no

Jueves, 29 de mayo de 2014

LA PRIMAVERA DE JUANA MOLINA Y ÉL MATó A UN POLICíA MOTORIZADO

“Se pueden echar abajo las imposiciones arbitrarias, los estereotipos y las jerarquías”

El combo platense se suma a Pixies y Sonic Youth como uno de los pocos en actuar tres veces en el Primavera Sound, el mejor festival del mundo, que casualmente cerrará la música y actriz. Juana y Santi Motorizado hablan de combis, de booking, de listas de temas, de sonido, de mainstream e indies.

 Por Yumber Vera Rojas

Desde Barcelona, España

El Mató a un Policía Motorizado se convirtió ayer a la tarde en el primer grupo no sólo argentino sino latinoamericano en actuar por tercera ocasión en el Primavera Sound, el festival musical más importante del mundo. Sobre esa chapa ya dieron fe leyendas del indie del calibre de los neoyorquinos Yo La Tengo, quienes aseguraron en su última visita a Buenos Aires, en 2009, que el de Barcelona es el mejor encuentro masivo en el que actuaron; al igual que el trío londinense The xx, que debutó en la capital porteña el año pasado y que utilizó el Primavera Sound para estrenar en 2012 su más reciente álbum, Coexist.

No obstante, además de ingresar en la elite del evento, de la que también forman parte Sonic Youth, Pixies y Shellac, la agrupación platense fue invitada a participar en el show de apertura de la gran fiesta de la música independiente, en el predio ferial Parc del Fòrum, al tiempo que Juana Molina se encargará este domingo de amenizar, en la sala de recitales Apolo, la ceremonia de clausura de un espectáculo en el que el 40 por ciento del público es extranjero.

Por el lado de El Mató, ocurrió además un caso de lo más curioso. El combo autor de La dinastía Scorpio aprovechó para tocar en los festivales Territorio (Sevilla) y SOS (Murcia). La locura la pusieron los sindicatos policiales: el Cuerpo Nacional de Policía y la Policía de Sevilla calificaron de “barbaridad y falta de respeto” que los organizadores del Territorio “no hayan vetado” la actuación del grupo platense, sobre todo por los “recientes fallecimientos de un policía local de Sevilla en un accidente en moto”, justamente, y de “un policía nacional en Málaga”.

En fin, de vuelta al Primavera Sound: a razón de que la Argentina tendrá por primera vez juntas a sus dos principales cartas en el indie global en su inminente edición, que promete superar los 170 mil espectadores que acudieron el año pasado, el NO reunió a través de Skype a Santiago Motorizado, vocalista y bajista del quinteto, y a Juana Molina, ya en la comodidad de su casa, luego de brindar una serie de recitales en Estados Unidos, para que compartieran sus expectativas acerca de su participación en el festival barcelonés. El encuentro virtual sirvió también para que revelaran la trastienda de un tour, al igual que para que reflexionaran sobre el estado de salud de la música independiente local. Si bien ambos artistas, que se encuentran presentando en vivo sus respectivos últimos discos (la cantautora publicó Wed 21 en 2013), compartieron grilla en el desembarco de Lollapalooza en Argentina, no habían charlado hasta ahora.

“Cuando nos invitaron la primera vez, no conocíamos mucho acerca del festival. Así que, después de averiguar sobre el cartel, el lugar donde se hace, la repercusión que tiene no sólo en España sino en el resto de Europa, nos pareció increíble que nos tomaran en consideración. Desde entonces somos fans del evento. Más allá de la posibilidad de tocar, nos genera un gran placer recorrerlo”, explica Santiago, cuya banda ofrecerá un show adicional, como parte de las actividades paralelas de esta feligresía musical, el 31 de mayo en La Botiga del Primavera Sound. “Se nota que está armado por gente que ama la música, y su cartel genera esa ceremonia que se parece a la de un festival de cine en el que hay un montón de propuestas, y uno tiene que elegir el recorrido que quiere hacer. La forma en que está curado, su organización y el trato que reciben los artistas son muy buenos. Nada más saber que seremos una de las pocas bandas que tocó por tercera vez ahí es todo un elogio para nosotros. Aunque, al mismo tiempo, nos da un poco de nostalgia porque no nos van a llamar más, ja ja.”

