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Jueves, 23 de febrero de 2006

SEMILLA, ENTRE EL ROCK Y EL FOLKLORE

Pogo de chacarera

 Por J.G.

Semilla, la banda que a fuerza de trabajo logró ser producida por Gustavo Santaolalla y Arbol, se adueñó en pleno Cosquín (no el de rock sino el tradicional) de una disco rodeada de peñas. Durante diez días revelaron su “propuesta deforme de mostrar que el folklore y el rock pueden ser la misma cosa”, según califica Bárbara Palacios (guitarra y voz), hija de la antropóloga musical Egle Martin.

Esta fusión de folklore y electricidad tiene un porqué y es la herencia de cada uno: Camilo Carabajal (batería y bombo legüero) viene de una familia indiscutiblemente folklórica. Leandro Bulacios (teclados y bajo) es hijo de un Tucu Tucu y además toca con Vicentico, y Juan Caballero (guitarra y voz) es el más peñero a pesar de sus 20 años. Gabriel “Cavi” Smith (guitarra) toca en forma intermitente, ya que vive en Santa Fe y se acopló a la banda porque era el plomo de Roxana Carabajal.

–¿Nunca tuvieron ganas de decir “basta de folklore, quiero hacer rock”?

Camilo: –Continuamente. Pero no es que esté podrido de la chacarera, al contrario, me encanta. Siempre me gustó tocar el bombo o sentir cómo suena el rasguido de la guitarra, ése es el “rock” mío.

Bárbara asiente y cuenta que en realidad el estilo de Semilla no tiene mucha diferencia entre el rock y el folklore sino que es el mismo lenguaje. Leandro dice que están en la búsqueda del sonido entre esos dos ritmos, sólo tienen que juntarlos, ya que las composiciones son desde el folklore. El resultado es lo que ellos llaman “deformidad” y que de alguna manera tienen que ver las manos mágicas de los productores. Ese toque original y creativo hace que, según Leandro, “la gente se quede sorprendida, rascándose la cabeza, aunque no deja de ser folklore”.

“Cuando me encontré con Camilo en la vida, hace unos 6 años, yo escuchaba los riffs de las chacareras y decía: ‘Loco, este riff es re rockero!’”, recuerda Bárbara y sigue: “Eso es lo que nos pasa hoy a todos, el rock y el folklore nos late igual”.

“Yo escucho música pesada, porque tiene toques de 6x8, que es una aproximación a nuestra rítmica, ¿ves? Son primos del folklore, por eso también tocamos fuerte”, dice Carabajal. El disco, que saldrá en mayo, promete. Y como para muestra sólo basta un botón, lo estarán presentando en el ex Arlequines (Perú 571) los segundos viernes de cada mes hasta fin de año a partir del 10 de marzo.

Entre las canciones de Semilla hay un cover que llama la atención y es Píntalo de negro, de los Stones: “Lo pasamos a la estructura de gato, vimos que la letra garpaba y quedó así”, dice Leandro, y Juan agrega: “Nos encanta que la gente baile como quiera, con pogo o chacarera. Haber ido a Cosquín fue como una misión con respecto al folklore, como que está todo bien, nadie está queriendo perjudicar ni romper con la tradición”.

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