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Jueves, 10 de diciembre de 2015

STAR WARS: EPISODIO VII, LA PREVIA MáS GRANDE DE LA GALAXIA

EL DESPERTAR DE LA MANIJA

Con una quincena de video-aperitivos que ya aportaron frases clásicas de una película que nadie vio, el intenso coming up
de El despertar de la fuerza (se estrena el jueves 17) creó un género en sí mismo, un microcine de la cebazón que alimenta la predicción. No sólo para la nueva entrega, obra del comando interestelar Disney, sino para el futuro de la monumental saga.

 Por Javier Aguirre

Falta poco. Ya faltaba poco cuando anunciaron la nueva trilogía, ya faltaba poco cuando empezaron a filmarla. Mirá lo poco que falta ahora, a una semana del estreno mundial de Star Wars: Episodio VII – El despertar de la fuerza, reinicio de una historia que promete todo menos un final. Es que desde que en 2012 Disney compró Lucasfilm, la compañía del creador de la saga, George Lucas, no sólo fueron confirmados los episodios VII (2015), VIII (2017) y IX (2019), sino también tres spinoffs para engañar el estómago; colectoras narrativas sobre anécdotas periféricas del universo de La Guerra de las Galaxias: una de pungas, con el robo de los planos de la Estrella de la Muerte (2016), y dos películas “solistas”, sobre el joven Bairoletto cósmico Han Solo (2018) y el mercenario cool Boba Fett (2020). La galaxia es grande y siempre habrá algo más para contar. Mientras la saga aguante.

Bastante saben en Disney sobre cómo hacer rendir un producto. Star Wars es una multinacional (¿una multigaláctica?) con millones de clientes cautivos, apasionados, desesperados por consumir y a mucha honra. Y las jugadas de marketing previas a El despertar de la fuerza son una obra maestra. Un ajedrez calienta-pavas que ha mezquinado información y, al mismo tiempo, ha dado de probar carne a las fieras constantemente. Desde noviembre de 2014, el mundo de las multipantallas ha recibido toda clase de mini-avances sobre el Episodio VII: al cierre de esta edición, la previa más grande de la galaxia ya había hecho circular al menos 15 video-aperitivos oficiales, en sus distintos formatos, trailers internacionales, trailers para los Estados Unidos, spots para TV, detrás de escena, videos para conferencias de prensa o para ferias comiqueras, trailers para Web, para Japón, para Europa... En el último mes han brotado hasta tres piezas online por semana. Cada una repite material ya visto en avances anteriores y muestra, invariablemente, algo nuevo: rostros, tropas, explosiones, armas, aliens, naves, paisajes, llantos, chistes, torturas, manos, voces y cosas que no se entiende bien qué son pero que están buenísimas.

Esta multiplicidad de trailers se ha convertido en un género en sí. El primero te lo regalan y también el segundo, el tercero y llegamos al decimoquinto. Estamos ante un admirable histeriqueo promocional en base a suspenso deliberado, pijoterísima dosificación de datos, aprovechamiento de la era de las pantallas y mucha onda con los fans. Un fenómeno marketinero bien virtual: la película no debe quedar vieja antes de su estreno, la franquicia debe disponer de algo nuevo para decir cada día, es el sueño del trending topic diario. Ciertas líneas de los trailers han alcanzado status de clásicos en las redes sociales, como el “Chewie, we’re home” (“Chewie, estamos en casa”) del cascado Solo, o como el casi sexual “There’s been an awakening... have you felt it?” (“Ha habido un despertar... ¿no lo sentiste?”) cuya voz aún no identificamos. Frases clásicas de una película que nadie vio.

Falta poco. Y la comunidad de fans se ha ocupado de diseccionar cada spot cuadro a cuadro, de debatir qué palpatines es eso que aparece a los 0.50 del comercial para la TV japonesa o de basarse en un puñado de flashes para predecir dos horas de relato. Porque la predicción genuina es hoy la gran obsesión de los fans de Star Wars. Quién será quién. Quiénes de los nuevos personajes resultarán ser hijos de Han Solo y/o de la princesa Leia. ¿El jedi Luke quiere llegar virgen al matrimonio o habrá algún hijo suyo, un nieto redentor, perdido en la maraña de trailers? ¿O acaso el elefantiásico Darth Vader habrá sido el único gurú de la Fuerza que dejó descendencia?

Además de los trailers, tanta previa fervorosa es también abonada por productos oficiales paralelos, como el videojuego Star Wars: Battlefront o la serie animada Star Wars Rebels, y por subproductos en la frontera del canon, como el reciente libro Tarkin, sobre el épico capitán imperial con cara de Peter Cushing que se hundió en 1977 con la Estrella de la Muerte original. Y también por patinadas de mercadeo, como los spoilers inferidos del packaging de los juguetes o las sobreactuaciones políticamente correctas como la cruzada contra las imágenes de Leia en bikini de bronce, esclavizada por el mafioso Jabba en El regreso del Jedi.

Falta poco. El director J. J. Abrams parece haber tallado una estética Star Wars más “verosímil” (bueno, tan verosímil como puede resultar un robot que dura 60 años con menos mantenimiento que tu lavarropas). Todo lo que hemos visto de El despertar de la Fuerza parece táctil, mugroso y polvoriento, más próximo a Pizza, birra, faso que a un aséptico AppleStore, más cercano al material sin editar del noticiero suburbano que a la reedición obsesiva, digitalizada, corregida y con guirnaldas que Lucas toqueteó durante décadas.

No sabemos qué veremos en las nuevas Star Wars, pero sospechamos que nos va a gustar. Creemos que vamos a adorar el futuro. Y esa sí que es una linda sensación.

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