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Jueves, 13 de noviembre de 2014

BARDO #1: QUEMACOCHES

Taladrazo lo-fi

 Por Julio Nusdeo

“Y no puedo dormir, con tanta droga no puedo dormir, no hago otra cosa que pensar en ti”, dice el estribillo de Como Menudo, pero drogados, una de las gemas del punk bubblegum roñoso de Puro veneno, debut de Quemacoches. La voz de Diego Casalves se oye como de otro lugar, con acento neutro. El título tira una pista: a esa expresión apelaban para chicanear sobre su estilo los punks boricuas Dávila 666, una de la referencias más claras de Quemacoches. “En mis otras bandas cantaba en inglés, acá quería hacerlo en español, pero me costó. Empecé a chequear bandas de Latinoamérica y España, y Dávila 666 terminó por influirme un montón; también Morbo, de Perú; son buenísimos. Vamos a sacar un split con ellos”, anticipa.

En la terraza del Salón Pueyrredón, Casalves y el guitarrista Lou Baumann conversan sobre el embrión de Quemacoches. “Mi idea era hacer una movida tipo one-man band”, admite Casalves. “Pero de un día para otro le contamos a Pablo Libera, batero de Fusibles, la banda de Lou, que íbamos a ir a un estudio a grabar lo que saliera, y se sumó.” Salieron siete temas que quedaron en sus tres simples (Veneno, Lo estoy haciendo bien y Oh oh oh oh) editados en tiradas chicas de casetes en 2012 y 2013, y grabados por Carlos Alonso, pilar del noise local de los ‘80 con su proyecto Uno x Uno. “Le llevé unas referencias de bandas lo-fi y fue el único que cazó la onda. Incluso no teníamos plata y el loco dijo ‘vengan y van pagando como sea’.” Grabado el material, Lou puso la condición de armar la banda para seguir y reclutaron a Ari García para la batería y a Lozi, de 451, en bajo.

Tanto en los simples como en Puro veneno, Quemacoches baja un punk taladrante con guitarras trasheras, algo de las chicas pop de los ‘60 y el pop sucio onda Ty Segall o Jay Reatard, por quien Casalves se larga en fan: “Soy enfermo de todas las bandas que tuvo. También me copa Stephen Pope, ex bajista de Reatard, ahora en Wavves”. Baumann y Casalves vienen del post Buenos Aires Hardcore de los ‘90, la feria de fanzines de Congreso, de escuchar Los Crudos. Casalves cantó en Buzzer y tuvo varios grupos entre los que Lou rescata The Pop Perfection, “una banda emo buenísima”. Baumann, en tanto, grababa otra secuencia: “Me volqué a hacer lo-fi folk y noise en mi casa, sólo para mí. En esa época Diego tenía la banda Jersey Killer y ya decíamos de hacer algo juntos”. Casalves: “En Quemacoches quería hacer punk lo-fi y no sabía cómo; él se colgó la guitarra y sonó perfecto”.

En su libro Underground of the Underground, Casalves recopila andanzas de un “maratónico tour por Brasil con unas pocas monedas”, y reivindica el hacelo vos mismo como forma de vida. La misma ética permitió que Puro veneno tuviera reedición de mil discos: “Al no tener dinero para fabricar ni para pagar prensa o publicidad, empecé una búsqueda de sellos pequeños en todo el país, que suelen editar 30 discos en CDR o grabar casetes a mano, y les ofrecí co-editar junto a otros sellos, comprando de a 50 o 100 discos anticipados a un precio que nos permitiera fabricar y enviarles los discos. También resulta una buena distribución, porque si este disco te lo ofrece un amigo del barrio, que es el mismo que edita las bandas locales en tu ciudad, de seguro es más confiable”.

Viernes 13 en Salón Pueyrredón, Santa Fe 4560. Desde las 22 con Quiebre (Chile), Beautiful Sundays y Tirapiedras.

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