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Jueves, 13 de septiembre de 2012

HARDCORE ERA EL DE ANTES

Pasión por la patineta

Nombres como Black Flag, Minor Threat, Fugazi o Los Crudos resuenan como insignias de trabajo, solidaridad y cooperativismo que estimulan el accionar de Los Verdaderos, Los Valientes y Los Caídos.

 Por Julio Nusdeo

“Nuestra arma es la solidaridad.” La frase, colgada a la entrada de una casa okupa en País Vasco, fue vista por Los Caídos en el tramo final de la gira que los tuvo 25 días por Europa. Refleja el espíritu de un estilo musical que promovió la autogestión y la libertad entendida en el más amplio sentido. Nombres como Black Flag, Minor Threat, Fugazi o Los Crudos resuenan como insignias de trabajo, solidaridad y cooperativismo que estimulan el accionar de estas tres bandas: Los Verdaderos, Los Valientes y Los Caídos.

Los Verdaderos surgieron en San Martín, del desprendimiento de otra banda que tenía Mariano, su cantante, y hace 12 años que tocan “por todos lados, todos los barrios y algunos lugares más lejanos como Brasil, Chile, y el interior del país”, cuenta. Los Valientes empezaron a tocar en 2009, en el barrio de San Telmo, mientras que al mismo tiempo, en Campana, Los Caídos largaban con lo suyo. “Nací en Campana y en los ‘90 el fuerte era andar en skate y escuchar Fun People”, cuenta Joaquín, cantante de Los Caídos, quien reconoce en el accionar de la banda de Nekro una “re escuela” en la difusión de la ética DIY (do it yourself - hazlo tú mismo). “Me enteraba de que Ugly, su sello, editaba algo nuevo y al toque quería escuchar quiénes eran. Así conocí a Los Crudos. Era increíble que unos pibes, que vivían a diez cuadras de mi casa, giraran por Europa, editaran en vinilo, tocaran tres veces por Estados Unidos, fueran a tocar a Japón, trajeran bandas de afuera a tocar. Te daba a pensar que hacer eso era posible. Si lo hicieron ellos, por qué yo no.”

El espíritu de hermandad que une a Los Caídos con Los Valientes se remonta a principios de 2011, cuando Ramiro, el baterista de Los Caídos, entró a tocar en Los Valientes. “Rami trabajaba en la galería Bond Street. Titi llevaba casetes de Los Valientes a ese local y sabía que Ramiro tocaba la batería con nosotros. Cuando ellos se quedaron sin batero, Titi le propuso tocar”, resume Joaquín. La historia cuenta que esa hermandad los llevó enseguida a compartir una gira por Chile, a la que le siguieron otras por Brasil y Paraguay. En esa primera instancia las fechas en Capital eran nulas o casi, debido ‘al prejuicio que se tiene de tocar hardcore punk, un estilo que no es el más amigable para un promotor. Piensan que tocás y rompés todo’”, dice Joaquín. Por su parte, Los Valientes nació en la sala de ensayo de Espacio Plasma. Después de cuatro meses de practicar ahí, cuando quisieron hacer una primera fecha les respondieron con evasivas: “Ah, ustedes hacen punk... mmm... no la veo”, recuerda Titi.

Los prejuicios eran trasladables a todos los ámbitos, ya sea en familia o en la Facultad, a la hora de pretender explicar lo que hacían. Al punto de responder un ambiguo “rock”, ante la pregunta. Pero el prejuicio se cuela por todos lados, hasta padecerlo en carne propia, en medio de la gira. “Nos habían dicho: ‘Tengan cuidado, la frontera con Suiza es muy complicada. Son muy fascistas y te revisan todo’. Nosotros íbamos súper cagados. Llegamos y nos preguntaron de dónde éramos y qué hacíamos. ‘Somos una banda, estamos de gira’. Vieron atrás los equipos y la respuesta fue: ‘Bueno, chicos, bájense, denme las llaves y pasen por aquella sala’.” Después de una revisación general y control antidrogas, continuaron el viaje.

De una manera u otra, las tres bandas son hijas del Buenos Aires hardcore. Los Valientes y Los Verdaderos deudores de la escena del Teatro Catalinas Sur, con bandas como Autocontrol, DAJ o NDI, mientras que Los Caídos, en Campana curtieron Anesthesia, Fun People y Delmar. “Tuvimos la suerte de haber estado en dos epicentros de la escena local”, reconoce Titi. Mariano también se dice afortunado: “En 1992 egresé de la primaria y entré en un colegio donde iban varios pibes de bandas hardcore de esa época. Varios cursaban conmigo y nos hicimos amigos”. Influenciado por el germen punk que inundaba la ciudad, Mariano se metió en las disquerías de Belgrano y compró sus primeros discos: “Minor Threat, Youth of Today, Bold, Gorilla Biscuits y Warzone, entre otros clásicos”. A los 15, Mariano llevaba un estilo de vida straight edge y era la voz en Vieja Escuela, su banda “de toda la vida”.