Antes de esta entrevista, Juana suponía que su número en el festival era de relleno, por lo que el cantante de El Mató le explicó a la también actriz la relevancia del show de cierre del evento. “El año pasado, que tuve la suerte de acompañar a 107 Faunos, normA y Go-Neko!, pues Argentina fue país invitado, vi a Deerhunter en la clausura del festival, en la Sala Apolo, y para mí fue lo mejor. Ese día, con ese sonido, y con un clima más cálido, va a estar bueno”, la instruye Santiago, que en esa oportunidad se presentó en plan solista; de manera que técnicamente ésta será su cuarta participación en la bacanal de tendencias sonoras. “¡Qué suerte! Me sentía un poco abandonada cuando vi la fecha en la que me presentaré. Ni siquiera pensaba que era para el público”, devuelve Molina. “Hace unos meses, por cierto, toqué en Tokio con Deerhunter, y Bradford Cox es re buena onda.”

A diferencia de lo que sucede en Argentina, donde pelean para hacerse un lugar, afuera parece que gozan del reconocimiento. ¿Lo sienten así?

Juana: Me parece que ya no sucede eso. Conozco a un montón de gente que es fan de El Mató...

Santiago: Estamos contentos con lo que nos pasa. Hacemos más shows grandes en Argentina que afuera. Pero es verdad que esa cosa del circuito festivalero no existe tanto en Sudamérica. Allá esa cultura es mucho más chiquita.

Juana: Pese a que toqué en un montón de festivales, no me termino de acostumbrar a ese ritmo. No tienen esa cosa de la cercanía con el público, de la prueba de sonido que te deja tranquila, es todo muy a las apuradas. Todo lo tenés que solucionar en los tres primeros temas, hacés cinco canciones más y se acabó el show. No es muy grato para el artista actuar así, y me parece que a todos les pasa lo mismo. Hace poco, un amigo llevó a Beck a tocar en un teatro de Montevideo y estaba muy agradecido porque hacía años que no se presentaba en otro lugar que no fuera un festival.

¿Es cierto que una gira es tan divertida como un viaje de egresados?

Santiago: Las giras son como un viaje de curso en el que uno puede hacer las cosas que le gustan, aunque tienen una dinámica muy extraña. El otro día tocamos en Murcia, en el SOS, y a pesar de que todo salió bien, estuvimos a un milímetro de que pasara lo contrario. Compartimos horario con los Kooks, uno de los principales atractivos del evento, por lo que pensamos que no nos iba a ver nadie. Pero la verdad es que se llenó y la gente bailó y cantó nuestros temas.

Juana: La sensación siempre es la misma. Me acuerdo de un festival en Londres que fue horrible porque no tenían el transformador que había pedido. Estaba re tranquila esperando, pero al momento de subir no estaba. En Inglaterra, que es como la meca para un músico, es donde hay que pelear más que en cualquier otro lado, porque los equipos suenan mal, además de que son del año del cuete. Es todo muy zaparrastroso, en comparación con Estados Unidos y Japón.

¿Cómo programan sus giras?

Juana: Necesitás un booking, pues es el que llama y arma el itinerario, en consulta con vos, por supuesto. Tengo uno en Europa, otro en Estados Unidos y uno en Japón. Al mismo tiempo debés elegir si viajás en zigzag como un infeliz u organizás un trencito que va por todos los lugares. Si bien mi entusiasmo sigue vivo, estoy grande, por lo que eso de dormir cuatro horas, estar cinco en el aeropuerto y pasar por seguridad y que te revisen todo, no lo vuelvo a hacer. Es una movida muy enloquecedora. Así que lo mejor es que alquilés una van y te vayas chocho. Todo depende de vos. Salvo que aparezca una fecha ineludible de un festival, intentamos presentarnos en ciudades cercanas entre sí. Igual, a veces hay que rellenar con un show chiquito en un sitio que no conoce nadie porque te banca los costos de una gira. Una noche que no tocás es un gasto enorme.

