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Jueves, 28 de enero de 2016

UN íCONO, MILLONES DE CLICKS

Barbarrosa

Ladybeard, el friki que integra metal, modelaje cute y comedia.

 Por Stephanie Zucarelli

A veces, la cultura pop internacional sintetiza íconos extrabizarros que nacen en el hemisferio oriental y se abren paso hacia el occidental a través de las venas de internet. Fue así como la figura de Ladybeard (Wu So Lui en su versión cantonesa) invadió las redes y comenzó a hacer su marca en el inconsciente del nicho. Hay que admitir que este peludo australiano vestido de nena de jardín, y cantante de kawaii core (un género nacido del ultra pop con quiebres de death metal), es un plato fortísimo para el gaijin promedio; y para entender la lógica en su psicología hay que pelar varias capas.

Porque Ladybeard no es sólo “una niña japonesa de 5 años misteriosamente atrapada en el cuerpo de un australiano mayor”, como se autodefine, sino que primero fue un artista marcial y doble de riesgo que aspiraba a ser estrella en películas de kung fu. Fue por eso que Richard Magarey decidió mudarse a Hong Kong en primera instancia, y los avatares de la vida lo hicieron vivir muy cerca de un gimnasio especializado en Pro Wrestling al cual fue invitado después de asistir a un concierto de metal.

Antes del personaje, Richard había descubierto el efecto de lo bizarro cuando a los 14 años fue a una fiesta vestido con el uniforme escolar de su hermana: jamás olvidó esa energía adrenalínica de la comedia y decidió incorporar vestidos años después, en su debut como luchador en China. El público quedó fascinado por la personalidad de Ladybeard pero, a pesar del impacto, el ícono quería más.

Aprovechando la fanbase que había logrado, comenzó a hacer covers metaleros de canciones pop cantonesas y no pasó mucho tiempo hasta que le recomendaron mudarse a Japón y probar suerte con la explosión comercial nipona. Allí conoció a su actual mánager, Naoko Tachibana, una fotógrafa especializada en crossdressers que le abrió la puerta no sólo a un inmenso guardarropas lolita en talle XXXL sino que hizo estallar su figura hasta culminar en una banda fusión llamada LadyBaby que lanzó su segundo single, Age-Age Money (Ochingin Daisakusen), en diciembre del año pasado.

Ladybeard pega tan fuerte como un Séptimo Regimiento, siendo un rejunte brutal entre la comedia, el metal y el modelaje cute. Destruyendo las fronteras del estereotipo, el ícono no acepta ser llamado una broma: su carrera y su vida se cultivan a través de su personaje. Y con casi dos metros de altura y una formación activa en artes marciales, tampoco hay muchas personas con ánimos de desafiar su postura.

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