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Viernes, 10 de diciembre de 2004

ULTIMAS FUNCIONES DE LUCRO CESANTE Y POSES PARA DORMIR

ULTIMAS FUNCIONES DE LUCRO CESANTE Y POSES PARA DORMIR

Ana Katz y Lola Arias no limitan su expresión artística a un solo formato y por eso se les cruzan las influencias del cine, la actuación y la escritura. Y en ambas creadoras lo onírico aparece como motor de sus obras teatrales en cartel.

 Por Eugenia Guevara

Amanda, Samantha y Wanda son chicas normales, que llegan con sus expectativas, sus bolsitos y sus mallas, a una casa de veraneo que han alquilado a pocas cuadras de la playa. Pero en Lucro cesante, la obra de Ana Katz (29), las vacaciones soñadas del trío se transformarán en unas vacaciones típicas, con normales contratiempos y pérdidas de tiempo, en las que la llegada al sol y al mar requiere de tanto valor que resulta preferible seguir aplazándola; en las que relacionarse con extraños implica una aventura temerosa; y en las que curar a un pajarito herido es la actividad más estimulante y movilizadora de todas. Y como en unas vacaciones comunes y corrientes, las chicas duermen de más, juegan, cantan, bailan, se pelean y llevan un estricto control sobre el dinero que cada una aporta al pozo común.
Ana Katz dirigió la obra de teatro El juego de la silla (que después llevó al cine), es también actriz y acaba de ganar un premio en el Festival Internacional de Amiens (Francia) con el guión de Bienestar, una película que filmará en septiembre del año próximo y que, a diferencia de la primera, no tiene su antecedente en la obra Lucro cesante. Esta, sin embargo, se plantea casi cinematográficamente y sus actos podrían ser secuencias perfectas. Las actrices (salvo Violeta Urtizberea) han pasado por la pantalla grande: Julieta Zylberberg en La niña santa y Luciana Lifschitz en El juego de la silla. La producción de Ana Katz se mueve con naturalidad entre el cine y el teatro, y la directora se sirve de los recursos de uno y otro arte. “Son espacios muy diferentes, cuyos funcionamientos a veces se cruzan y otras veces se independizan”, explica Katz. “Supongo que en mi caso sí hay influencia del cine en el teatro o al revés, aunque quizá menos que antes. Haber contado El juego de la silla en los dos ámbitos a la vez me ayudó a separar las aguas. En una idea pueden participar varios elementos externos entre los que pueden caber también un libro leído, una imagen de la calle, un sueño. No es simple rastrear y separar los componentes de la expresión artística.”
El sueño también aparece como componente de la expresión artística en la obra Poses para dormir, de Lola Arias (28), protagonizada por vecinos de departamentos gemelos. De un lado habitan los extranjeros, que ni siquiera llegan a comprender el idioma: Bruno, un piloto condenado a la categoría de suplente por ser foráneo, y su mujer Nadia, una pirómana anhelante y enferma de aburrimiento. Pared de por medio están los nativos que saben demasiado: Jota, nervioso escritor de relatos pornográficos, y su hija Tao, una soldado adolescente, integrante del ejército de mujeres de un extraño país. Entre los cuatro personajes que conectarán por azar está siempre sobrentendida la cercanía del fin del mundo. Por eso se dejarán llevar, o pervertir, a partir del contacto con el otro, y podrán incluso dejar que sus respectivas identidades se mezclen con las de los demás.
Lola Arias es actriz, escritora y directora teatral. En Espacio Abierto mostró un fragmento de Temporariamente agotado, de Hubert Colas, que estrenará el año que viene, tiene publicado un libro de poesía (Las impúdicas en el paraíso) y una obra de teatro. Su pertenencia simultánea a la literatura y al teatro la ubican, como a Katz y a muchos otros artistas de su generación, en una zona donde la creación escapa de parámetros definidos y se nutre libremente de todos los recursos disponibles. “Supongo que mi obsesión al escribir tanto un poema como un relato o una obra de teatro tiene que ver con volver extranjero el lenguaje, hacerlo privado a partir de un diccionario personal de palabras, imágenes, ritmo. En Poses para dormir eso se hace ostensible en la forma de hablar de los personajes y en la invasión de imágenes provenientes de los sueños”, afirma Arias. “No me interesa ese afán realista de cierta narrativa o teatro de reproducir las formas de hablar supuestamente reales de la gente, lo que se entiende erróneamente como una sucesión de ‘boludo’ o muletillas así. Todo texto debe ser un campo de experimentación con el lenguaje, no un vehículo para comunicar ideas que no son más que lugares comunes sobre el mundo y las relaciones entre las personas. Me interesa más el otro lado del mundo y de las personas, lo que permanece velado, como esa otra vida que vivimos al dormir. Como si uno al caminar pudiera verse desde atrás.”
Lucro cesante podrá verse el sábado 11 y el domingo 12 a las 20.30 en el Abasto Social Club (Humahuaca 3649). Poses para dormir tendrá funciones este viernes y el próximo a las 21 en El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960). Ambas obras se repondrán en marzo del 2005.

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