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Jueves, 21 de junio de 2007

UN AÑO DE SEMIYERO, AGRUPACION SOLIDARIA

Cuando el rock hace política

La agrupación promueve y coordina donaciones voluntarias en los recitales de rock para destinos marginados. En un año ya hubo 33 acciones en recitales de Bulldog, Cadena Perpetua, Aztecas Tupro, Bôas Teitas, Shaila, El Otro Yo, Carajo, El Bordo y la española The Locos, entre otras.

¿Somos héroes anónimos cuando vamos a un recital de rock? Aunque presumamos no encontrar jamás una buena respuesta para esto, hay posibilidades concretas de sentirse un poco mejor. Mientras la brecha entre ricos y pobres aumenta, y la basura no deja de ser revuelta, otros boyan en el medio, intentando principalmente salvaguardar sus propias cabezas. Esta especie de estado de guerra de todos contra todos en el que el miedo es la sensación dominante (chequear elecciones porteñas), encuentra una de sus contadas alternativas en los conciertos de rock, donde afortunadamente todavía se sabe algo de confraternidad, enfatizada por cierto aprendizaje post-Cromañón.

Así, hay quienes buscan compartir lo poco con la nada. Semiyero, un proyecto de “Rock solidario” que promueve y coordina donaciones voluntarias en recitales, puede ser una buena punta. “La idea básica es explotar espacios desaprovechados, darles un significado alternativo a los recitales de rock, que siempre se trataron de asistir, disfrutar, aplaudir y nada más; pero hay una energía extra que se puede utilizar. Con que cada uno deje algo más de sí, se puede hacer mucho”, comenta Florencia Brescia, principal impulsora de la propuesta. La consigna, que este mes cumple un año, es resignificación de espacios musicales y concientización solidaria.

El método

La metodología es tan simple como anexar un calco a las entradas anticipadas de los shows de las bandas que se sumen, en los que se sugiere el aporte voluntario de alimentos, ropa, juguetes, útiles escolares, medicamentos, o lo que se pueda, para ser donados a un destino específico (comedores, barrios, bibliotecas populares, hogares de niños) declarado en www.semiyero.com.ar. Los destinos no se eligen de forma aleatoria, se descartan los lugares que reciben aportes de partidos, organizaciones o forman parte de redes de asistencia permanente. Florencia aclara que no se trata de un mero gesto asistencialista: “En la mayoría de los antecedentes de recitales solidarios la consigna es obligatoria, pero lamentablemente hay tantas razones para generar recitales a beneficio que sería bueno abandonar lo esporádico y extremadamente concreto, para pensar que cualquier show puede ser fructífero en este sentido. Nuestro objetivo es que con el tiempo la solidaridad se transforme en una práctica habitual, que naturalmente relacionemos el hecho de asistir a un recital con el acto de dejar algo para alguien”.

Desde el primer show con Bôas Teitas en el Bauen, Semiyero ha estado presente en treinta y tres fechas solidarias. “Con menos de veinte bandas adheridas hasta hoy, la resignificación de espacios musicales se hizo posible gracias a la compatibilidad de la propuesta con el aporte del rock –entendiendo este concepto como movimiento y no como un género más– a una visión más crítica de nuestra cotidianidad”, anuncia el balance anual. “La primera vez se armó rápido, me parecía posible porque era simplemente hacer el pedido e incluirlo en la entrada. Cuando iba a buscar los calcos para ese show me encontré con los chicos de Las Manos de Filippi, que justo tenían fecha en Niceto, se prendieron, y se armó también ahí”, retoma la organizadora.

Los protagonistas

Contactadas de las más diversas formas, las bandas más hermanadas al proyecto fueron Bulldog, Cadena Perpetua, Aztecas Tupro, la ya mencionada Bôas Teitas y Shaila, aunque también participaron El Otro Yo, Sexto Sentido, Carajo, El Bordo y la española The Locos, entre otras. Dice Willy, de Bulldog: “Sin ánimo de ser soberbio, esto es prácticamente un invento nuestro, surge de una canción mía”. El guitarrista se refiere al tema Semillero, incluido en el disco Todos los perros van al cielo (‘04) y que, entre otras cosas, dice: “Hay una luz que me invita a soñar / Que me exige mucho más que hablar / (...) Hermano, vos y yo / Podemos juntos cambiar algo de esto / Pongamos ya a germinar la semilla / Y hagamos un gran semillero”. “Es buenísimo que se hayan acercado otras bandas; quiere decir que hay mucha otra gente que no se caga en los demás, a la que le da bronca ver personas revolviendo la basura. Desde el arte, desde del rock –-que, muchas veces, generaciones anteriores lo emparientan con la violencia, con fumarse un fasito y nada más–, también se pueden hacer cosas copadas por y para la gente, y esto es sólo el comienzo; se puede hacer mucho más, es cuestión de armarlo.” Según Willy, la inspiración llegó desde la desigualdad social. “Muchas veces pedimos que la gente se acerque con alimentos o juguetes, y después los chicos de Semiyero se lo entregan directamente al destinatario, se ocupan de la logística, de seguir la historieta que a los músicos se nos escapa de las manos porque viajamos, grabamos, tenemos muchas obligaciones”, explica.

La post-política

Al ser una propuesta pensada desde el rock, que desde hace medio siglo permanece como la cultura joven por excelencia, son los jóvenes los principales engranajes de este mecanismo incipiente, aunque hoy suelan aparecer ilustrados como entes autómatas, desaprensivos y apáticos, fieles y exclusivos devotos del SMS, más que como paladines de la renovación. ¿Y si esto fuera cierto? ¿Cometerán el pecado de no hacerse cargo de estructuras y prácticas que se aparecen como naturalmente inobjetables, pero que siguen sin dar frutos? Nadie compra algo que siente que no sirve. “La apatía está vinculada con lo que viven los jóvenes acá, que estudian y no pueden laburar cuando se reciben, esta incertidumbre constante que implica vivir en la Argentina”, retruca Willy. Huevo, cantante de Aztecas Tupro, agrega: “Está bueno que los mensajes de la cultura rock lo lleven a uno a actuar para intentar cambiar algo. El rock siempre fue de la mano de la acción, algo que quizá no se da tanto en otras expresiones como el cine, la pintura u otros géneros musicales. Hablamos con chicos que nos vienen a ver, o colegas, y muchas veces no se sabe por dónde encarar la cosa. Cuando aparece una propuesta así, los pibes se involucran; es un ejemplo de que, cuando se les muestra un canal, ellos lo agarran, y no es que no les pase nada por la cabeza ni sean cuasi infradotados”.

Por eso, dice Florencia, la de Semiyero es una propuesta política, mas no partidaria. “No hay muchos espacios donde participar y colaborar sin estar atado a una propuesta partidaria, ni sentirse manipulado. Los jóvenes no encuentran muchas propuestas concretas en las que sentirse representados. No es desinterés sino falta de espacio o agotamiento de los espacios ya existentes; hay chicos que llegan dados vuelta, pero que viajaron dos horas en colectivo con tres kilos de arroz para donar.”

* La gente de Semiyero estará este viernes con Cadena Perpetua en Obras (ver la otra nota). Las donaciones serán destinadas al comedor Niños Felices, que asiste a los vecinos de la Villa 1.11.14 del Bajo Flores.

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