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Jueves, 23 de febrero de 2012

KARAMELO SANTO REGRESA CON DISCO NUEVO QUE SE LLAMA KARAMELO SANTO

“Va a pasar lo que tenga que pasar”

Reorganizados después de la salida del Goy Ogalde, la banda mendocina apuesta a recuperar la frescura en un disco grabado con todos los músicos tocando al mismo tiempo. “Eramos de nuevo chicos, disfrutando realmente de la banda”, dicen Diego, Piro y Gody. El 3 de marzo tocan en Groove.

 Por Julia González

Karamelo Santo ya no vive de okupa en La Boca. Pasaron años, familias, hijos y, en definitiva, la vida. Pero igual todos confluyen en esta sala de ensayo de Banfield, una casona colonial con una galería llena de hojas secas que seguramente cayeron el otoño pasado y nadie aún barrió. Sin embargo, esta naturaleza muerta puede ser una analogía para entender la fugacidad de la existencia y el modo en que aparece otro mundo o, al menos, un nuevo contexto. En la galería, y respetando la hojarasca, se amontonan estos diez músicos cuyos orígenes son, en su mayoría, mendocinos. Bajan las cervezas del freezer y convidan agua fresca, una actitud obligada en estas latitudes del planeta, en esta época del año, donde parece que la Tierra no perdona las malas decisiones ambientalistas.

Cuidan, además, de que en la foto se lea el decreto de la remera de Diego Aput (bajo) “No a la minería”, misma leyenda escrita en el reverso del cuatro con el que posa Pedro “Piro” Rosafa (voz y percusión). Al igual que en trabajos anteriores, los cuyanos vuelven a tocar temas del medio ambiente en su nuevo disco homónimo, también Karamelo Santo. Hay canciones como La vida es la razón, donde un fragmento de audio extraído del corto Abuela mapuche, de Alejo Estrabou, explica que ellos, los mapuches, son quienes toman agua del arroyo, agua contaminada, “y de esa manera nos están matando”. En este nuevo disco el mestizaje sigue mandando: reggae, ska-punk y una cumbia pura son la cosecha de casi dos años de trabajo. Se escucha “qué vas a hacer con el oro cuando el planeta esté desierto” en No más; o “unos la golpearon y fallaron al pensar que acá era todo para ellos” en la folklórica Grita la Pachamama. “Karamelo Santo siempre ha tenido una conexión con la Tierra y con las cosas que nosotros pensamos que se hacen mal y son contraproducentes para la Tierra y los humanos, y siempre hemos apoyado desde hace mucho movidas por el estilo y es evidente que se están mandando una cagada tras otra, y también es evidente que esos recursos no renovables, como el agua, no vuelven. Tienen uranio y cianuro y toda la mierda que pretenden ponerle para atraer oro y cualquier otro metal. Entonces estamos muy en contra de esta situación y tratamos de manifestarla como podemos en una canción”, dice Piro.

–¿Cómo se vive el tema de la minería en Mendoza?

Gody Corominas: –Sin dudas, en Mendoza también pega fuerte la situación, directamente a través de toda la Cordillera. Esto no es de ahora; ahora por suerte sale un poquito más a la luz y hay como una conciencia de la gente que no está cerca de la situación, pero viene de arrastre y la verdad que es un poco tarde, y por lo menos nosotros ya veníamos de tratar de concientizar a la gente. Uno hace lo que puede, ofrece su postura y nada más, no es una imposición, pero uno sabe lo que es estar ahí cuando ya pasó, y la verdad es que no hay vuelta atrás. Es complicado, parece un tema menor, pero les toca a todos, no solamente al que vive cerca. Ya se va a dar cuenta el que vive en ciudades que dice “a mí qué me importa”.

–¿De qué forma se puede dejar de ser la basura del mundo, tal como lo cantan en No más?

Diego: –Excede a la ecología, la basura es pasar en rojo y matar a una persona. La basura es aumentarse cien por ciento el sueldo y cagarse en la mayoría del país, eso es la basura, es defender la minera y que vos como gobierno no cuides la Cordillera. La conciencia ciudadana es relativa si no te cuida un gobierno. Hay que comprometerse.

