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Jueves, 17 de abril de 2008

VAMPIRE WEEKEND

Un vampiro en la ciudad

Es la primera banda en aparecer en la tapa de revistas internacionales antes de tener un disco publicado. Ironía propia de los que no tienen nada para perder, en su myspace dicen hacer: “Upper West Side Soweto”. El batero Chris Tomson anduvo por Buenos Aires de vacaciones y se cruzó con el NO.

 Por Roque Casciero

Ahora mismo, cuando camina por las calles de San Telmo, Chris Tomson se parece a uno de los tantos veinteañeros que deciden ser turistas en Buenos Aires: jeans, camisa, saco, el pelo corto y revuelto, cara de perplejidad cuando le hablan en español... Pero este tipo flaco y alto es el baterista de la nueva sensación del rock indie norteamericano, Vampire Weekend, cuyo disco debut está plagado de melodías hermosas y letras inteligentes, con una mixtura irresistible entre el college rock y la música africana. Suenan como si los Talking Heads de Remain in light hubieran tenido a Rivers Weezer Cuomo o Stephen Malkmus como líder, y en lugar de haberse colgado en la oscuridad propuesta por Brian Eno hubieran decidido convocar a un cuarteto de cuerdas y al Paul Simon de Graceland. Las canciones son tan buenas que todos se deshacen en loas hacia ellos, desde los blogs más reputados (que crearon el hype) hasta el New York Times. A ver si se entiende: son la primera banda en aparecer en la tapa de la revista Spin antes de tener un disco publicado.

Y si así viene la cosa, entonces, ¿qué demonios hace acá Tomson? “¡Estoy de vacaciones!”, responde con una sonrisa. “Estuvimos de gira durante tres meses sin parar, así que nos tomamos unos días libres y me vine para Buenos Aires. Como anduvimos mucho por Estados Unidos y Europa, venir a un lugar donde nunca había estado me resultaba más atractivo. Y me habían hablado de esta ciudad, así que decidí dar una vuelta por acá, relajarme un poco. Hasta ahora no hice mucho, más allá de caminar y sentarme en los parques, pero es muy distinto a estar de gira y no ver nada excepto los locales en los que tocás.” Según el batero, en la elección de su destino turístico no influyó la canción Mansard roof, en la que los Vampire Weekend mencionan a la Argentina: “No había pensado en eso hasta que llegué a Buenos Aires. Las letras las escribe Ezra (Koenig, cantante y guitarrista), a quien le gusta mucho hablar sobre lugares, personas y geografía. No sé qué tenía en mente cuando escribió esa canción y, la verdad, es preferible que cada uno haga su propia interpretación, especialmente los argentinos”.

La historia de Vampire Weekend comenzó en la Universidad de Columbia, a la que asistían los cuatro miembros: además de Tomson y Koenig, el tecladista Rostam Batmanglij y el bajista Chris Baio. Cuando tuvieron algunas canciones listas las grabaron por las suyas y, en lugar de mandarlas a los sellos, se las hicieron llegar a ciertos blogs de renombre, especialmente uno de música africana. Al poco tiempo la banda ardía en la web. Pero Tomson no cree que eso sea tan especial: “Cuando hacés música con algún atractivo pop el mecanismo es el mismo que siempre, sólo que ahora todo es más rápido. Para las bandas sigue siendo importante salir de gira y hacer contactos para publicar material que la gente tenga interés en escuchar. Por otra parte, en Internet se habla de cualquier cosa que sucede en el mundo, así que es bastante natural que la gente se comunique de ese modo respecto a la música”. El mundo virtual suele estar poblado de rock snobs tan ávidos de novedades como dispuestos a despreciar a lo que antes se alabó, especialmente cuando eso pasa a ser conocido por más gente. “Hay un peligro de que la música se convierta en descartable, de que la gente escuche sólo dos canciones de una banda en lugar de ir a verla a un show y de que forme un vínculo más fuerte”, dice Tomson. “Pero eso pasa con una minoría que se hace oír mucho, entonces el problema parece mayor de lo que en realidad es. La mayoría de la gente sigue a aquello que le llama la atención.”

