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Jueves, 3 de noviembre de 2005

Ventanitas al mundo

El BUE que no se vio

 Por Roque Casciero

Cada vez que los Strokes pisaban la calle, alguna fan se acercaba para pedir una foto o un autógrafo. Pero nada de histeria colectiva, todo muy cool y buena onda de ambos lados. Algunos miembros de la banda anduvieron de recorrida por las casas de instrumentos de Talcahuano, y otros compraron una cámara descartable y una campera de cuero en Florida. Por supuesto, se llenaron de carne en un tenedor libre de Puerto Madero, y también fueron a una fiesta en Palermo. El cantante Julian Casablancas fue el que menos dejó su habitación, aunque se encontró con unas amigas de su madre. Y el baterista Fab Moretti fue al Malba a ver la muestra de Andy Warhol.

-Los más fiesteros fueron los Kings of Leon: fueron al cabaret del Faena (donde estaban alojados), a una discoteca de Puerto Madero y a La Cigale. Pero eso sí, después del show no salieron de sus habitaciones (¿en buena compañía?). Y en las valijas, los hijos del reverendo se llevaron botas y ropa de cuero comprada en calle Avellaneda.

-M.I.A. no quiso perder el tiempo: empezó el shopping en la lencería del aeropuerto de Ezeiza. Más tarde, le compró (por 15 pesos) el pulóver que tenía puesto un pibe de la calle. En la prueba de sonido estaba aburrida; entonces se trepó a un árbol (hasta muy arriba) y se pasó veinte minutos hablando por teléfono. En un momento le encargó a una de sus managers que volviera de La Boca con una pila de CDs de cumbia. Y el domingo, la ex refugiada nativa de Sri Lanka fue a recorrer algunas zonas marginales.

-El rapero Dizzee Rascal estuvo poco más de 24 horas en Buenos Aires, acompañado por un séquito de seis personas, y aprovechó gran parte del tiempo para descansar. Pero después de su excelente show se quedó con su crew (en la que se destacaba Semtex, el DJ al que le falta el brazo derecho y mezcla ¡con los dientes!) hasta la madrugada en el Ciudad de Buenos Aires. Como casi todos, almorzó carne en Puerto Madero. Y aprovechó un rato del domingo para ir de compras por Florida.

-“¡Quiero comprarme un poncho!”, fue lo primero que dijo Casey Spooner, el carismático cantante de Fischerspooner. Por eso el sábado, después de comer en Palermo, toda la banda marchó hacia Galerías Pacífico... infructuosamente. Insistente, Casey se mandó para San Telmo después del almuerzo del domingo (asado, claro) en busca del poncho. ¿Será fan de la Sole? ¿O de Soledad?

-Elvis Costello hizo la suya: en lugar de moverse con toda una crew, se ponía el iPod y salía a caminar solo. Algunas veces volvía con bolsas y paquetes. ¿Descontrol? Cero. La única salida nocturna fue para cenar con Fito Páez.

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