Existe una razón por la que Karamelo Santo llamó de forma homónima a su séptimo disco. Nombrar es institucionalizar y también es asistir simbólicamente a un acto de reconocimiento, por eso Karamelo Santo selló con su nombre propio este nuevo trabajo que tiene que ver más con la celebración de una reunión humana, que por una decisión musical. En este nombrarse a sí mismo se resignifica una banda que viene de un momento de confusión y desmembramiento. Ya digerido el golpe que significó la partida de Goy Ogalde (guitarra y voz) en septiembre de 2010, los Karamelo se arremangaron, buscaron un puñado de canciones, compusieron otras tantas e hicieron de esta sala de ensayo del Cono Sur su segundo hogar.

–¿Cómo vivieron estos dos años en el que estuvieron un poco escondidos?

Gody: –El 2011 estuvimos básicamente grabando. Fue el año donde a partir del 5 de enero estuvimos alrededor de 6, 7 horas en esta sala trabajando de lunes a viernes y salíamos a tocar los fines de semana. El disco lo íbamos armando y testeando en cada show. Trabajar de esta forma realmente fue muy positivo para el armado del disco que fueron trece canciones de entre varias. En el 2010 hicimos la gira sin Goy (N. de la R.: desde 2002 viajan todos los veranos a Europa a tocar). En ese momento él no iba a la gira por una situación de salud y a fines de 2010 nosotros nos enteramos por Facebook de que abandonaba la banda. Básicamente desde septiembre de 2010 hasta fin de año nos dimos un tiempo como para reencontrarnos acá en la sala, para juntarnos a tocar, reversionar canciones viejas que desde tiempo no se hacían y eso nos llevó a que llamemos Karamelo Santo al disco también.

Diego: –Después de ese tiempo fue un poco reordenarse, reencontrarse, cambiar un poco el modo de laburo de la banda en general, transformarnos de nuevo en una banda, confiar en cada uno de nosotros, cosas que se habían perdido en el camino. Estábamos pasando un momento bastante malo. Y fue respetar un poco eso, respetarnos de verdad antes de ponernos a laburar juntos en el material nuevo. Y cuando nos sentimos bien, empezamos; la verdad es que estamos más que felices.

–La canción Colocón habla con melancolía del pasado.

Piro: –El año ‘97 decidimos venirnos para acá, fue un verdadero despegue, se nos abrieron muchas fronteras. Ese momento fue crucial en nuestra vida, esa letra la escribí yo y a veces es importante volver atrás y acordarte. Fue un momento duro, el primer año fue bastante complicado, pero así y todo fue muy bonito, el comienzo de una gran historia.

–¿Qué queda de esos chicos que llegaron a Buenos Aires en el ‘97? ¿Extrañan algo de ese momento?

Piro: –Se puede extrañar que era todo más liviano, que uno se podía entregar a lo que viniera... cómo decirte: irte a la mierda de allá y caer acá. Durante muchos años no supimos qué iba a pasar, vinimos de paracaídas. Fue sentir que tenías todo que perder y mucho que ganar. Ahora todavía seguimos teniendo 20 años a la hora de tocar. También hay muchas responsabilidades, hay familias detrás. Ya con este proyecto nomás tenemos más de veinte personas trabajando, pesan otras cosas. Hay más ataduras, más cosas de las que uno tiene que estar sí o sí pendiente. Pero en aquel momento estaba esa voluntad.

Diego: –Fue un viaje de aventuras, va a pasar lo que tenga que pasar y vamos a disfrutarlo al máximo. Creo que hubo mucha fortaleza en lo personal de cada uno a su modo y muchos estuvieron un tiempo y decidieron volverse, otros nos sumamos y ese tipo de situaciones se van forjando y fue un momento de aprendizaje. Somos de respetar mucho los orígenes, somos bastante arraigados. Hace mil años que no vivimos allá, la mayoría somos mendocinos y tenemos el cariño realmente intacto. Y ahora hay una presentación fuerte del disco allá, es una cuestión de necesidad. Estamos felices con eso.

Gody: –Y recordar ese momento te da el empuje de decir “vamos para adelante porque es lo que quiero hacer”. Lo haría bajo cualquier circunstancia, estamos bárbaro, somos un montón de gente que pensamos lo mismo. Y bueno, al espíritu hay que rescatarlo.

–Y musicalmente, ¿qué los distancia del primer disco, La Kulebra?

