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Jueves, 27 de diciembre de 2007

ESCLAVOS DE NUESTRAS PALABRAS III > EL EXITO, ESE GRAN FRACASO

“Ver a ocho pelotudos con tanto éxito lo único que genera es violencia”

El Pelado Cordera se despachó con tremenda declaración en abril de 2007, horas antes de llegar a River. El show de la Bersuit fue histórico, un momento bisagra. ¿Y cómo se sigue?

 Por Juan Manuel Strassburger

La frase completa de Cordera, publicada el 26 de abril fue: “Entiendo que ver a ocho pelotudos con tanto éxito lo único que genera es violencia. En cierto punto tienen razón quienes nos critican”. ¿Hacia dónde conduce al éxito? ¿A la penuria interior?, ¿al destierro?, ¿a la incomprensión de amigos y fanáticos? ¿Al... fracaso? Vaya paradoja. En la entrevista que da título a la nota, el Pelado Cordera da rienda suelta al sincericidio y abre la boca para autoflagelarse. “Todas (nuestras) buenas ideas son fruto de la casualidad. Todo los estúpidos que podemos llegar a ser se hizo canción, se hizo vida. El genio acude cuando escucha el canto de tu estupidez”. Y la parrafada no es ni impostura ni absoluta novedad: la lucha cuasi psicópata contra los propios egos siempre ha sido una constante en La Bersuit. Y así como hace poco Cordera reveló cómo le desagradaban los rockeros que eran puro ego y les costaba aceptar las críticas (obviamente Charly García, pero también Calamaro y El Indio Solari, cada vez más ceremoniales en su autoconciencia; ni hablar de Cerati, incapaz de salir despeinado en una foto), del mismo modo es conocida la ánecdota pre Don Leopardo cuando, tras un caótico show en Arpegios, el Pelado terminó “pidiéndole monedas al público”.

¿Qué pasa? ¿El éxito hace mal? ¿No conviene triunfar? Otra vez, una rápida mirada alrededor lo desmintiría. O el presente feliz de Calamaro, tanto en el amor como en el disco (“Que subidón, que momento ideal, encontré la mitad del amor”, canturrea en la animada La Mitad del Amor). La contracara es Charly García: triste en la vida (KO en La Trastienda; pelea mediática con su hijo Migue; artista “Pomelo” del año elegido por los músicos; cada vez más caricaturesco, aunque con destellos de genialidad) como en el disco (Kill Gil abortado por su propia compañía tras aparecer en internet). Sin embargo, no siempre fue así. Así –dice el mito– cada vez que un rockero se acercó demasiado a la cima (Elvis, Hendrix, Cobain, ¿Rodrigo?), su manera de pagarlo fue el rechazo (“te vendiste”), la muerte (accidente, asesinato o suicidio) o, no menos doloroso, la infelicidad (el propio Cobain antes de quitarse la vida). Curiosa fama la del rock que a cambio de todo te pide... todo.

En un movimiento que parece seguir (el desparpajo, la grosería creativa, la verborragia espanta moralistas), la Bersuit acaba de sacar su disco más franco y menos promocionado en años. Hasta el mismo nombre del álbum, el impronunciable ?, demanda un esfuerzo de comunicación y dificulta el marketing. “Si el organismo artístico que uno inventó y desarrolló en su esplendor tiene que morir, está bueno que muera y nosotros podamos renovarnos para convertirnos en otro organismo artístico. Hace tiempo queremos tener experiencias musicales nuevas para salir de nuestros propios prejuicios”, había anticipado Cordera en la misma entrevista al NO. En ? vuelve con todo el zamarreo verbal tan característico del grupo, y ese humor que deja secuelas (la escatológica De ahí soy yo o la brillante No Me Paranoiqueen). Y, por primera vez en mucho tiempo, hay una sensación de totalidad, de camino recorrido, al terminar la escucha del disco.

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