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Jueves, 11 de julio de 2013

AGUAS(RE)FUERTES

Naranjas mecánicas

De Costa a Costa y vía Manu, la relación del piberío argentino con la NBA.

 Por Mariano Verrina

Los ojos entrecerrados en el comienzo de la madrugada de lunes. Con el despertador haciendo marca personal y preparado para arrancar otra semana escolar, Fútbol de Primera disponía de su horario flexible de acuerdo con los resultados de Boca y River. Después, la voz en off de Adrián Paenza hacía que los dos o tres puntos de volumen resultaran elevados. ¡Show! ¡NBA! Shaquille O’Neal, Magic Johnson, Charles Barkley, Reggie Miller, Scottie Pippen y la súper estrella de rock Michael Jordan. Las 10 mejores, el partido de la semana y todo condensado en pequeños extractos mágicos que tomaban mayor dimensión por su lejanía, por su novedad.

Sí, hoy podemos ver hasta la Liga Nacional de Chipre. Pero, por entonces, el Mago Emanuel soñaba con hacer la América, aunque recién daba su primer pasito hacia La Rioja para jugar en Andino, el humilde club que se da el lujo de enrostrarle al mundo vía Wikipedia que allí debutó Ginóbili en la Liga Nacional (y también que le ganó a River en 1983, en la única participación de un equipo riojano de fútbol en Primera División).

Por entonces, también, el NBA Live de EA Sports nos ponía en aprietos. ¿Qué cobró? ¿Qué tecla hay que tocar? ¿Punto para mí? La adrenalina de darle a la barra espaciadora con el reloj llegando a cero, un buen tapón de casualidad o ganar el salto inicial. Las pelotas naranjas entraban al país desde Ciudad del Este y los más pudientes colgaban un aro en el garaje. El combo noventoso se completa con las imágenes de Menem vestido de Selección, con su metro sesenta que lo dejaba más cerca del piso que del tablero, jugando a ser jugador, con Pichi Campana y Marcelo Milanesio.

Apenas una década entre esa media hora con Paenza a la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Nocioni, Oberto, Delfino, Scola, Pepe Sánchez y Wolkowyski tuvieron la “mala suerte” de ser contemporáneos a Manu, Maradona de una Generación Dorada que le discute a cualquiera la pole como la mejor camada argentina en la historia de todos los deportes.

Nadie podía sospechar que alguno de acá podía brillar allá. Aparecieron camisetas de los Spurs en los potreros. La página de EA Games (con Messi en portada) ofrece cinco juegos diferentes de la NBA. Y, en pleno show, ahí está Manu, el que ganó tres anillos y cuatro Conferencias del Oeste, fue dos veces All-Star, mejor jugador de Atenas 2004. El mismo que había sido elegido mejor debutante de la Liga Nacional en la ‘95/’96 con Andino de La Rioja. El que hace días firmó su continuidad en los Spurs y se encargó de malacostumbrar al espectador argentino ávido de su turno de exitismo.

Volviendo a Paenza, dijo una vez que “la NBA es como la Coca-Cola: tiene todos los ingredientes para triunfar”. Para ejemplo no hace falta ver la final de Spurs contra Heat, ni un partido de Peñarol por la Liga: alcanza con mirar las gorras de básquet universitario que usan cada vez más pibes.

“Este es El show de la NBA. Bienvenidos.” Ahora no es necesario esperar a que termine Fútbol de Primera, al menos.

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