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Jueves, 8 de enero de 2015

EL BAJISTA DE VIOLENT FEMMES ES FAN DE BORGES Y EL CHURRASCO

“Comemos, bebemos, fumamos, salimos de joda y tocamos”

Brian Ritchie da la receta del grupo, brinda por el 30º aniversario de su disco debut, habla de su vida en Australia y de lo que sabe de Argentina.

 Por Yumber Vera Rojas

Después de su regreso a los escenarios en 2013 y para regocijo de sus fans y de esa generación que hizo de Blister in the Sun uno de sus himnos, Violent Femmes no sólo goza de su culto, sino que aún sigue peleándola. Lo que confirmó en Año Nuevo, cuando ofreció el sideshow de apertura del Mona Foma (MoFo) 2015, festival de vanguardias artísticas de la ciudad australiana de Hobart para el que presta su ojo clínico Brian Ritchie, bajista del grupo de Milwaukee, quien se instaló junto a su familia en la capital de Tasmania en 2008. “Es una hermosa isla cultural”, asegura el músico de 54 años, en exclusiva para el NO, vía mail desde su actual hogar. “Soy curador del Museum of Old and New Art (sede del MoFo), lo que me puso en contacto con gente muy interesante. Este trabajo me dio la oportunidad de traer a artistas increíbles como John Cale, Tom Verlaine, The Sun Ra Arkestra, Philip Glass, PJ Harvey, Nick Cave y Pierre Henry. De manera que mientras pensaba que estaba escapando de la civilización al mudarme acá, en realidad ella viene a mí.”

A pesar de que tras su llegada a Australia se unió igualmente a la agrupación The Break (en la que participan tres ex Midnight Oil) y giró con la Orquesta de Cámara de ese país y como músico de Sixto Rodríguez, Ritchie nunca tuvo la intención de hacer borrón y cuenta nueva. “Necesito un montón de variedad para mantener a flote mi barco musical”, justifica el también especialista en shakuhachi (flauta de bambú japonesa). “Paramos con Violent Femmes porque estábamos aburridos. Muchos creen que nos separamos temprano, pero, a menos que nos comparen con los Rolling Stones, no fue así. Estuvimos tocando a lo largo de tres décadas.”

Además del bajista, el cantante y guitarrista Gordon Gano es el otro integrante de la etapa inicial del grupo (entre 1980 y 1987, y hubo una segunda vuelta entre 1988 y 2009) que sostiene a la actual formación. “Nuestra relación es sencilla: comemos, bebemos, fumamos, salimos de joda y tocamos. Lo que impulsó esta reunión fue una oferta para actuar en Coachella. No lo hicimos antes, y parecía un buen momento.”

Ese show en el festival de la ciudad californiana de Indio sirvió además como puntapié para el festejo del trigésimo aniversario del álbum debut y epónimo de Violent Femmes, su trabajó más emblemático. “Mientras lo hicimos, pensamos que ese disco iba a ser un clásico. ¡Lo que nunca nos imaginamos era que millones de personas estarían de acuerdo!”, se jacta Brian. “Cuando los demos, que formaron parte de la reedición que sacamos hace unos años, fueron rechazados por los sellos a los que se los presentamos, pagamos la grabación del álbum con nuestro dinero. La banda estaba muy afilada gracias a los shows que dábamos, y eso se nota en ese repertorio.”

Esa primera producción no sólo puso al trío en el mapa del rock estadounidense, sino que abrió el juego del indie al establecer entre sus variantes germinales el folk punk. “Somos continuadores de la tradición musical norteamericana. Por eso el sonido del grupo pasa por el rock, el country, el blues, el jazz, el rockabilly y el gospel.”

Ahora que se cumplirán 35 años de la fundación de la agrupación, su trascendencia sigue siendo notable en la última avanzada de bandas y solistas indie. “Cuando comenzamos, nuestras principales influencias eran Gene Vincent & His Blue Caps, quienes hacían rockabilly, y Velvet Underground, que era de otro palo”, evoca Ritchie. “Estábamos convencidos de que nuestra música no representaba a los ‘80, sino que era atemporal. Así que no nos sorprende habernos convertido en una referencia para artistas contemporáneos. Sin embargo, es un gran placer para nosotros inspirar a tanta gente.”

Aunque hoy, a diferencia de la época en la que apareció Violent Femmes, los grupos deben trabajar más duro para llamar la atención. “Todo el mundo está por su propia cuenta, a partir del derrumbe de la industria discográfica. Si bien no te puedo hablar de los Estados Unidos, porque ya no vivo ahí, Australia tiene una escena festivalera saludable, pero los clubes y sellos están muy mermados. A las bandas jóvenes del indie se les hace muy difícil llegar a ser conocidas.”

A 15 años de la aparición de su último disco de estudio, Freak Mangent, Violent Femmes todavía no tiene planes para un noveno álbum. “Hicimos algunas pocas giras, luego de la reunión del grupo, y tenemos un nuevo baterista, Brian Viglione (compañero de la excéntrica Amanda Palmer en The Dresden Dolls), así que seguiremos tocando un tiempo antes de decidir sobre esa grabación”, explica el bajista, quien en su Top 3 de favoritos de su banda pone en primer lugar Add It Up, seguido por Never Tell y Color Me Once.

Mientras este mes se concentra en su trabajo en el MoFo, que se celebrará entre el 15 y el 18, y cuya grilla incluye a Swans y Ben Frost, entre otros, el inagotable y heterodoxo Brian Ritchie aprovecha esta entrevista para mandar un mensaje al gran pueblo argentino. “Jorge Luis Borges es uno de mis escritores favoritos, y me gusta el churrasco. Así que Argentina es una cuenta pendiente, pues nunca estuvimos allá. Si alguien nos quiere llevar, estaremos encantados.”

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