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Jueves, 16 de agosto de 2007

ENTREVISTA EXCLUSIVA CON THE ALIENS

Fiesta... ¡en el ovni!

He aquí un caso en que la psicodelia se pone al servicio de los sonidos interestelares: astronomía para perros, funky para platos voladores, curioso interés por el mundo ET. Todo eso sucede en The Aliens, algo así como el after psiquiátrico de Gordon Anderson (ex The Beta Band).

 Por Roque Casciero


“We are the Aliens, we are the Aliens” (“Somos los Aliens”): el corito repetido al final de Setting Sun, la canción que abre Astronomy for Dogs, es un mantra que anuncia la llegada a la Tierra de la canción de unos extraterrestres dispuestos a conquistar a todos con sus melodías. Ojo, no es que no los conociéramos de un encuentro cercano anterior: el tecladista John Maclean y el batero Robin Jones fueron parte de The Beta Band, un grupo que, durante los ‘90, consiguió que la psicodelia se pusiera a saltar sobre beats de hip hop. El tercer miembro de The Aliens, Gordon Anderson, había estado involucrado con los Beta en el primer EP (y la mitad del segundo) que hicieron éstos, pero debió recluirse en un psiquiátrico durante unos cuantos años.

En ese tiempo no paró de hacer música, y su hermano le publicó las canciones con un costado más folk bajo el nombre de Lone Pigeon. Pero ni Anderson ni sus ex compañeros, que habían quedado tocados por la implosión de Beta Band, querían volver a armar una banda. ¿Cómo fue, entonces, que ahora existe The Aliens y que tiene uno de los mejores discos de 2007? “Por Gordon”, le explica Maclean por mail al NO. “Ibamos juntos a la primaria y conocimos a Robin en la secundaria, así que tenemos toda una vida juntos. Decidimos hacer un EP para divertirnos, que fue Alienoid Starmonica, pero no pensamos en que íbamos a formar una banda. De hecho, todavía no nos vemos de ese modo sino que simplemente somos amigos que hacen música, películas, cuadros...”

El plan, entonces, es que no hay plan: relajados, los Aliens construyeron su “astronomía para perros” con hermosas canciones imbuidas de psicodelia (y los ruiditos de Maclean), pero también con certeras dosis de humor (Robot Man, con la clase de funk que debe bailarse dentro de un ovni) y auténtica alegría de vivir convertida en adrenalina (Happy Song, con piano y palmas). El disco abre con Setting Sun, puro sonido seventies para la postal de una ruptura amorosa, una temática que retoman más adelante con otro tema melancólico y de nombre contundente, She Don’t Love Me No More. En I Am the Unknown, los teclados, samples y coros espaciales proyectan un solo de guitarra asesino, como en una improbable cruza entre Pink Floyd y los Primal Scream más rockeros; y Rox machaca con el bombo en negra mientras los Aliens rapean sobre una nube de teclados. Hay más por descubrir en Astronomy for Dogs, que se editará el mes próximo en la Argentina. “Nos encantaría ir a la Argentina”, escribe Maclean, justo antes de caer en el lugar común: “Mi restaurante favorito de Londres es una parrilla argentina llamada Buenos Aires”.

–¿Cuál es la principal diferencia que encontrás entre trabajar en The Aliens y en The Beta Band?

–En The Beta Band siempre estábamos intentando empujar los límites y nunca repetirnos. The Aliens, en cambio, se trata más de tener un buena fiesta, a la antigua.

–En cierto momento, The Beta Band era el epítome de lo cool, como quedó reflejado de manera irónica en una escena de la película Alta fidelidad. Pero después la sensación fue que nunca llegaron a desarrollar todo su potencial. ¿Tuvo algo que ver que Gordon hubiera dejado la banda tan rápido?

–Quizá, pero también podría haber sucedido que la banda no funcionara con Gordon. De todos modos, creo que sí llegamos al máximo de nuestro potencial en términos creativos, pero nunca fuimos aceptados por el mainstream en el Reino Unido. Nunca nos dieron bola en Radio 1 y cosas así.

–¿Te molestan las comparaciones entre The Aliens y The Beta Band?

–No, porque estoy muy orgulloso de The Beta Band, y Robin y yo tenemos un modo similar de trabajar, así que eso va a filtrarse sin dudas en el sonido de los Aliens. La diferencia mayor es en vivo, porque The Aliens es menos estructurado, más divertido, con menos proyecciones, y más centrado en Gordon. Somos muy poderosos en vivo.

–En una nota contaste que durante los años que Gordon estuvo en el psiquiátrico habías visto cómo le aplicaban electroshock. No debe haber sido muy agradable...

–Me rompía el corazón verlo con esa medicación tan fuerte que le quitaba su personalidad, pero él logró pasar por todo eso y ahora se siente mejor que nunca.

–¿Pensabas que podría volver a The Beta Band?

–En realidad no, porque él podía hacer su material de Lone Pigeon y tocar con sus amigos, pero The Beta Band hubiese sido demasiado estresante para él en ese momento.

–Gordon dijo que todavía escucha melodías en su cabeza todo el tiempo. Eso debe ser una bendición para un compositor, pero también medio difícil de soportar, ¿no?

–Claro, sobre todo cuando la música se convierte en voces. Es difícil separar el genio de la locura.

–Parece extraño que a nadie se le haya ocurrido antes un nombre como The Aliens. ¿Por qué lo eligieron ustedes?

–A Gordon le interesan los extraterrestres. Y a mí me gusta la idea de que somos aliens sobre la Tierra, observándolo todo.

–¿Cómo se hace para que una canción sea tan vital y llena de sentido como Robot Man, cuando la letra es, casi en su totalidad, la frase “soy el hombre robot”?

–No pensamos demasiado en eso, simplemente queríamos hacer una canción funky. Es gracioso que una banda dance como The Chemical Brothers pueda hacer temas con una frase repetida, pero cuando se trata de una “banda” todo el mundo lo comente tanto.

–Ya están trabajando en su próximo álbum. ¿Cómo lo imaginás?

–Tendrá más sonidos inusuales, más locura... ¡y canciones más cortas!

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