo, estamos lanzando una colección hecha de aluminio, un material 100 por ciento reciclable.

www.chillibeans.com.br

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