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Jueves, 5 de enero de 2012

JOAQUíN LEVINTON, DE SPONSORS, HABLA DE A TODO TRAPO

“A mí me interesa el absurdo”

Levinton dice que encontró en los Decadentes una inspiración intelectual y un apoyo emocional para reinventarse como artista, después de haber pasado 15 años tocando a pleno con Turf.

 Por Santiago Rial Ungaro

Entusiasmado como un nene con un juguete nuevo. Así se lo ve a Joaquín Levinton con el nuevo disco de Sponsors. Fiel a su estilo, propone un juego: cada uno de los 15 temas del disco tiene su historia, por lo que él mismo nos ofrece ir recorriendo, tema por tema, las extrañas anécdotas de su ajetreada biografía. Aventuras que decantaron en un disco plagado de hits, rock drogón y arengas a la amistad y la diversión. A todo trapo, segundo disco de los Sponsors, parece predestinado a explotar en este verano 2011-2012. ¿Música ligera? Sí, y a mucho honra. O deshonra: en la gestación de este disco, que arranca con Nunca es igual (dedicado a Jorge Serrano de los Auténticos Decadentes), parece haber pasado de todo. “Más que estar ‘dedicado’, este tema es un regalo para Jorge Serrano. El tiene un tema que se llama Siempre es igual, que si vos lo escuchás da a entender como si todos los días fueran iguales y que las cosas siempre son iguales... y yo sentí como si él estuviera un poco triste, o melancólico. Entonces mi idea fue invertir la situación, hacerle una canción y obsequiársela. Y el tema justamente dice lo inverso: que nunca es igual, que esto se pone cada vez mejor, que las cosas siempre se renuevan. Y la verdad es que tardé bastante en hacerla. Yo me comprometo mucho con cada canción, y soy muy obsesivo y perfeccionista con lo que son las letras; así que tardé muchísimo, hasta que me gustó como quedó. Y cuando la terminé y la grabé, agarré el auto y me mandé con la canción para Gesell (donde vive Serrano desde hace años) para mostrársela y dársela de regalo a él, porque era algo que no tenía nada que ver con los Decadentes. Y cuando llegué... ¡me la olvidé! Así que, bueno... me tuve que volver a buscarla.”

En el “sketch” de esta primera anécdota ya están presentes la espontaneidad, el sentido del absurdo (y del humor) y las intenciones de Sponsors, así como también la enorme influencia de Los Auténticos Decadentes en la “filosofía” de la banda de Levinton, en donde también toca Juan “Mr Ganja” Lorenzo en batería, hermano de la Moska Lorenzo de los Decadentes. “Sí, yo creo que Sponsors estamos influenciados por los Decadentes, pero no tanto musicalmente sino más bien en la onda. A mí lo que más me une a ellos es esa manera de ser que tienen. Yo me identifico totalmente con ellos, al punto que siempre veraneamos juntos en Valeria del Mar. Y la pasamos bomba. La verdad es que ni me acuerdo de cómo los conocí. Supongo que era inevitable. Yo fui a reemplazar a Jorge Serrano en una gira por Latinoamérica hace 5 años y a partir de ahí se generó una amistad increíble.”

Quien busque el retrato de un artista torturado tendrá que leer otra nota: Joaquín encontró en los Decadentes una inspiración intelectual y un apoyo emocional para reinventarse como artista después de haber pasado 15 años tocando a pleno con Turf. Claro que tanta alegría seguida puede hacer mal... Hay que bancar, la segunda canción del disco, le permite a Joaquín hacer una suerte de confesión: “A mí me bancaron grosso: soy insoportable. Y cuando estoy muy muy contento... ¡Soy peor! (risas). También tardé mucho en escribir ésta, porque es muy difícil armar una letra tan cruda. Y tanto hubo que ‘bancar’ que cuando la terminé, me tiré en mi casa como los jugadores. ¿Viste cuando hacen la palomita y se tiran y patinan? Claro que yo me tiré contra el parquet y casi me rompo las costillas...”.

Con todo, más allá de tantos excesos (algunos aún recuerdan sus crudas declaraciones sobre la adicción de Celeste Cid y otras apariciones públicas un tanto desencajadas), Joaquín no sólo tiene buen ánimo: también tiene buen aspecto. ¿Cómo hace?