Santiago: Trabajamos con una agencia que nos organiza la gira, y con nuestro sello en España, Limbo Starr. Me acuerdo de que los primeros viajes los armé por mail, hablando con salas a las que medianamente les interesaba que fuéramos. Fue demasiado, y no quiero repetirlo, me explotaba la cabeza el tema de la coordinación. Lo hicimos todo por avión, en vuelos baratos, que son los que más te hinchan las bolas con los instrumentos. El billete salía 10 euros, pero cobraban 100 por el teclado. Aprendimos a que lo mejor era alquilar una combi, y con los años las condiciones fueron mejorando. Hoy estamos más cómodos, más cancheros para algunas cosas.

¿En cuáles festivales se sintieron más a gusto?

Juana: Siempre suceden en el verano del país al que vayas, porque son al aire libre. Por eso se convirtieron en un clásico. Particularmente me gusta tocar en Fuji Rock (Japón), donde ya estuve tres veces, así como en Roskilde (Dinamarca).

Santiago: Además del Primavera Sound, el Vive Latino (México) está muy bien. Cuando no tenemos una noche buena, a veces me quedo pensando en la revancha. El año pasado, en el Ebrovisión (España), que fue aparte la primera fecha de la gira, arriba del escenario estuvimos súper, pero al bajar nos contaron que había una pared de parlantes que estaba rota. Un desastre. Me dio cosa arrancar con un gol abajo, por lo que tengo ganas de volver para que suene bien.

¿Qué temas incluyen cuando arman un repertorio para un festival?

Santiago: A veces fantaseamos con romper con la dinámica de los festivales, en los que las bandas van y tocan hits. Pero al final siempre acudimos a nuestros temas más reclamados. Caemos en lo común.

Juana: Me lleva un tiempo armar el set para los shows, sea donde sea, pues una canción tiene que llevar a la otra, y la dinámica del recital debe mantener una línea. Tengo montones de canciones, así que cada vez más me cuesta deshacerme de algunas. Pero toco los que considero que son mis hits.

Uno de los tantos rasgos que los aúna es que también cantan en español para audiencias no hispanoparlantes, lo que en otras épocas era un impedimento para el circuito internacional. ¿Cómo se produjo esa apertura?

Juana: Me parece que les pasó lo mismo que a mí cuando de chica escuchaba música en inglés. Nunca tuve idea de lo que decían, pero ahora que hablo el idioma, cuando entiendo una frase, pienso: “¿Eso era lo que significaba?”. Un poco se pierde la magia de lo musical. Si bien alguna vez, por pedido de una amiga canadiense, intenté componer un tema en inglés, sentí que no era yo. No funcionó. Gracias a Dios, la música es un lenguaje universal.

Santiago: Lo más loco que nos pasó, en ese sentido, fue tocar en festivales de Brasil, donde la gente cantaba los temas en portuñol. Aunque igualmente nos sucedieron cosas increíbles como en Berlín, adonde viajó desde Croacia un fan nuestro especialmente para vernos. Al igual que la invitación que recibimos de Polonia para actuar allá, que no se dio porque no coincidió con nuestra gira por España. También recordamos con mucho cariño un show en Marsella en la que otro grupo de polacos se entusiasmó tanto con nuestra música que terminó armando pogo.

¿Sienten que su música sostiene una identidad argentina?

Santiago: Más allá de que nuestra música retoma algunos lenguajes que son extranjeros, me gusta creer que ponemos nuestra impronta y experiencia en ella, lo que permite que se vuelva propia. Pero no pensamos mucho en eso. Se va dando naturalmente, y esa mezcla de influencias sonoras, así como de la vida, aparece en las canciones.

Si bien cuentan con el respaldo de la prensa gráfica especializada, su obra es ignorada por las estaciones de radio y los canales de videos locales. Al tiempo que, salvo por Andrés Calamaro, Babasónicos o Massacre, el mainstream del rock argentino parece no querer registrarlos. Pese al ninguneo, ¿se suponen como parte de la tradición de esa escena o decidieron marcar el quiebre con respecto a ésta?

