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Jueves, 29 de noviembre de 2012

BILLORDO CUENTA SU DISCO

Y #Bueno...

Billordo desafía al archivo con la frente en alto, a sabiendas de que detrás de su elección no están ni la casa ni el auto, ni el sueño del barrio mejor.

 Por Julia González

“Me gusta lo que hago, no me da vergüenza decir ‘carrera’, creo que tengo una carrera, en una canción de Pavement justo se burlaban de una carrera o de una banda. Al ser solista está bueno perdurar, ¿no?, dicen que ése es el éxito. Acabo de grabar un disquito, ahora van cinco discos, en veinte años irán diez o cinco discos más. Laburo mucho por esto, me sacrifico mucho, dejé muchas cosas de lado”, describe rápidamente su perfil Diego Billordo en un bar en Pasteur y Corrientes, la misma esquina “trash” de su casa, desde donde se ve el cartel del subte línea B. Y aunque parezca una obviedad o un chiste, este paisaje retrata a la perfección a este convencido de que nunca saldrá del under y tampoco lo buscará. Así Billordo desafía al archivo con la frente en alto, a sabiendas de que detrás de su elección no están ni la casa ni el auto, ni el sueño del barrio mejor. Ese quinto disco que acaba de grabar es #Bueno, el que le faltaba después de haber hecho noise, ruido, punk, y hasta bossa nova, ska y hip hop.

Le faltaba el disco que tienen las bandas cuando se amigan con el sonido y buscan la amabilidad para la oreja del escucha. Y aunque lo compuso en un momento de mierda según él, Billordo sabía que tenía que dar vuelta ese fenómeno negativo y convertirlo en algo justamente bueno o al menos asertivo. “Quería hacerlo así, porque hice cuatro discos que son un quilombo y dije: bueno, yo no tengo ningún disco como tienen todos. Y si bien hago mis giras hace ocho años, aún hoy hay un montón de gente que me sigue diciendo ‘che, estás re loco’. Porque les parece re extraño. Yo tengo una forma de ser en los shows... El disco #Bueno es re amigable, pero el show tiene como una locura que hay que ver”, dice. Por eso redefinió con armonías pegadizas el aura de algunas letras tristes de un año difícil para el cantautor, marcado por una separación y por la muerte de sus tíos. Pero con todo lo malo llega lo bueno, y así fueron apareciendo destellos de luz, por ejemplo en el ofrecimiento de grabar el disco gratis en un nuevo estudio de González Catán.

Hace once años que el músico platense devenido porteño está en el indie, y cada álbum es una especie de vaticinio de lo que será la escena. En 2002, Billordo editaba su primer disco, Lowfidelity, grabado en una sola toma, que narraba desde el título la explosión del low fi que años después sucedería en La Plata y barrería con todo cual tsunami hasta llegar a Capital. Como un profeta del signo de su época, el platense influenciado por Flaming Lips o Pixies supo dibujar cada momento en el rock under adelantándose al tiempo según su intuición. “Yo tengo 36 años, hoy se ve como algo snob y hipster, pero yo escuchaba música rara y cuanto más rara, mejor. Antes era una pelotudez, hoy son vistas como elite. Yo me despego de esa elite pero no del hecho de que siempre tuve un camino y una actitud distinta, y cuando tuve que haber afinado, más desafiné; cuando tendría que haber hecho no sé qué, hice otras cosas”, dice el muchacho de remera roja con la inscripción Wowee Zowee, y que canta que quiere ser Pj Harvey.

Y hay algo más que simple admiración por la rockera inglesa; detrás de esa canción bolichera existe la intención de apoyar la lucha de la mujer, al margen de que le parecía simpático afirmar que quiere ser una de ellas. Billordo también quería molestar, como cuando canta sonrían, no están en California, viajan apretados como sardinas en la línea B: “vengo del rock, si digo que quiero ser mina, rompo las bolas. La idea de un heterosexual apoyando una idea homosexual choca un poco todavía. La letra también se burla del sueño americano. Mi idea es que en una canción yo pueda nombrar a Michel Foucault, como lo hice en ‘Yo quiero ser Pj Harvey’.” El hecho de que el platense no viva más en un arbolado Palermo también se refleja en #Bueno cuando canta A veces en el subte hay ladrones o Veo el llanto de Buenos Aires. “Hoy sentía con esta mierda del veto del aborto de Ramos Mejía que esos de hijos de mil puta no la dejaron, y esa letra es eso, hay un odio que se ve. Siento que Macri tiene una carga negativa muy fuerte, siento que por algo se nota que una cantidad de gente lo votó y tiene esa forma de pensar”, dice y, para cerrar, remata con el dato de que él es dragón en el horóscopo chino, con lo cual 2012 es su año, y todo tendrá el hashtag de #bueno.

* Billordo toca el sábado en MOD (Balcarce 563) con Juana La Loca a la 1.30.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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