Piro: –Este es un disco más orgánico, el sonido que hemos logrado es también nuevo porque los últimos discos tenían mucha post-producción y aquí se laburó mucho antes, de hecho el disco se grabó con todos los músicos tocando a la vez, una cosa que hace años no hacíamos.

–Sin embargo suena muy limpio.

Gody: –Claro, porque a la altura de grabarlo ya teníamos cincuenta shows encima.

Diego: –Tenía que ver con eso que te contaba de reencontrarnos, de estar felices, de estar juntos. Eramos de nuevo chicos, disfrutando realmente de la banda, de nuestros compañeros, del trabajo diario de venir acá, a ver qué sucedía, eso fue lo que más nutrió la situación y apuntamos a eso, tener la frescura y energía. Todo bien con la tecnología, pero cuando tocan todos juntos y está todo bien, se nota, eso tiene onda.

–¿Cómo fue el proceso de la composición de esas canciones?

Piro: –Hubo muchas charlas, pero no fue un duelo, fue corta la situación porque decidimos que no daba quedarnos en ésa. No daba para quedarse muy quietos pensando, pensamos un ratito, una semana y basta: a tocar. Hay que resaltar también el laburo de los productores (N. de la R.: Pablo Guyot y Alfredo Toth), que empezaron a aportar y a acomodar la catarsis que íbamos tirando, fue muy rico todo.

–¿Y qué fue lo que realmente pasó con Goy?

Piro: –No pasó nada, se acabó. Se acabó el amor que venía a pique hace muchos años y tratamos de levantar la puntería con varias charlas de la mejor manera, de la peor manera, pero tratamos de sostener un grupo y había muchas diferencias, muchas cosas que nosotros pensamos. No vamos a contar detalles porque es absurdo, pero nosotros pensamos que él no se portó bien con nosotros y él no se hizo cargo. Ahí terminó todo y punto. Podríamos haberlo charlado un poco más, pero el día que se lo planteamos todos, que nos pusimos todos de acuerdo, él le dijo a nuestro manager que no quería tocar más, que se iba de la banda. Desde ese día nosotros no nos cruzamos nunca más, no hablamos más con él y realmente, hoy por hoy, sentimos que no tenemos ganas de tener ningún tipo de relación porque no terminamos bien nuestra historia. Nosotros somos diez personas, somos familia y realmente queremos sentirnos felices tocando. Decidimos ir para adelante sin intención de lastimar a nadie, pero defendiendo lo que nosotros pensamos.

Tocar con actitud spinetteana

Estaban ensayando cuando se enteraron por Internet de la partida del Flaco. Así que, en un respeto tácito, los Karamelo Santo dejaron sus instrumentos y cada uno fue para su casa.

–¿Cómo se tomaron la

muerte

de Spinetta?

Piro: –Muy mal. Lo conocí al Flaco cuando los conocí a Diego y al hermano (Leandro Aput), que eran unos guachitos fanáticos del Flaco y ahí me lo empecé a fumar de verdad. No te voy a decir que es como si se hubiera muerto mi viejo, pero sentí una gran ausencia cuando me enteré de que el loco se murió.

Gody: –Nosotros alguna vez, en esta etapa de Karamelo, hemos bromeado con la actitud spinetteana de mostrar los temas nuevos y cagarnos un poco en las fórmulas o en las listas, en no repetir un Nunca. Cuando arrancamos el disco nos cuestionábamos el hecho de meter tantos temas nuevos en un show, pero basados en el concepto del maestro Spinetta dijimos: “Está todo bien, es la forma de crecer, es lo que queremos, tocar temas nuevos”.

Diego: –El lo primero que respetó toda su vida fue la música, en eso basó su obra: en hacer lo que su corazón le decía, hablar lo que cantaba lo que tocaba, moverse como lo hizo toda su carrera. No le importaba nada y fue fiel a lo que sintió toda su vida. Se les plantaba a la compañía y decía: “Loco, ustedes son iguales al dueño de la metalúrgica y nosotros no vamos a ser los obreros”. Y esto lo decía en el ‘70. En particular lo recibí de mi viejo y son esas cosas que te las quedás para siempre y después aprendés. Fue una pérdida inigualable, no hay un artista como él, ni va a haber.

* Karamelo Santo presenta su disco homónimo el sábado 3 de marzo en Groove (Av. Santa Fe 4389) a las 19.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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