Después vendría Nueva Etica y, más tarde, Los Verdaderos. Con estos últimos editó tres discos a través del sello independiente Vegan Records, “apadrinador de todas nuestras locuras. El primer CD se llama Verdaderos hits, pero ése no me gusta; yo tocaba mal el bajo y ese pibe cantaba peor (risas). Si a alguien le interesa ese disco, que lo busque bajo su responsabilidad. Después de un parate empecé a cantar yo, y en el 2005 sacamos Volver. Ahí están nuestros mejores temas. En 2008 sacamos el tercer CD, Por siempre en mí, con mejor sonido y temas más elaborados que los anteriores”. Todas sus grabaciones y el arte de los CD fueron siempre gestionados por ellos, con amigos y Vegan Records.

Los Caídos hacen coincidir sus ediciones con las giras “para tener algo que ofrecer al público”. Para la gira que hicieron junto a Los Valientes por Paraguay sacaron un split en casete, en el que cada grupo interpretaba temas del otro. Además tienen editado un 7º llamado El Destierro y otro más que esperan que llegue de República Checa. “Creímos que íbamos a tenerlo para cuando estuviéramos por allá pero se retrasó”, explica Joaquín.

Los Valientes habían editado tiradas chicas de casetes (aunque ya llevan más de 300 copias de su debut homónimo) y tienen fresco su 7º Maravilloso estupor sin sentido, editado en colaboración con Rastrillo Records y el sello brasilero Lajä Rex. Entre el arte de tapa y la gráfica de las bandas se destaca una remera de Los Caídos con la cara de Cristina Kirchner con los ojos tachados. “Con Los Caídos hacemos muchos rip-off, que vendría a ser algo así como un ‘tributo’. Hay una banda inglesa de finales de los ‘70 llamada Crass, que fue una bisagra en la escena punk mundial. Crass era la némesis, la contracara de los Pistols: punks autogestionados, anarquistas, viviendo en un espacio recuperado en el medio del campo. No era sólo una banda, era un colectivo de arte contracultural. En sus shows recitaban poesías, proyectaban películas, editaban sus discos y sus escritos. Ellos tienen una estética muy definida, que si estás involucrado en el punk la reconocés con facilidad. Uno de sus discos tiene en la tapa a Margaret Thatcher con los ojos tachados, y dice ‘You’re already dead’ (ya estás muerta). Nosotros hicimos los mismo, pero con Cristina, y pusimos Hablás, mentís, decepcionás, que es un tema nuestro, pero que ni siquiera tiene que ver con cuestiones políticas. Crass usó una imagen de una política de su momento, nosotros hicimos lo mismo, buscamos su ‘correlativo’, mujer fuerte del poder”, explica Joaquín.

Bandas insignia del movimiento hardcore punk de los ‘80, como Black Flag o Minor Threat, promovieron la autogestión, el espíritu DIY y llamaron desde sus letras a una reivindicación de derechos civiles. “Escuchar esas bandas te puede cambiar la manera de ver las cosas cuando sos adolescente, y la influencia no es sólo en lo musical, también está presente en las letras y en la forma de llevar adelante la banda, y eso se puede reflejar tanto en una canción como también a la hora de organizar un show, editar nuestro material, y demás.

Si bien en muchas canciones hablamos de la pasión por andar en patineta, estar en las calles, es sólo un medio para tratar de dejar un mensaje positivo y libertario, en contra de las opresiones, de los prejuicios y la resignación, con la intención de generar inquietudes que te hagan salir del destino doméstico, y de eso se trata un poco ser Valiente.” Joaquín dice: “Esas bandas que nos influenciaron tenían un contenido político/social mucho más fuerte que el nuestro. El punk nació del descontento, es contracultura. Con Los Caídos reivindicamos ese espíritu, quizá no tan directamente en nuestras letras (no tenemos un ‘cancionero’ súper político, no es el eje central de nuestra cuestión), sino más bien en la vida diaria de cada uno de nosotros. Creemos en las acciones personales como motor de cambio colectivo (autogestión, solidaridad, cooperativismo, etc.). Creemos que esas acciones son los mejores ejemplos. Cuestionamos las acciones de la realidad que vemos erróneas, y hacemos, aportamos, nos movemos basados en nuestras ideas e ideales. La militancia que vale es la del día a día. Tampoco nunca quisimos ponernos en una posición de decir, hay que hacer esto y aquello. Cada uno es autónomo y sabe qué tiene que hacer para vivir en un lugar mejor”.

Los Verdaderos se conducen de una forma más informal. “Nuestro estilo es más como Bad Brains o Cro-Mags; somos gente simple y escribimos cosas que nos pasan. Apuntamos a que los jóvenes piensen y puedan hacer algo positivo en cada aspecto de sus vidas. Creemos que en esta sociedad lo mejor que se puede hacer es ser honesto con uno mismo y valorarse”, resume Mariano, sumergido en el sentimiento de la banda. “De eso se trata Los Verdaderos, de lograr verdaderas personas, no la gilada que imponen desde todos lados. Tener una identidad es el mejor planteamiento ideológico y político que pueda existir. Es tu derecho como persona ser vos mismo.”

* Los Verdaderos se presenta el domingo 23 junto a Minoría Activa en La Casa de los Nadies, Piovano 1265, Moreno. Entrada: $ 5.

* Los Valientes se presentan mañana a las 22 en la fiesta Reckless en Niceto Club, Niceto Vega 5510, Capital.

* Los Caídos celebran su show Nº 100 el sábado 29 en La Cultura del Barrio, Capital. Pedir dirección en facebook.com/los.caidos.3

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Imagen: Cecilia Salas
 
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