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Jueves, 24 de julio de 2014

CATNAPP CAMBIó LA PIEL

“Me metí en un viaje oscuro y siniestro”

La joven Amparo Battaglia mutó de manera sensacional para A Cliff in an Eyeblink, un disco introspectivo y punzante.

 Por Facundo Enrique Soler

Las primeras veces que Catnapp llamó la atención en el under porteño fue con sus coloridos shows en vivo allá por 2010, cuando aparecía en escena con una onda Kreayshawn entre rimas, gatitos y bases que jugaban al dubstep. Una colección de EPs y varios motivos para catalogar sus actos de simpáticos completaban el pulgar para arriba: cultura tumblr, patinetas y remeras batik. Amparo, así se llama, mutó de una manera sensacional para desarrollar A Cliff in an Eyeblink, su nuevo disco, publicado en abril. Ese legado rap de base y baile quedó atrás. Las nuevas canciones abrazan un trip hop oscuro que genera un ambiente paranoico, estético y genial.

Los motivos de este radical volantazo no sólo recaen en la suma de Nicolás Castelli aportando su calidad en los sonidos, también está la madurez de ella en encontrar un mundo imaginario en gris, blanco y negro para todas sus ansiedades, miedos y vivencias. El álbum sirve para recrear un ambiente asombroso, muy complicado de encontrar en referencias cercanas. Tal vez a la par del fabuloso Overgrown (2013) de James Blake: la singular habilidad de recrear texturas y sensaciones con sonidos delicados pero punzantes.

“Es más psicológico”, aclara Amparo ante la consulta del cambio radical entre su EP Bardo (2011) y esta nueva producción. “En la época de ese EP buscaba demostrar cosas sin profundidad: baile y gente pasando un buen rato. Me divertía. De repente tuve un mambo que requirió hacer otro tipo de melodías, algunas muy íntimas.” Ese salto es un recurrente en la carrera de Catnapp: sus sonidos jamás respetaron un orden convencional, más bien se movieron a la par de su personalidad y sus vivencias, como querer salvar el mundo, sufrir el día a día de laburar en una horrenda multinacional y, bueno, corazones rotos.

El cambio salvaje vino de la mano de Castelli, nuevo miembro de Catnapp desde diciembre pasado. El productor se asoció a lo que venía haciendo Amparo para terminar de dar el empujón a su era actual. “Nos conocemos hace mucho y siempre fuimos intercambiando ideas. Ella quería hacer algo distinto a la hora de manipular los sonidos en vivo, y ahí se cerró el concepto del disco”, explica él sobre su entrada. “La empujé a esto porque fui testigo de su evolución. Fue como el paso siguiente a un cambio abismal”, ilustra.

El imaginario de A Cliff in an Eyeblink está cantando enteramente en inglés y principalmente en primera persona. La voz de ella tiene una pronunciación hermosa en el tono que suena, otro punto a favor. Glaciers, el primer corte de difusión, sirve como una introducción: el relato desesperado de un personaje que escapa de algo. No se entiende precisamente de qué y ahí está la clave: una constante paranoia ante manifestaciones que acechan y cómo huir de ellas. El video muestra eso: un bosque tenebroso y una señorita escapando de bichos horrendos.

Sus influencias son capciosas. No tiene ganas de hablar de música, más bien recurre a escritores a la hora de explicar sus bases. “No me pude tomar vacaciones, entonces decidí viajar con la cabeza. Recorrí librerías y volví con una pila de obras de Ray Bradbury, Howard Phillips Lovecraft e Isaac Asimov. Me metí en un viaje oscuro y siniestro. Ahí mismo prendí la computadora para componer, me inspiraron más que cualquier músico”, recuerda Amparo. Es lógico que las líneas de Crónicas marcianas o El buque misterioso se relacionen con los relatos de People I Don’t Know o House Is Gone, de lo mejor del disco: en ambos casos hay misterio enfundado en miedos y emociones. “Por lo general me hablo a mí misma, necesité decirme algunas cosas. Todo lo que está en el álbum es algo personal que me sucedió.” Rupturas amorosas, mensajes a seres queridos y conversaciones con ella misma. Todo logrado en un ambiente de sonidos muy propio.

El show en vivo de Catnapp mutó inevitablemente. La primera presentación con este formato ocurrió hace tres meses en el Lado B de Niceto Club, al que vuelve este viernes. Todas esas sensaciones que el disco genera tienen su lugar en el show: ellos dos estáticos en un ambiente oscuro y unas visuales acordes a lo que sale de sus máquinas de ritmo. Nada librado al azar. La voz de Amparo se lleva el premio mayor: una delicada pero profunda manera de expresar sus canciones, todas entregas personales.

Resta darle play a Eyeblink, la ante última canción de la lista, y sentir ese dejo de esperanza luego del viaje profundo de los ocho temas anteriores. Ahí los sonidos tientan a despertar al oyente del sueño y revuela una promesa de paz a futuro. “Es el mensaje que me doy: a veces me voy de mi cabeza, pero me recuerdo que en algún momento voy a volver.”

* Viernes 25 Niceto Club Lado B, Humboldt 1356. A la medianoche.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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