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Jueves, 31 de marzo de 2016

LOS CRONONAUTAS DE LA TELEPISTA

Tempus fugit

A darse prisa con estas cuatro series sobre viajar en el tiempo.

 Por Andrés Valenzuela

¡Cómo gustan los viajes en el tiempo! Quizás por las cuentas pendientes, por los errores cometidos o las ganas de aligerar los problemas por delante, muchos soñaron viajar al futuro o al pasado. Y la ficción agarra viaje (ejem) con el tema. En este momento hay no una sino cuatro series que parten de allí: Doctor Who, El ministerio del tiempo, DC’s Legends of Tomorrow y 11.22.63. La primera es un clásico de la televisión inglesa de 1963 que, relanzado en 2009, conquistó a una nueva generación de fanáticos. La segunda es española, tuvo su primera temporada en 2015 y va por la mitad de la segunda. Las últimas son estadounidenses (muy estadounidenses, en diferentes sentidos): la primera está basada en personajes del universo ficcional de DC Comics y es un desprendimiento de Arrow y Flash; la otra adapta como miniserie una novela de Stephen King.

Lo interesante del asunto, más allá del yeite de los viajes en el tiempo, es cómo cada serie hace una reflexión particular sobre la propia historia y lo que supone para sus personajes. Por ejemplo, en El ministerio del tiempo los personajes son funcionarios de una oficina secreta que debe preservar la historia de España, aún en sus detalles más sórdidos y negativos –la Historia es la Historia, coño–. Y más allá del amor entrañable que muestran por sus grandes figuras (Velázquez, Lope de Vega, Cervantes), hay un dejo de nostalgia por la grandeza perdida de España, por las miserias que la plagan desde tiempos inmemoriales. Y en los personajes, una tristeza que tiene que ver con los afectos, con las cosas que quedaron sin hacer o sin decir por ellos. Y así todo, es una serie con mucho, mucho humor.

En Doctor Who, en tanto, el “Doctor” –sólo “el Doctor”– es el último de su especie: la soledad y el lugar que ocupan en el universo él y su compañera son temas que la recorren. 11.22.63 se centra en una de las obsesiones estadounidenses: el asesinato del presidente Kennedy, pero en el devenir de la historia se ponen en juego todas esas cosas que usan para definirse y contar su historia. En DC’s Legends of Tomorrow la cosa se pone definitivamente fantástica con sus héroes de segunda línea, pero en el fondo no deja de ser una tradicional épica de perdedores, de ésas con las que Hollywood hizo cantidad de películas deportivas.

Pero hay diferencias notable entre las series europeas y las norteamericanas. En las primeras en general el tiempo se “corrige”, manteniendo el status quo; en las otras los protagonistas tienen que cambiar la historia o “hacer su propio destino”. Además, cuando el Doctor o los funcionarios ministeriales viajan al pasado, es para descubrir que algo se salió de curso y hay que encausarlo: como que Lope de Vega no zarpe en el barco correcto con la Armada Invencible. Los protagonistas, en ellas, van a poner orden. Para los yanquis la historia es la que es y, como no les gusta, mejor cambiarla. Eso sí: el tiempo “se defiende” o “tiende a volver a su estado natural”. Como si fuese una entidad viva. La otra diferencia de concepción, en tanto, divide a los continentes: Doctor Who y DC’s Legends of Tomorrow hablan de seres notables marcando la diferencia, mientras El ministerio del tiempo y 11.22.63 versan sobre hombres y mujeres corrientes cumpliendo una misión extraordinaria. Porque al mal tiempo, dicen, mejor darle prisa.

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