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Jueves, 15 de septiembre de 2011

FOALS, UN SOPORTE DE LUJO PARA RED HOT CHILI PEPPERS

Caballos salvajes

Si bien la banda de Walter Gervers se destaca por su proximidad con la pista de baile o su constante necesidad de desconcertar, lo que pocas veces se distinguió es el carácter tribal de sus guitarras.

 Por Yumber Vera Rojas

La última vez que un grupo de Oxford pisó Buenos Aires fue en octubre de 2008, en la despedida de la fiesta Compass. Si bien técnicamente Young Knives es de la pequeña localidad de Ashby-de-la-Zouch, desarrolló toda su trayectoria en la ciudad en la que se encuentra la universidad más antigua del mundo anglófono. Durante aquella primera visita a la capital argentina, en la que brindó un show memorable, el trío se perfilaba como la principal apuesta de Transgressive Records, a partir de los elogios que obtuvo su producción Superabundance (2008). No obstante, algunos meses antes la escudería londinense había puesto a la venta el disco debut de una novel agrupación originaria de la urbe que también vio nacer a Ride y a Supergrass, tras la estupenda acogida que tuvieron los sencillos Live y Hummer. Al final de ese año, Foals, al igual que su ópera prima, Antidotes, comenzarían a escribir un nuevo capítulo dentro de la música británica independiente, al ser considerados por los medios de su país la banda y el álbum revelación de esa temporada.

Aunque Foals llegará por primera vez a la Argentina como acto soporte del tour mundial que acaba de emprender Red Hot Chili Peppers, la rauda notoriedad que alcanzó el quinteto inglés impulsó la realización de un show propio en La Trastienda. Sin embargo, la noche anterior a esta entrevista se anunció su cancelación. “Quisiera a través de tu medio pedir mil disculpas al público argentino”, exhorta Walter Gervers, bajista de la agrupación, al NO. “Abortamos la idea porque presentimos que no se cumplirían nuestras exigencias técnicas. Si le vemos el lado positivo a esto, es una buena excusa para regresar.”

La agrupación fundada en 2005 aprovechará este periplo rioplatense para presentar su más reciente trabajo, Total Life Forever, editado en 2010 y en el que por momentos contiene esa explosiva mezcla de indie pop, dance y math rock que le abrió las puertas de la popularidad. “El hecho de hacer un disco con un sonido más ambiental y tranquilo se debió a que aprendimos muchísimo en el estudio durante la grabación del primer álbum”, explica Gervers. “Al mismo tiempo, nuestros gustos fueron cambiando, y creo que los de la gente que nos escucha también. La idea de cada producción es que su propuesta no se repita. Por eso, cuando hagamos el próximo elepé, la experiencia será diferente.” Una indudable muestra de esta descontracturación en su sonido lo encarna Spanish Sahara, sencillo de su segundo título que fue elegido por la revista británica NME como la mejor canción del año pasado. “Tuvimos cuidado con ese tema. Le prestamos suma atención a su realización y, a diferencia del resto del repertorio, estuvimos dándole un montón de retoques.”

Al igual que el nombre del álbum, algunas de las letras de las canciones de Total Life Forever están inspiradas en el futurismo, a raíz de la lectura que hizo el vocalista y violero del quinteto, Yannis Philippakis, del libro La singularidad está cerca, del escritor y científico estadounidense Raymond Kurzweil. “La metáfora sobre el futuro es el punto de conexión del disco”, revela el bajista de Foals. “Como la realidad es que hoy el mundo está muy saturado de música e información, al principio nuestra duda era de qué iba a tratar este trabajo. Por eso fuimos muy cuidadosos al elegir sonidos y temáticas.” Si esta segunda producción hubiera sido ideada un año más tarde, después de las revueltas que incendiaron varias ciudades del país o de la clausura del diario The News of the World por el escándalo de las escuchas ilegales, la distopía quizá podría haberse convertido en otro de los disparadores líricos del último disco. “Lo terrible es que uno termina acostumbrándose a estas cosas, no sólo en Inglaterra sino en todo el mundo. Por el momento, parece que la situación se calmó un poco.”

Antes que temerle al éxito en el que se regodean sus dos entregas discográficas, a lo que le tuvo más pánico Foals fue a su reacción ante la crítica. “Me causó mucha impresión cuando tuve que afrontar las opiniones de los demás una vez que salió Antidotes”, recuerda Walter. Apenas saltó a la palestra se le calificó de grupo de math rock, luego de new rave y más recientemente de post rock. Pero con Total Life Forever pareciera estar en tierra de nadie. “Al comienzo, la etiqueta te permitía pertenecer a algo, mas con el tiempo dejamos de prestarle importancia. En la mayoría de los casos no fueron descripciones adecuadas porque la música que hacemos es tan compleja que es imposible descifrarla. Supongo que el uso de tecnologías nuevas es lo que marca la pauta para que le den un nombre a lo que hacés.”

Si bien siempre se destaca su proximidad con la pista de baile o su constante necesidad de desconcertar, lo que pocas veces se distinguió del quinteto es el carácter tribal de sus guitarras. Y ese rasgo se debe al interés de Yannis Philippakis por el highlife –género musical creado en Ghana y esparcido hacia Nigeria, Liberia y Sierra Leona– y por sostener su costado africano, pues su madre es una académica judía de Sudáfrica, y por el aporte proporcionado por David Sitek de TV On The Radio (productor de Antidotes). Por eso la propuesta de Foals dista del afropop de bandas como Vampire Weekends. “Con el tiempo uno se va poniendo viejo, y escucha más música, y descubre estilos y estrellas africanas. Y seguramente estos artistas, que nunca oyeron a Nirvana, sirvieron de influencia para Vampire Weekend. De la agrupación neoyorquina me gusta su actitud naïf. En cambio nosotros, cuando nos metemos con esos ritmos, lo hacemos desde la pureza, sobre todo si tomamos en cuenta cómo fueron concebidos.”

A lo largo de la entrevista, Walter Gervers, con su celular a mano, vagó por las calles de Londres, calló por la sirena de una ambulancia, pidió disculpas por los problemas de conexión, repitió lo contento que está de poder venir a Buenos Aires, advirtió que amigos de sus familiares lo esperan con un asado, preguntó sobre lo que pueden hacer mientras estén en esta metrópoli, adelantó que el tercer disco de Foals lo grabarán cuando termine la gira y se disculpó otra vez por la suspensión de su show. Y dijo: “Es una pena que casi no pueda ir a ver conciertos porque nunca tenemos tiempo, pero por lo que conozco no sé si hay tantas agrupaciones buenas actualmente en mi país. Lo que sí hay son más oportunidades de publicar cosas de manera instantánea.”

* Foals actuará el 18 de septiembre, como banda soporte de Red Hot Chili Peppers, en el estadio de River Plate.

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