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Jueves, 9 de agosto de 2012

RIKI RIKI TAVE, DE ATALAYA A BARRACAS

“Me molesta un poquito tener muchas referencias”

Llorando en Corea es el nombre del último tema que designa al tercer disco. “Lo positivo de tener una banda en el Oeste es apostar a que la gente se junte”, dice Emiliano Suárez.

 Por Julia González

Sentirse en Corea es tener una sensación concreta de lejanía. Más de quince mil kilómetros de distancia efectivamente es sentirse lejos. Pero estar llorando en Corea suena al desamparo más brutal. Eso imaginó Riki Riki Tave una noche mientras viajaba desde su Atalaya natal a Barracas en colectivo con un equipo de guitarra. Iban a tocar en Sitio Plasma, cada vez más acostumbrados a la camaradería del rock de Capital, donde plantaron bandera, y cada vez más apartados del sonido del Conurbano. Y tan lejos se sintieron de sus casas que al pasar por un barrio coreano tuvieron alivio de –realmente– no estar en Corea y tener que volver con el armatoste de sonido. Ahí sí se hubieran quedado llorando: Llorando en Corea, tal es el nombre del último tema que designa al tercer disco. “Lo positivo de tener una banda en el oeste es apostar a que la poca gente que está haciendo algo, se junte, que no sean islitas como en algunas partes de Capital, sino que haya una atracción natural de hacer cosas”, dice Emiliano Suárez (guitarra).

Pero claro, este Atalaya corresponde al partido de Isidro Casanova, y no a la localidad de las mejores medialunas al paso camino a Mar del Plata. Parafraseando a Charly García, se puede resistir el karma de vivir en el oeste, lo cual no significa un drama para ellos, “pero es como que no tenés nada servido, lo tenés que armar y a lo mejor lo que se genera es más auténtico que cuando hay demasiada facilidad. Quizás es discutible, no es que tenemos un problema con Capital ni mucho menos, pero hay gente en el Conurbano que hace cosas realmente muy zarpadas y no trasciende porque no está puesto el ojo ahí”, agrega Emiliano.

“Soy un marinero de los siete mares, tiki tiki tiki, riki riki tave”, le cantó en sueños a su hijo recién nacido Cornonel Pali (batería) y al despertarse tuvo la certeza de que la fantasía onírica se haría realidad en forma de banda de rock con matices bluseros bien potentes. Así comenzaron la historia hace nueve años tocando en Celos, el bar que atendía Pali en Atalaya, donde también grabaron el primer disco, Tuky Sessions (2006), y donde también armaban fechas para pagar el alquiler. Y que se llamen La Banda Misteriosa fue una mera consecuencia de sus actos. Acostumbrados a moverse por la lógica sigilosa del enigma, crearon un código entre ellos. Distancia y evolución es lo que separa entonces al baño de Celos de Ion, ya que Llorando en Corea fue grabado en dos sesiones intensas dentro de uno de los mejores estudios del país. Dicen que la experiencia Ion los enriqueció y ese salto significó un crecimiento, a nivel banda y también grupo humano. El disco estará listo físicamente a fin de año y lo mezclará ese especie de trovador platense que es Shaman Herrera. Con el álbum anterior, 95 problemas, los Riki Riki Tave se quedaron a medias con la intención de grabarlo en formato doble. Por eso, la introducción de Llorando en Corea corresponde al final del último tema de 95 problemas. Así, si seguimos jugando con la imaginación, tenemos un álbum doble separado tan sólo por la finitud temporal. “El segundo disco se llama 95 problemas, porque veníamos ya quemados de tener problemas con cables y habíamos grabado un tema que había quedado rebién y la computadora se cuelga y tira un informe que dice ‘su computadora ha detectado noventa y cinco problemas’, y nos pareció que el disco se tenía que llamar así”, cuenta Emiliano.

Es inevitable escuchar referencias a La Pesada del Rock and Roll, a Pappo, a Color Humano, aunque con cierta estampa de la crudeza del sonido actual. Para Riki Riki Tave no hay una etiqueta, sino que pueden mezclar una melodía circense con riffs de guitarras enérgicas o hacer de un vals un rock bien setentoso y sofisticar el sonido con un piano sutil. “El sonido de guitarras, el formato, me parece que pasan otras cosas. Con los elementos que tenemos generamos una música que sale de todos”, detalla Juanjo, y Emiliano aclara: “Yo creo que en cada disco que aparece se van despojando las referencias, se va puliendo y encontrando un sonido más Riki Tave. A mí principalmente me molesta un poquito tener muchas referencias”.

* Riki Riki Tave toca el sábado El 18 en Viento Sur (Arnaldo 125, San Pedro) a las 22, y el jueves 23 en Zaguán Sur (Moreno 2320) a las 21 en el ciclo Las Visitas.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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