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Jueves, 29 de julio de 2010

MOMPOX PRESENTA MOMPOX & THE BIG UMBRELLA

“Queremos volver a usar pelucas”

Dicen que cantan en inglés porque hacen canciones “semibritánicas”, pero si hay que cantar bossa nova “la vamos a cantar en portugués”.

 Por Julia González

Nada de amateurismo para Mompox porque acá son todos músicos. Que uno toca jazz desde siempre, que el otro folclore y el de más allá, música klezmer. Y entre los cinco se obsesionan un poco con el sonido de lo que hacen juntos, un especie de rock británico, con base beatle y esbeltos trazos beckeanos. La elección de las letras en inglés alimenta este sonido. “Creo que también cantamos en inglés porque cantamos las canciones del rock semibritánico. Y si hay que cantar cumbia, tango o folclore, se va a cantar en castellano. Y si hay que cantar bossa nova, la vamos a cantar en portugués”, explica Tobe (voz, órgano de tubos y coros). El flamante disco Mompox & the big umbrella trae un éxito bajo el brazo, y deja de manifiesto este puntilloso proceder que se aferra al high fi.

Entonces Mompox entra al mundo del rock de arrebato, ya que no tiene culpas por carecer del regodeo lofi del cual se jacta un ala del indie. El proyecto inicial de la banda había sido grabar un disco lo más rápido posible, pero se dieron cuenta de que tardarían más que unos simples meses porque el nivel buscado lo exigía. Así fue que empezaron hace dos años a grabar las canciones compuestas en un mes en una casa del Delta del Tigre, alquilada para tal faena. “Nos empezamos a poner pretenciosos; y por otro lado, habíamos subestimado el trabajo que requiere un disco. Nosotros queríamos tener un disco de mayor producción y también subestimamos el hecho de que necesitábamos saber o aprender. Y también por los recursos económicos”, cuenta Tobe. Si bien el disco no es completamente conceptual, es posible bosquejar las líneas de un mapa de interrelaciones con las 16 canciones que lo componen. Mompox nació a partir de Trijaus, proyecto de Tebo y Nacho (voz, guitarras, percusión y coros en Mompox), quienes grabaron Treehouse en 2007, producido por Ezequiel (bajo y coros en Mompox). El trío primigenio escribió diez cancionescuento de un hombre que se autoexilió de la sociedad y para vivir en una casa en un árbol. Aquel disco se editó en Argentina y en Japón. Actualmente los integrantes de Trijaus están grabando un EP para el sello francés Camaraderie Limited, lo que también los obliga a hacer un parate, ya que de Francia los invitaron a girar por Europa durante tres meses.

Volviendo a la historia de Mompox, cuando en 2009 empezaron a tocar, articularon su estética al servicio del momento. Y es literal cuando decimos que a más de uno se le voló la peluca. Una ración de música cool rociada con algo de funk y beat, invitaba al baile permanente. Después cambiaron al formato acústico, para ablandarse como banda y también para zafar del “sé tu propio plomo”, que los llevaba a trasladar equipos una y otra vez por los cien barrios porteños. Además, así podían presentarse en un mayor número de lugares. En vivo, los cinco integrantes de Mompox se calzaban unas pelucas enormes que ridiculizaban un poco el hecho cuasi nerd de tener que usar auriculares para escucharse mientras cantaban.

“Creo que tuvimos la idea de la estética de las pelucas en el Tigre mismo cuando empezamos a grabar las cosas. Creo que en un momento nos dimos cuenta de que la gente no usaba pelucas como usa colgantes, anteojos o ese tipo de cosas”, cuenta Tobe. Los auriculares no eran un montaje más del show, sino que los usaban porque los sistemas de monitoreo no eran suficientes para una banda que canta a cinco voces. “Tocar con los auriculares y las pelucas y con todo ese nivel de vestirnos y disfrazarnos, nos agotó. Decidimos no hacerlo más, aunque ahora queremos volver a usar las pelucas”, dice.

La energía Mompox detonó con el ciclo que hicieron durante mayo en el Club Cultural Matienzo, donde la gente se quedaba afuera porque no entraba un alfiler. Y en medio de toda esa locura, Julián Urman, escritor y fanático de la banda, comenzó a intervenir desde el público rapeando en el medio de una canción hasta que se volvió un clásico. Cuenta Tobe que Urman no faltó a un solo show, y cuando no entraba a rapear su parte, bailaba. “Es un genio Urman. Le pone mucha energía y es otra vez un elemento de ridiculización. Incluso en este ciclo empezamos a no sólo hacer ese rap en castellano, sino que también había un tema que se convertía en una cumbia y la canta el acordeonista en castellano”, finaliza.

* Mompox se despide de Buenos Aires el sábado 31 de julio en La Castorera (Córdoba 6237). A las 24.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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