“Y... tengo mis trucos: para empezar, duermo mucho. Tomo Ensure Plus (vitaminas) en latas. Tiene todas las proteínas: es como comerse un churrasco con fritas.”

El otro secreto sería el “lust for life”: Joaquín contagia entusiasmo y se entusiasma mientras me comenta que en un momento él y Agustín Della Croce (tecladista del grupo y responsable de los excelentes arreglos de cuerdas del grupo) tuvieron el año pasado un fuerte enfrentamiento con los demás miembros de la banda, que se completa con el bajo de Rodrigo Bosco y la tremenda guitarra de Gonzalo “Gutty” Gutiérrez. Joaquín comenta que se estaba haciendo imposible trabajar con ellos dos: “Fue muy linda la forma que la banda salió de ese pozo; arreglamos que un día antes de cada show había que dormir, porque estaba pasando que llegábamos tarde a los shows... o faltábamos. Entonces nuestro manager puso como obligación que nos quedáramos a dormir en su casa. La banda tiene 3 o 4 años, pero la verdad es que tuvimos que superar muchas crisis. Y también pasamos momentos muy lindos, porque ganamos el Premio Carlos Gardel con el disco anterior”. En 2009, el disco 110%, con sus melodías preciosistas y el ya conocido sentido del absurdo de Joaquín (que reconoce a Mel Brooks como una de sus principales influencias), ganó el Premio Gardel en el rubro “Mejor Album Nuevo Artista de Rock”. Más “guitarrero” y con invitados como Jorge Serrano, Leo García, Los Tipitos, Cucho Parisi, Ezequiel Araujo y El Bolsa González, el disco contó con la producción de Moska Lorenzo, lo que le da un toque “sutilmente decadente” al disco.

La amistad, el tercer tema del disco, es la canción que ya está sonando en las radios y que retoma un tópico que siempre inspiró a Levinton: las amistades más o menos peligrosas: “Yo tengo un amigo que es barrabrava de Boca. Y la cuestión es que cayó preso. Y hubo que bancar: lo saqué en 6 días. Y el chabón, que es re heavy y que siempre te dice ‘eh, maricón’, ‘puto’, vino y me dijo: ‘Te quiero’. ¡Eso fue tremendo!”. Que una canción de amor que suena en la radio haya sido dedicada a un barrabrava es algo que dice mucho de la forma de ser de Joaquín. Y que su amigote sea de Boca demuestra que el “amiguismo” de Don Levinton es cosa seria: por estos días, Joaquín tiene otra canción dando vueltas, hecha junto a Ezequiel Araujo. Se trata de un tema de “amor incondicional, de ese amor que el autor de Yo no me quiero casar viene esquivando con elegancia a lo Isidoro Cañones (otra referencia obligada en su imaginario). Se trata de River Plate, un temazo que cualquiera puede escuchar desde YouTube y que incluso ya suena en los parlantes del Monumental como forma de arengar a un equipo crónicamente necesitado de apoyo espiritual. Y todo hace pensar que el tema puede ser el himno del regreso de las gallinas a Primera (lo cual quizá nos ahorre tener que escuchar a Ignacio Copani haciendo el suyo).

Retozando en su sillón y acompañado por su amiga Julieta, Joaquín se emociona: “Amo esa canción. ¿Por qué no entró en el disco? Porque salió un poco después. ¿Si va a ascender River? ¡Dios te oiga! Igual, yo estoy chocho: me gusta la B. Me encanta, es re linda, hay más amor por la pelota y por la camiseta”.

Ezequiel Araujo (que como productor todo lo que toca lo convierte en oro, tanto por calidad artística como por cantidad de ventas) también hizo con Joaquín A todo trapo, la canción que le da nombre al álbum y que le da su cierre electrónico y fiestero, con la bizarra mención a Pappo (“Por favor, poné un disco de Pappo”, pide Joaquín en la letra de un tema electrónico hiperbailable que se mofa del recordado affaire Pappo-Deró). A sus espaldas, una enorme foto del Carpo confirma que cuando el ex Turf dice que Buscando un amor, grabado por Alvaro Villagra y último disco de Pappo, fue una influencia vital en este disco que no está siendo, por una vez, irónico ni provocador: las guitarras de este disco son una cosa seria. Volviendo con A todo trapo, el ahora cantante de Sponsors nos comenta que ese tema “sale de Joacucho: un proyecto que teníamos con Cucho. De hecho, ese tema lo hicimos en la Joacucha, que es mi casa rodante”.

