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Jueves, 18 de septiembre de 2008

MAS Y MAS PETER CAPUSOTTO Y SUS VIDEOS

El misterio continúa

Es un hecho: el parate de Peter Capusotto y sus videos fue por la influencia del Partido Comunista chino en la televisacion de los Juegos Olimpicos. Pero con mas de 2 mil clips en YouTube, un DVD editado por Sony/BMG, la repeticion en VH1 y ocho programas para disfrutar hasta fin de año en Canal 7, Diego Capusotto y Pedro Saborido lograron sortear el paro de guionistas de Hollywood, la presion de las multinacionales y la conspiracion estatal. En esta nota hablan de musica.

 Por Mariano Blejman

–... algo importante en el rock es justamente la palabra que lo define; ¿qué hubiese pasado si el “rock” se hubiese llamado, por ejemplo, “blas”?

Saborido: –Es como Perón, hay que tener un apellido para que se cante.

–Juan Sasturain dice que Boca y Perón son más populares porque llevan una “O”...

Saborido:–... Peróóóón explota; en cambio Alfonsíííííín... no hay mucho que hacer ahí.

–Ojo con Cobos, entonces.

Saborido: –Pero Cobos no termina de cerrar.

El diálogo ocurre entre este cronista y Pedro Saborido, guionista de Peter Capusotto y sus videos, que vuelve a salir por Canal 7 desde el lunes 22 de septiembre a las 23, después de un parate de casi dos meses. En las conversaciones con Saborido tanto como con Diego Capusotto pareciera imposible no mezclar rock, política y algo de cultura popular. En estos cincuenta años de existencia, “el rock logró convertir la rebeldía adolescente en un mundo plagado de convenciones”, cree Saborido.

Por ejemplo, el “bis”. Si se piensa bien, el “bis” es algo así como el culto al egocentrismo, también aceptado por la audiencia. El músico (o la banda) piensa un show, espera que lo aplaudan al final, y prepara de antemano esa cándida aceptación de su obra. “Hay otras cosas”, advierte Saborido. “Por ejemplo, minutos antes de un show las luces se apagan como si fuera a empezar, pero éste no empieza. Durante el show, siempre hay uno que espera el silencio para gritar que toque un tema que todos saben que no va a tocar, al menos no porque se lo griten. Hay una serie de convenciones establecidas que el público está dispuesto a aceptar, y no sólo eso sino que se siente cómodo sabiendo que éstas existen”, reflexiona Saborido. “En el programa hay una desmitificación de esa idea evangelizadora de las cosas. Amamos al rock, pero desvalorizamos esta cosa inmaculada relacionada con un movimiento, sea cual fuera”, sentencia Diego Capusotto, y no es que la sentencia sea demasiado grave.

El rock

A Capusotto le gusta Pomelo, justamente, por esa exacerbación rockera que pretende romper límites que a nadie le interesa romper, o que en realidad está lejos de romper. “Es esta cosa de que hoy la rebeldía puede ser una puesta en escena. Me divierto mucho con Luis Almirante Brown. Para nosotros, que estamos conectados a la cosa ilustrada y la lectura, Luis Almirante Brown rompe con algo que uno no espera, pasa de lo letrado al humor más básico, y eso me causa mucha gracia”, dice, serio, Capusotto. Luis Almirante Brown desmitifica la sutileza “y te hace pensar –dice Capusotto– si es un caradura o es un genio”.

Algunos creen, incluso en los pasillos de Páginal12, que imaginar un cantante popular como Bombita Rodríguez, el Palito Ortega montonero, hubiese sido una muy buena idea para llevar a la práctica en los años ’60 y ’70. “¿Quién sabe?”, se pregunta Saborido. “Es que esa construcción política era cotidiana. Estaba al lado nuestro, terminaron siendo los malos de la película, porque ganaron los malos y los demonizaron. La gente se dio cuenta tarde de que los malos eran los que demonizaban, y eso derivó en la teoría de los dos demonios”, cree Capusotto. “Creo que en El profesor tirabombas, de Luis Sandrini, estaba incorporada la cotidianidad de una comedia argentina donde los estudiantes salían corriendo porque habían puesto una bomba. Y también estaba El profesor hippie, una historia que se montaba en lo que vivía la juventud en ese momento”, rememora Saborido.

Capusotto´s world

Pero, ¿de dónde viene ese cruce de mundos, en el complejo universo de referencias que han creado Capusotto y Saborido? Esa mezcla entre la militancia política, la piel curtida de recitales, el gusto musical y la mirada cínica puede salir de un solo lugar: la infancia. Capusotto viene de una familia donde la música era parte del ambiente cotidiano. Hijo de una profesora de piano, tiene un hermano ocho años más grande que lo metió de lleno a escuchar The Beatles, Rolling Stones a los 11 o 12 años. El ex conductor de Todo por dos pesos recuerda haberse comprado el long play de Carlos Santana en Buenos Aires en 1973, después de un show en San Lorenzo. Recuerda la púa escandalosa por los surcos de Barry White, Manal o Almendra. Luego vendrían Frank Zappa, Jethro Tull, Jimi Hendrix, Led Zeppelin o Deep Purple. “Había infinidad de bandas que no llegaban. Uno empieza a revalorizarlas ahora y empieza a ver videos de bandas que circulaban en ese entonces.”