–¿Cómo han sido para vos los últimos dos años?

–Los últimos cuatro meses fueron bastante locos, pero el año y medio anterior fueron normales. Todavía estábamos en la universidad durante ese tiempo y teníamos menos exposición, sólo tocábamos en Nueva York, para nuestros amigos, hasta que empezó a venir más y más gente. Pero todavía teníamos nuestros trabajos, Ezra daba clases, Baio estaba en la universidad... Lo que sí hacíamos era grabar mucho, así que nos divertíamos. Pero incluso si la internet cambió las cosas en muchos sentidos, tener un CD lanzado oficialmente sigue siendo muy importante. Desde ese momento, a fines de enero, nos lo pasamos viajando de ida y vuelta a Europa, haciendo muchas giras y tocando en la televisión. Pero ha sido muy divertido, tuve la oportunidad de ver cosas que nunca habría podido ver.

–Cuando estabas en la universidad seguramente imaginabas un futuro diferente, ¿no?

–Sí, aunque desde el principio tuvimos confianza en la banda. Todos habíamos tocado antes, entonces percibíamos que esto era diferente, mejor. Cuando nos graduamos ciertamente no pensábamos que esta banda iba a ser nuestro trabajo, sino que íbamos a divertirnos haciendo música y que podríamos tocar los fines de semana.

–¿En qué momento empezaron a pensar que la banda iba a ser su vida?

–Creo que cuando se nos acercó el sello XL, que tiene a un montón de artistas buenísimos. Ahora también está Radiohead, pero ya tenían a los White Stripes, M.I.A. y demás. Fue hace un año, más o menos. Y después empezamos a hacer giras, así que pensamos que éste podía ser nuestro trabajo a tiempo completo.

–Hay quienes los atacan porque fueron a la universidad y porque no pagaron “derecho de piso”.

–Es discutible que esos hechos puedan ser tomados como cosas negativas. Sí, nos conocimos en la universidad, como muchas otras bandas. La nuestra era la Universidad de Columbia, de la que muchos tienen una imagen diferente a la de quienes fuimos ahí. Es una buena universidad, sin dudas, pero al estar en Nueva York no es como Harvard o Princeton, tiene un espíritu diferente. Y con respecto a pagar el derecho de piso, estuvimos de gira durante seis meses en una minivan, parando los cuatro en habitaciones con dos camas de dos plazas...

–Bueno, al menos tenían camas.

–Es verdad (se ríe)... Pero hay una desconexión entre lo que alguien puede imaginar sobre las giras y lo que son en realidad. Ahora tocamos en lugares más grandes y tenemos algunos amigos que nos ayudan con el sonido, porque necesitamos tener eso resuelto para estar seguros de que presentamos el mejor show posible. Pero igual hay alguna gente que odia a cualquier banda que tenga cierto grado de visibilidad. Hay otros a los que les molesta la forma en que nos vestimos, que representa a una clase con ciertos privilegios. Supongo que mucha gente no se da cuenta de que tomamos decisiones conscientes sobre nuestra imagen. Y que esa vestimenta es medio una broma que algunos no captan. Pero creo que ya ha sido demasiado, así que estamos tratando de dar marcha atrás. Sabemos muy bien de dónde venimos, pero mucha gente no.

El particular humor de estos graduados de Columbia hace que algunos se enojen cuando ven en su myspace que su estilo musical es “Upper West Side Soweto”. Igual que a Paul Simon y a David Byrne, a los Vampire Weekend los han acusado de apropiarse de elementos de la música africana, como si las raíces del rock no vinieran desde ese continente. “Nosotros no nos ponemos vestidos tradicionales africanos, nuestra música es una mezcla”, explica Tomson, que no quiere (ni tiene por qué) ponerse a la defensiva. “Ahora mismo, en Africa hay muchos artistas que están tomando la influencia del pop y el rock occidentales: estamos en un mundo globalizado. Nosotros incorporamos esas influencias a nuestro sonido, pero yo, por ejemplo, no conozco ningún ritmo africano específico. Escuché esa música, me gustó y traté de meter un poco de eso en nuestro sonido, eso es todo.”

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