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Jueves, 4 de julio de 2013

EL CARNAVAL DE PONCHO

Segundo triunvirato

Pese a que el flamante segundo disco del combo electrónico no apela a una reinvención, Zuker, Lopatín y Picciano siguen acercando material notable.

 Por Yumber Vera Rojas

Son siete o quizá diez metros los que separan a Poncho de la tierra. El trío quedó atrapado entre pendejos virulentos y padres presurosos que van y vienen de las escuelas que están a los lados del puente peatonal que cruza las vías del Ferrocarril Mitre, a través de la calle Zabala, en el barrio porteño de Colegiales. Es el mismo que usaron Los simuladores para presentar la primera temporada de la serie. Al igual que en ese instante de estrés estudiantil, Javier Zuker ocupa un limbo raro en la escena musical argentina actual, a dos años de que su tema Please Me, que saltó a la fama luego de que le pusiera ritmo al comercial de Frávega que protagonizó Ricardo Darín, se transformó en himno de ese verano. “Tuvimos la suerte de que la gente nos conoció a partir de ese gran hit. Aunque no somos masivos de la misma forma que Babasónicos o que Tan Biónica, saben quiénes somos”, asienta el capitán del destructor criollo de las pistas de baile. “Así que estamos en el medio, pues no nos consideramos ni rockeros, ni dance. Lo único que nos interesa es hacer canciones.”

Tenaz en su propósito y de la misma forma que sucedió con su debut, Ponchototal (2009), el grupo regresó en abril a las bateas con un atinado disco de canciones. A contracorriente de la mayoría de los artistas de la Primera División del pop rock local y ante la carencia de una escena electrónica verosímil, Carnaval no apela por la reinvención, sino que reincide en la efectividad de la fórmula patentada en su primer trabajo. “Fue una continuación natural, no hubo grandes planteamientos”, explica más tarde Leandro Lopatin, también integrante del combinado, mientras almuerza en un pequeño restó próximo al puente. “Si bien el repertorio es nuevo, hay canciones hermanas que surgieron de manera inconsciente. Para el tercer disco quizá planteemos algo diferente. Nos divertimos, no estamos marcando tendencias. Los temas los construimos en el estudio porque, personalmente, me gusta y es la única posibilidad que tenemos.”

A pesar de que Carnaval, al igual que el primer disco de la agrupación, se apoya en vocalistas invitados para terminar de empujar a la canción hacia la pista de baile, esta vez el trío recurrió a artistas de la actual generación de músicos nacionales. Aparte de Catnapp, cantante y productora devenida en nueva gran cosa de la electrónica porteña, o de The Formado, ex miembro de Bandajamoncrudo, el álbum cuenta con aportes de Boom Boom Kid, Dread Mar I y Chano, líder de Tan Biónica, quien prestó su voz para Una buena decisión, sencillo “reguetonero” del disco. “No me parece que sea tan así. Cada uno lo ve desde su lugar”, defiende Zuker entre risas. Al tiempo que Leandro evoca: “Mientras hacía la cola del supermercado chino, sonaba Dread Mar I y me acordé de lo que me dijo Javier: ‘Canta parecido a Miguel Abuelo’. Luego vino al estudio, y nos contó que le copaba lo que hacíamos”.

Aunque algunos convocados para el segundo título del conjunto, cuya formación completa Fabián Picciano, no pudieron consumar la invitación, la realización fue más fluida que la del anterior. “No se negaron, sino que no coincidieron los tiempos”, aclara Zuker, quien simultáneamente mantiene una exitosa carrera como dj. Además del inglés Justin Robertson, que fue partícipe del debut del triunvirato, el dúo londinense Medicine 8, con el que registraron Take My Hand, primer corte, y el estadounidense Steve Dub se repartieron la producción del álbum. Lo que invita a la pregunta de si la troupe extranjera de esta segunda entrega –a la que se suma Andrés Nusser de Astro para vocalizar The New World– destacó algún rasgo que diferenciara al laboratorio sonoro porteño de la oferta de la electrónica global. “Por lo general, no te comparan con otro artista”, ilustra Javier.

¿Poncho hace electrónica a la argentina?

Lopatín: Nuestra música no es dance de discoteca de cuatro de la mañana. Son canciones.

Zuker: Es un formato de canción con condimento de música electrónica. No sé si hay muchos temas nuestros que entren en la pista.

Picciano: Llegamos hasta esa instancia porque los temas nos lo piden. No pienso en cómo se hicieron sino en si me representan. Desde un montón de lados dejé el fundamentalismo musical. Que se ocupen los demás de etiquetar nuestro sonido.

Lopatín: Me parece una grasada de locos la EDM (Electronic Dance Music). Nos gustan las cajas de ritmo, el bombo en negras.

Amparado por el house, la música disco, e incluso por el electropop, lo que evidencia Tiki Tiki, en el que colabora el exponente del hit Tú sin mí, el sucesor de Ponchototal salió a la venta casi en simultáneo con la aparición de lo más reciente de Daft Punk, Random Access Memories, que denota no sólo el regreso de la dupla francesa, sino que se perfila como el gran álbum de 2013. “Es una linda casualidad”, asegura Zuker. “Por ahí encuentro puntos en común en el uso de arpegiadores o en los ritmos y la música disco. Music Don’t Stop (de Carnaval) tiene una onda Giorgio Moroder.” No obstante, el nuevo trabajo de la terna, dueña de una versión en clave de cumbia de Please Me presentada junto a Pablo Lescano en la pasada celebración del 25 de Mayo, aparece en una época en la que la electrónica argentina, en contraste con la vitalidad que ostenta el género alrededor del planeta, confirma su agotamiento. “Hay un montón de gente laburando, aunque tienen miedo de mostrar lo que hacen. Muchos me traen cosas, pero al rato desaparecen.”

Mientras una avanzada patria de productores y deejays, algunos de ellos anónimos para el común denominador local, la rompe en este momento en el verano europeo (la dupla DJ Pareja, cuya aria De la cabeza estalla en el dancefloor alemán), Poncho, el último exponente de la electrónica de esta orilla del Río de la Plata que se instaló en el imaginario argentino, aún ve remota su inclusión en los festivales internacionales abocados a ensalzar el beat. “Siempre pienso en eso”, reconoce el también conductor del programa radial Zuker Attack (FM Metro). “Si no te agarra una agencia, no podés tocar. Está todo digitado por los ingleses piratas. Salvo Juana Molina o Hernán Cattáneo, que están dentro de una, no hay otros argentinos actuando en el circuito europeo y estadounidense. Si bien hubo bandas que se presentaron en festivales importantes, luego no pasó nada con ellas.”

Sin embargo, al productor y dj lo que hoy lo entusiasma, además de Carnaval, es su flamante paternidad. “Me pega re bien, estoy feliz. De ahora en más, va a ser fuerte.” Y Lopatin augura un Poncho for Babies.

* Miércoles 10 en La Trastienda Club (Balcarce 460). A las 21.

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