CADA VEZ QUE CANTO, PIENSO EN VOS

Mientras Levinton sigue con la enumeración de anécdotas que condimentaron la composición y la producción de su disco, queda claro que el amor para él es algo universal: de ahí a que le salga igual de redonda una canción de amor a un club, o a algún amigote que las viñetas más agridulces como Lo mejor del amor o Sin tu amor, más sutiles y personales. “Las canciones a la mujer son de desamor y las canciones de amor son canciones a la amistad”, confirma el autor de Pasos al costado.

Mientras me muestra los últimos videos de la banda, Joaquín continúa con la enumeración de anécdotas, algunas irreproducibles y otras incomprensibles, como la composición de Afuera llueve el día que nevó en Buenos Aires: “Yo nunca me di cuenta de que nevó. Yo pensaba que era un día soleado y estaba haciendo un reggae, como si estuviera en la playa... ¡y afuera estaba nevando! Imaginate. Y me perdí la nieve”).

Locura va, anécdota viene, el disco funciona: es energético y autoindulgente, divertido y ocurrente, insólitamente alegre. Y la premisa o promesa inicial en el primer tema (ese dedicado a Serrano) de que “esto se pone cada vez mejor”, se cumple: los Sponsors hicieron un disco sin vueltas, sí; pero para hacerlo tuvieron que dar miles. Todas las que hicieran falta. Claro que Joaquín nunca fue de intelectualizar demasiado, y la verdad es que tampoco hace falta: “No hay que buscarle mucha vuelta, es música para disfrutar”, dice y acepta que es sorprendente la cantidad de clichés que hay en el disco: “El disco tiene muchos clichés, sí... Pero eso es lo más lindo: hasta el amor es un cliché. Si no fuera por los clichés, ¿qué nos queda?”. Por ahí anda dando vueltas Raquel, su perra, a la que llama con un gesto, citando involuntariamente a aquella vieja canción Decadente.

Es interesante cómo Jorge Serrano, que canta en el disco y le prestó su estudio en Gesell para grabar las voces del álbum, fue convirtiéndose en una influencia esencial y decisiva para Joaquín, que grabó su primer disco en 1995 (Revolución, con Juana la Loca) y que se fue de la banda porque no lo dejaban tocar Enlace, de los Ratones Paranoicos. “Cuando entré a Juana tenía 17 años y a los 18 años ya había arrancado con Turf. Con los chicos tocamos 15 años, son más de mil shows. Pero mis gustos no cambiaron tanto: siempre fui fan de los Stones.” Dentro de la enumeración de anécdotas que derivaron en canciones, hay tres quizás un poco más crudas. De tan explícitas que son, Dealers, Da más gratis y Drogarse y coger no necesitan de ninguna historia, ni explicación. Siempre estuvo claro que Levinton se sentía cómodo en el rol de “rock star”, y versos como “los vecinos se reían / el ladrón y el policía / pero cuánto pagarían / por un día de mi vida”, o “lo mejor que sé hacer es drogarme y coger”, o “yo quiero tener un millón de dealers acá rondando a mi alrededor”, llaman un poco la atención.

Y en un punto, más allá de las furiosas guitarras de Gutty Gutiérrez y de la simpatía de Levinton, también saturan un poco. ¿Se dará cuenta Joaquín de que después de haber escrito una letra como la de Dealers va a tener toda su vida un séquito de vampiros alrededor? “Esas canciones son un retrato de una época: no son canciones que uno se pone a componer adrede. Son más bien consecuencias o fotografías de momentos que pasamos. Y la verdad es que fue un momento muy hermoso de mi vida: mucha fiesta. Mucha amistad. Fiestas interminables. Yo vengo de ser un chiflado de los excesos y estuve 5 o 6 veces a punto de morirme. Pero ahora cambiaron muchísimo las cosas. Y también es importante para el futuro comprender que no hay que hacer apología de las drogas. Cada uno tendrá su experiencia y aprenderá a su manera. Las cosas tienen un punto de saturación. Cada uno sabe lo que hace, o no sabe lo que hace y después va a aprendiendo.”