Capusotto conoce al griego Marcelo Iconomidis, valuarte del brillante archivo audiovisual de Peter Capusotto y sus videos, desde hace más de quince años. Y fue justamente el saber que Iconomidis contaba con ese background en su poder que lo llevó a proponerle, ante una idea de Daniel Morano de Rock & Pop TV, que se presentaran esos videos absolutamente desconocidos para el público local. “En los ’60 había, casi románticamente, una bandada de locos buscando un sonido. Que es algo muy distinto a querer ‘sonar de tal manera’”, dice.

El actor se acuerda de haber comenzado el peregrinaje de recitales entre las bandas que arrancaban en Floresta, a Carolina con Gringui Herrera en el ’77, a Memphis en el ’81, a Crucis en el Coliseo (al Adiós Sui Generis no fue porque no le consiguieron la entrada), a León Gieco, a Alma y Vida, a Pastoral, a El Reloj, a Litto Nebbia y a Pie Ligero, donde empezó a tocar la batería, medio de casualidad. “El último recital que me gustó mucho fue Iggy Pop en el ’92, y no sé si fui a otro después. Hace poco fui a ver al Negro Fontova”, confiesa Capusotto.

Saborido rememora, también, iconografías similares, recorridos parecidos y cree que el rock nació como una “cuasi ideología”, donde escuchar música era también la cuestión filosófica que circulaba alrededor. “Era más intenso, más concentrado. Se compraban los discos, leías El Expreso o la Pelo, la revista Subtes. La cuestión era estar dando vueltas.” No se puede saber si Sui Generis era el rock chabón de entonces, pero que era barrial, era barrial, asegura Saborido.

Capusotto: –En esa época se mezclaba todo. Patti Smith o Jimi Hendrix también querían ser famosos, pero era también esa corazonada adolescente, que se enoja con lo que está viviendo. Antes había que llamar la atención de manera más intensa. Acá, como en Estados Unidos, las bandas duraban dos o tres discos, no formaban fila en lo comercial.

El show-bis-ness

Si algo aportó Peter Capusotto y sus videos a la manera de consumir rock es la capacidad de relajar la lectura del show-bizz. “El rock no tuvo la capacidad de ser gracioso, de reírse. Se tomó demasiado en serio”, cree Saborido. “Pero los personajes que hacemos van más allá del rock.”

–¿Los personajes remiten a imágenes de su infancia?

Saborido: –Juan Carlos Pelotudo es un personaje de la adolescencia. Es la situación de fogón, la frustración de aprender a tocar la guitarra o no. Luis Almirante Brown era el primer encuentro con el Spinetta de Artaud, de Jade. Aunque no se sabe bien si Luis Almirante Brown es un chanta o no. El tipo va cambiando de vida, salía con un tipo de mina, ahora se engancha otro. Sabe cómo construir poesía, pero sabe que con “ojete” y “culo”, se llega mucho mejor.

Capusotto: –La música también tiene un vínculo entre quien ejecuta y quien escucha que es emocional, solidario. El sonido se comparte, también tiene su discurso, también pertenece a un clan.

–Salvo que quien la ejecuta sea Micky Vainilla...

Capusotto: –Lo que subyace detrás de Micky Vainilla es un discurso que parece racional y correcto. Hay que exagerarlo para que provoque ese efecto, pero como metáfora tiene que ver que detrás del discurso moderador está la tragedia y el horror. Esto de que no se profundiza y se acepta todo, la gente habla demasiado por los medios, en la mezcla no hay profundización y todo empieza a caber. Capaz que Micky Vainilla tiene un club de fans, y los fans creen que está bien.

Sin embargo, a pesar de todo lo dicho (o justamente por eso), los personajes de Peter Capusotto y sus videos no surgen de ninguna clase de investigación antropológica urbana sino, más bien, de la cultura que cargaban encima. “Un rolinga puede ser un Minguito de hace 25 años, como el chiste de Rep del lunes pasado. Un emo antes era un dark”, dice Saborido. Justamente, el emo iba a ser un dark que “tiene más sustento ideológico desde lo generacional. Pero después vimos un informe sobre los emos, e imaginamos algo más actual. Pero tampoco hago de un adolescente emo, es un tipo grande que tiene problemas. Soy yo mirando un semáforo que se pone en rojo y sufre, está ubicado estratégicamente sobre algo que circula, pero supera eso”, cierra Capusotto, esta vez sin despeinarse, ni sufrir.

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Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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