Santiago: No me siento excluido en el sentido de que no me preocupa, más allá de que no nos pasen en la radio. No me puedo quejar de lo que conseguimos gracias a la autogestión, aunque lamentarse siempre es muy divertido.

Juana: Me parece que cuando Babasónicos comenzó era más parecido a lo que nosotros hacemos. Después, ellos mismos eligieron ser una banda rockera argentina, porque conceptualmente, en sus principios, no encajaban dentro de ese rótulo.

Aunque el indie argentino atraviesa un estupendo momento creativo, ¿a qué creen que se debe la resistencia de la industria y del público al recambio en el discurso musical local?

Juana: Esa resistencia es más de los medios que de la gente. Hay toda una estructura muy obsoleta. Cuando manejo y pongo la radio, no puedo creer la música que pasan. No sólo es aburrida sino que siempre son los mismos temas, las mismas bandas. Es muy chiquito el espectro que se muestra. Y el público consume lo que le dan. Si hasta a mí se me meten canciones que no me gustan, y me encuentro cantándolas mil millones de veces.

Santiago: Las radios no sólo repiten las mismas canciones sino que los artistas que pasan se parecen entre sí, como si los hubiera producido una misma persona. Pero por suerte está Internet, donde podés buscar lo que te interesa, y a partir de eso, por lo menos en nuestra experiencia, hasta pudimos tocar en otros países. Ahora que estamos en Europa, vemos cómo esa realidad se rompe con respecto a lo que pasa en Argentina, pues acá tenemos mayor respuesta que bandas que van para allá y llenan estadios. Y no lo digo por una cuestión de competencia sino porque con esto denoto que se pueden echar abajo las imposiciones arbitrarias, los estereotipos y las jerarquías.

Argentina fue en los ‘80 el paradigma de cómo adaptar la modernidad sonora a la idiosincrasia latinoamericana. No obstante, a ustedes se les ocurrió una idea aun mejor: desarrollar un diálogo entre tradición cultural y vanguardia artística, lo que derivó no sólo en la confección de propuestas únicas sino que cautivó la atención, más que de una región, de todo el mundo. ¿Cómo se llega hasta esa instancia?

Juana: A mí se fueron dando las cosas sin que yo hiciera mucho. Cuando hice Segundo (2000), acá todos lo condenaron como una locura, pero me daba mucho placer escucharlo. Y lo que siempre entendí es que ese disco encontró un camino que por casualidad me fue llevando primero a Japón, y más tarde a Inglaterra. Para mí hay un punto en común entre El Mató y yo, y es que los dos hacemos lo que nos sale. Creo que no hay un preconcepto. Nos ponemos a hacer algo, y surge esto. Se les nota una autenticidad que es rara en Argentina, al igual que en el resto de los países latinoamericanos, donde siempre hubo una intención de sonar como algo que ya trascendió, lo que evidenciaba una inseguridad musical. Si bien ahora sucede menos, me acuerdo de que en los ‘80 si no te parecías a algo que funcionó en otro lado, no existía lo que vos hacías. Esa es la ganancia que tenemos.

Santiago: Hacemos esto como nos sale, pero con mucho amor, porque lo amamos realmente. No cargamos con expectativas de nada, porque siempre es mejor que la situación nos sorprenda, y por suerte la mayoría de las veces las sorpresas fueron gratas. Aunque también reconozco que tuvimos suerte.


