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Jueves, 29 de marzo de 2012

LAMB OF GOD PRESENTA RESOLUTION

La cabeza pide headbanging

Catorce nuevas piezas que conservan la irritación inalienable pero suman ingredientes que hacen a la evolución musical de la banda.

 Por Mario Yannoulas

Lamb of God lo hizo otra vez. Si los de Richmond hace rato dejaron en claro que no fueron sólo una promesa, también se consolidan como una de esas bandas incapaces de sacar un disco malo. La salida de Resolution, su séptimo trabajo de estudio editado el año pasado, es un dato inevitable para cualquier amante del heavy metal. Catorce nuevas piezas que conservan la irritación inalienable, pero suman ingredientes que hacen a la evolución musical de la banda. Las cuerdas y los coros de la canción King Me son un fiel ejemplo de ello. “Una de nuestras premisas es evitar que la cuestión se nos vuelva aburrida, para eso buscamos hacer cosas que no hayamos hecho antes, y en este caso nos pareció bien meter condimentos nuevos en canciones como King Me. No nos asusta torcer la dirección y probar cosas que nos vuelvan el trabajo más excitante. Creo que salió muy bien”, abanica el bajista John Campbell desde la puerta de su casa en el sur de los Estados Unidos: “Perdón si a veces no te escucho, cada tanto pasa algún camión a los pedos”, se excusa.

La producción de Josh Wilbur (quien trabajara en espacios tan variados como Limp Bizkit y LCD Soundsystem), tal como había pasado con el antecesor Wrath (2009), puso el acento en la presencia de las guitarras junto con el pulso de la batería arrolladora de Chris Adler. Sigue quedando claro que es más una banda de riffs que de solos de guitarra, es decir que prima lo colectivo por sobre lo individual, y si a la aproximación categórica de los músicos se le suma el aporte creativo de Randy Blythe, el futuro es promisorio: el cantante ya no es sólo un loco de mierda con gran capacidad vocal sino un trabajador más de la banda. Hace más de un año que Randy no toma una gota de alcohol para recuperarse de su adicción, y eso ayudó a la hora de componer y trabajar en el estudio. “La sobriedad de Randy ayudó, sin lugar a dudas, por eso creo que es el mejor disco que hicimos. Estuvo muchísimo más concentrado de lo que jamás lo había visto. Ya sabíamos lo que podía hacer con un micrófono, pero sobrio es otra cosa, hay cosas de él que no habíamos descubierto. Lo prefiero así toda la vida. Es distinto estar de gira con este Randy, pero no sólo por la música o la convivencia: ahora se transformó en un tipo con el que me gusta salir un rato, tiene algo interesante para decir en una conversación”, se sincera Campbell.

Tal vez la condición de sureños, su aprehensión por el groove metal y el picante de un cantante bravucón llevó alguna vez a la comparación con Pantera, pero Campbell hurga en el fondo del baúl para encontrar una influencia esencial –quizás imprevista– para la música de Lamb of God: el blues americano. “En Resolution, la influencia del blues se nota totalmente. Pienso en canciones en particular, pero se me ocurre que es a lo largo de todo el disco, especialmente las canciones que partieron de (el guitarrista) Mark Morton. Ghost Walking sería un buen ejemplo.”

Hay otra novedad en Resolution: el disco fue compuesto durante la última gira del grupo, que incluyó un paso por la Argentina. Fue pergeñado entre habitaciones de hotel y horas de ruta, lo que le dio un aire más natural y vertiginoso al proceso de creación. Más allá de cualquier análisis, el resultado es físico: al apretar play, la cabeza pide headbanging desde el principio hasta el fin... ¿hay una fórmula? “No tengo idea, es lo que hacemos. Es el resultado de cinco amigos que se juntan porque les gustan las cosas extremas, pero para nosotros es natural. Tratamos de desarrollarnos cada vez más como músicos y de expandir siempre el horizonte. Creamos nuestro propio estilo porque estamos juntos desde hace más de quince años, aunque sabemos que a partir de ahí podemos expandir las fronteras del sonido sin dejar de ser una banda de heavy metal.”

* Lamb of God presenta Resolution junto con Lacuna Coil y Hatebreed este lunes desde las 18 en El Teatro de Flores, Av. Rivadavia 7800.

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