Así como, en las tiras de Patoruzito, Isidorito Cañones no daba pie con bola, pero al crecer, en sus Locuras de Isidoro, el mismo personaje se convirtió en un tipo al que le salían todas, Joaquín también parece haber aprendido bastante, prácticamente sin cambiar en nada.

“A mí nunca me vas a encontrar triste. La idea es hacer cosas que duren, pensar en el futuro: vamos a pensar que las cosas no se acaban, que el sentimiento del final es una mentira, que las cosas están mejor que antes, que es algo real. A mí me da igual quién está en la política, de hecho yo nunca voté. Mientras no esté un dictador, alguien que esté haciendo locuras totales...”

¿Locuras totales? Joaquín, que alguna vez supo cantar aquello de “loco un poco, nada más”, se ha animado en estos tiempos a vivir varias “locuras totales” (como cuando se compró un martes a las 11 de la mañana una casa rodante, la antes mencionada Joacucha, y se fue ese mismo día a Valeria del Mar, donde quedó abandonada) y a hacer declaraciones públicas (como las que hizo hace poco sobre Celeste Cid) políticamente incorrectísimas. Pero, aparentemente, parece saber quiénes lo quieren y quiénes no.

Hablando sobre otro de los temas del último disco (Los que te quieren de verdad), Joaquín nos comenta que “trata sobre la gente que cuando te ve mal, te dice: ‘Che, no tomes más, estás mal’. Y después al rato viene y te pide un saque. Los que te quieren de verdad se dan cuenta de como estás ni bien te ven”.

A pesar de estar a menudo en el centro del huracán, Joaquín parece haber encontrado de algún modo algún punto de equilibrio entre sus músicos, sus amigos del Club Atlético Decadente y su amado Club Atlético River Plate (del que es hincha, aunque juegue mal o juegue bien). “A esta altura, los Decadentes son como una familia para mí. Jorge me bancó grabar en el altillo de su casa en Gesell, que es un lugar hermoso: parece la casa de Pinocho, es como un sueño ese lugar, hasta tiene vista al mar. Jorge también hace carpintería, así que mientras cantaba yo lo escuchaba serruchar. Y ahí ves que el tipo tiene 5 guitarras y al lado 5 serruchos re High Fi que se mandó a traer de Inglaterra. El grupo suena bárbaro y las voces pueden llegar a arruinar un disco si no están bien. Ahora, ¿viste lo que es el violero (de Sponsors)? La gasta, es fanático de la viola, fanático de los violeros; hasta se hace sus propios pedales y efectos. Yo estoy a pleno con esta banda por cómo suena, y con Agustín (Della Croce), que me ayuda mucho con los arreglos.”

Joaquín ahora me lee todas las letras juntas del disco: “Nunca es igual. Hay que bancar. La amistad. Vos sos lo más. Lo mejor del amor. Sin tu amor. Afuera llueve. Drogarse y coger. Dealers. Da más gratis. Diarios de ayer. Tacho de basura. Los que te quieren de verdad. Acá estamos. A todo trapo. Es como la letra de una canción”, señala este muchacho que parece estar encerrado en la torre de la canción. Una torre especial con acceso al mar, y a toda una fauna de personas (y personajes) de lo más variada: “La propuesta nunca cambió. Yo empecé con Una pila de vida (primer disco de Turf), que es una broma al ‘sponsoreo’. Y esto es Sponsors. Para mí, un grupo de rock es fantasía. Uno de los deberes de un grupo de rock, para mí, es ése: transmitir una ilusión, crear un mundo paralelo. Si vos ves los videos que hacemos, son cortometrajes, no son videoclips. Nosotros queremos hacer una música que sea popular, no quedarse estructurado en el rock, que es muy sectario. No ser un grupo más del Pepsi Music Festival. A mí me interesa el absurdo: tiene que ver con una postura ante la vida. Creo que es mucho más fácil tomarse la vida con ese absurdo.”

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