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Jueves, 18 de febrero de 2010

MORETTI & MINIMAL EN EL ULTRABAR

Las canciones desnudas

Los cantantes de Estelares y Pez se juntan y revuelven en un ciclo en el que interpretan lados B, recuperan composiciones olvidadas y reformulan sus hits. “Recién nos estamos conociendo”, alimentan el romance musical.

 Por Luis Paz

”Nos estamos conociendo”, coinciden al teléfono, aunque por separado, Ariel Minimal y Manuel Moretti, respectivos cantantes y compositores de Pez y de Estelares. Suena a esas frases de vedette de verano lanzadas a alguna revista más interesada en las curvas que en las artes. Sonríen al ser anoticiados de que el otro dijo lo mismo y tal vez se ponen colorados, exactamente lo que no les pasa en el ciclo que, esta vez sí juntos, dan en Ultrabar los jueves de febrero a las 21. Allí, Minimal y Moretti reviven canciones de su autoría, aquellas conocidas por sus bandas, esas otras perdidas en el arcón memorial e incluso algunas injustamente olvidadas.

“El ciclo fue tomando forma a la par de que nos fuimos conociendo con Ariel”, relaciona Moretti. En la primera ocasión, se juntaron sobre el escenario para hacer dos canciones. El jueves pasado fueron cuatro. Hoy serán seis, que completarán un espectáculo de 30 temas (antes del cierre con ambos sobre el escenario, cada uno interpreta una docena a solas con su guitarrita). Y el próximo jueves, como fin de este ciclo M&M —que por supuesto es bien válido como postre, bien azucarado—, serán ocho temas.

“El puntapié inicial fue de Alejandro (Lingenti, periodista y amigo de ambos). Había data del otro, conocía Pez y me gustaban mucho sus canciones y su sonido, también la manera de cantar de Ariel, pero nunca nos habíamos cruzado”, concede Moretti. Minimal, en retribución, dice que disfrutaba de proyectos viejos del juninense, como Peregrinos. “Conocía superficialmente la música de Manuel, escuché sus canciones de Estelares en la radio y eso, pero con este ciclo pude conocer sus lados B, las cosas que no grabó, y encontré un cantante súper pro con una voz proyectada alucinante. Y a nivel poético, un escritor muy rico.” Después de todo, aquel “nos estamos conociendo” no parece tan fuera de contexto: lo de M&M está en el punto justo del idilio, en el clímax del romance (musical, claro).

Naturalmente, esa buena onda se traslada al público: “Hay un clima muy grato en los shows, la gente se copa y nosotros estamos muy distendidos”, describe el frontman de Estelares, que un par de veces al año hace shows de este tipo en La Plata y el interior, con algún músico invitado (en el último tiempo fue Eduardo Minervino, tecladista estelar). “Es una buena ocasión para conectarme con canciones que no toco habitualmente. Algunas me generan como una resistencia, pero lo tomo como un ejercicio que en momentos me re copa y me hace muy feliz”, celebra Moretti vía celular, desde la fila para entrar a ver Avatar en 3-D en algún cine porteño.

Minimal está un poco menos entrenado en este formato que denomina “solo set, por llamarlo de algún modo careta”. Habitualmente, él los hace una vez al año, como festejo. “Pero surgió la oportunidad y está buenísimo el poder interactuar. Aprendí bastante a compartir en estos años —en los que desde producir hasta tocar como invitado de muchos, se la pasó generando nuevos vínculos— y es algo que me sirve mucho para aprender”, ofrece con humildad Minimal. Pero por supuesto que la intención del ciclo también va por el lado del goce y el disfrute: “El chiste está en juntarnos sobre el escenario para ese puñado de temas. Y, por supuesto, en esa vez por semana que nos juntamos a tomar mate y pasarnos las canciones”, explica.

Moretti dice que sus canciones “son bastante simples y fáciles de aprender”, no sólo para Minimal sino para él mismo. “El jueves pasado hice seis que el primer jueves no había hecho, y me las aprendí esa semana. Son cosas que quedaron perdidas. Algunas están en La mañana del aviador —su disco solista de circulación íntima—, pero otras son lados B”, indica.

¿Cuál es el resultado de este encuentro? La respuesta de Moretti queda en el tintero porque ya abrieron las puertas de la sala cinematográfica. La posta queda para Minimal: “Hay varias cosas para tener en cuenta. Al parecer, tanto su trabajo como el mío llaman la atención. Y la otra es que el hecho de que le estén dando tanta bola a este ciclo es clara señal de que es febrero... ¡y no pasa nada!”, bromea y se lo escucha reír, aliviado. Habrá que ver esta noche si su ánimo sigue igual de relajado. Porque para un músico que generó un modo de hacer desde el indie con Martes Menta, supo de las giras latinoamericanas con Los Fabulosos Cadillacs, se entregó a la suavidad en estudio para Flopa, Manza & Minimal y exploró el sonido como pocos otros en Pez, igualmente estar solito con su guitarrita y su vocecita sobre un tablado es estar “en pelotas en el patio del colegio”. Y por allí hay que buscar la gracia del ciclo que encarnan M&M: son canciones desnudas, transparentes, sin diferencia con lo que ambos pueden hacer en un sillón del living de su casa. “Es lo más chiquito que hay, sin maquillajes, ni nada”, resume Minimal.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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