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Jueves, 10 de julio de 2014

DENY APUESTA A FORTALECER LA ESCENA

“El post-hardcore es el nuevo metal”

Chupines y skates al margen, buscan definir el espíritu local del género.

 Por Mario Yannoulas

Todavía hay quien insiste con que los cantantes de rock no cantan, gritan. Variadas ramas del heavy, el punk rock y sus derivados fueron blanco histórico de esas chicanas –hechas con mayor o menor acierto–, pero hay una buena parte del post-hardcore que se trata, justamente, de aceptar el grito como arma de identificación. Ese es, por ejemplo, el trabajo de Nazareno Gómez Antolini en Deny, banda local que este sábado lanza Invencible, segundo LP en siete años de escena. “Suena ambicioso, da para pensar: ‘¿Quiénes se creen que son?’”, ataja el screamer para anticipar que no es un título canchero sino la intención de pintar distintos conceptos de la obra en una sola pincelada. “La canción que adelantamos habla de cómo te sentís cuando te pasan cosas en casa, el laburo, con tu novia o amigos, y la música funciona como un escape hacia un lugar donde te volvés etéreo.”

–Deny convoca cada vez más, ¿el post-hardcore ya tiene una identidad en la Argentina?

–Todavía no hay una tradición. Con bandas como Melian o Valor Interior fuimos definiendo eso, sin ser precursores, porque aunque el estilo no estaba tan de moda, antes hubo otros. Nos va bien, pero el género en castellano no está tan desarrollado. La lengua hace que las estructuras de los temas cambien y, al menos en mi laburo con la voz, es un bajón si no entendés lo que grito. No usamos el “ti” o el “tú”, tratamos de ser contundentes con términos y dicción argentinos, sin saber cómo va a resultar. En realidad, las bandas anteriores tampoco lo supieron: algunas querían sonar como americanas y perdían la sangre latina, otras perdían el producto comprimido y ganchero de afuera.

–¿Y en las letras?

–Ahí sí veo una tradición, la lírica es más poética, también porque muchas palabras callejeras no funcionan en un género tan refinado. En Latinoamérica, lamentablemente, chupamos bajada de línea del primer mundo; entonces cuando una banda rompe con ese esquema en cuanto al idioma, se vuelve referente. Creo que el post-hardcore es el punk o el metal de las nuevas generaciones: hay ciertas palabras, machaques y melodías que llegan distinto.

–¿Por qué decís que el género está de moda?

–Es una visión acotada, no masiva. El punk y el metal ya no son lo más latente en la juventud; hay una clase media y media-baja que no se identifica generacionalmente con el rock nacional. La música está de moda cuando atrapa a una generación particular, y los del 2000 en adelante son chicos que ya no escuchan la radio, están con la compu buscando bandas, se mueven por otros lados. No digo que esté bien, pero veo que a los pibes de 14 les cuesta sentir una letra sobre Malvinas, los desaparecidos o los pueblos originarios. Y si bien a mí me gustan las bandas de metal que tienen un contenido social fuerte, que hablan de las raíces y la memoria, hay una generación que se siente a un costado de eso. Veo más una búsqueda del Yo inmerso en la sociedad, que de un rol político y social. Son tendencias, los públicos se van mudando, pero Deny no apunta a ser una moda sino a transmitir un mensaje positivo que persista. Que no pasen de moda los chupines y el skate, y por eso dejen de escucharnos.

* Sábado 12 en Teatro Vorterix, Federico Lacroze y Alvarez Thomas. A las 19.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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