EL MATO A UN POLICIA MOTORIZADO

Edad de merecer

“Juana Molina y El Mató a un Policía Motorizado merecen no sólo estar en el Primavera Sound sino el éxito que hoy disfrutan en el extranjero”, asegura Adrián Dárgelos. “La internacionalización del rock argentino es difícil, rayando en lo imposible. Debido a que tenemos una distancia aérea que duplica a cualquiera, un pasaje extremadamente caro y una cultura de exportación intelectual poco proactiva, ¿qué te puedo decir? ¡Lo entendí todo hace 20 años! Vos ves en Inglaterra que un show de Caetano Veloso está auspiciado por el Ministerio de Cultura de Brasil, o vas a Holanda y te encontrás con que Julieta Venegas actúa con el apoyo del Ministerio de Turismo de México, mientras que El Mató y Juana lo hacen por el ‘Gracias por venir’. El caso de ella es interesante porque en los festivales foráneos, en los que coincidimos varias veces, es el eslabón entre el indie y artistas como los Cadillacs, Soda y Babasónicos, quienes somos ‘rock argentino’ en el mundo, que es muy diferente al de Suecia. Después tenemos a Boom Boom Kid o Karamelo Santo, que tocaron mucho en el extranjero, pero se dedican a un nicho en especial”, reseña el cantante de Babasónicos.

Tour de force

Después de sus shows en el encuentro musical barcelonés, en el que cerrará su gira europea, El Mató a un Policía Motorizado regresará a la Argentina, para luego encarar una serie de presentaciones en México, donde se estrenaron el año pasado, y en Estados Unidos, país en el que actuará en Nueva York y Los Angeles. Mientras que Juana Molina, quien se encuentra al otro lado del Atlántico desde mediados de mes, tanteando su sexto álbum de estudio, lanzado allá por el sello belga Crammed Discs (el artífice local de folklore digital Chancha Vía Circuito también verá editado su nuevo disco a través de esta etiqueta), seguirá adelante con su bitácora de recitales en Europa, en la que le espera su debut en el festival inglés de Glastonbury, el 29 de junio, en el Park Stage (la banda de dub Nairobi estuvo ya pasó por ahí en 2009), así como un recital junto a Damon Albarn en Lyon (Francia), el próximo 5 de julio.

Elegante export

El año pasado, antes de que otro de los grandes argumentos for export del indie argentino, Las Kellies, la rompiera con su actual gira europea, y Sobrenadar, Pommez Internacional, Kumbia Queers, Utopians e Illya Kuryaki and the Valderramas actuaran en marzo último en el festival estadounidense SXSW, Argentina fue el país invitado especial en el Primavera Sound. Esta iniciativa, impulsada por Ucine (Unidad de Promoción de Exportaciones de Bienes Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina), permitió que las agrupaciones 107 Faunos, normA y Go-Neko!, al igual que una delegación de sellos, editoras musicales y bookers nacionales, se convirtieran en esa edición del evento en el muestrario de la consistencia del pop independiente local. “Cada tanto vienen estos premios”, explicaba en aquella ocasión Chivas Argüello, cantante y guitarrista de normA. “Somos conscientes de que representamos a cierta cultura, generación y música. Y tratamos de hacer lo mejor posible.”

La nueva Primavera

El Primavera Sound 2014 promete nuevamente una edición histórica. Conformado por 292 bandas y solistas, el cartel de este año tendrá entre sus principales atractivos a artistas que pasaron recientemente por la capital argentina (Arcade Fire, Nine Inch Nails, Pixies y Jagwar Ma), al igual que otros que lo harán próximamente (Sky Ferreira y Hospitality). No obstante, también será una estupenda ocasión para entregarse a la fiesta de Disclosure, disfrutar de la consagración de St. Vincent, confirmar si Kendrick Lamar es el nuevo rapero prodigio, ver a la ex estrella infantil Macaulay Culkin en su faceta reventada con su grupo The Pizza Underground, y para tres momentos históricos: Television tocando Marquee Moon, la vuelta de Slowdive y Caetano Veloso en estado de gracia indie. Además de su oferta afrobeat, comandada por Seun Kuti & Egypt 80 y Antibalas, esta versión del festival, que formalmente empieza hoy en el Parc del Fòrum y termina el sábado (aunque desde comienzos de esta semana hasta el miércoles próximo lleva adelante actividades paralelas en barrios de Barcelona), reunirá a los principales artífices de la música independiente canadiense: la última gran cantera de la creatividad sonora.

Compartir: 

Twitter
 

JUANA MOLINA
 
NO
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2019 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.